EL MUNDO EN MI MUSEO: los CASTS COURTS del Victoria & Albert Museum de Londres

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El viajero que se acerca a Londres, no debería excusar la visita al

VICTORIA & ALBERT MUSEUM.

     Las más de 3000 piezas que contiene salpican las salas y pasillos en un laberinto delicioso, donde uno goza perdiéndose.

    El espíritu que animó a este decimonónico museo británico refleja las intenciones que siempre atribuímos a la “PÉRFIDA ALBIÓN” en su piratería artística por el mundo.

    Miles de veces se ha tachado a los ingleses de PIRATAS DE LA ARQUEOLOGÍA, además de piratas de los mares y cazatesoros. No cabe duda de que su poderío naval tuvo en jaque a los imperios español y francés durante siglos. Los piratas ingleses tuvieron casi siempre patente de corso, y se resguardaban, no solo en la Isla Tortuga, sino también en los mantos de sus príncipes, que orgullosos, exhibieron sus tesoros en la madre patria.

   El caso más flagrante, el que ha despertado las más encendidas críticas y posicionamientos radicales ha sido el de los MÁRMOLES de ELGIN, el Friso de las Panateneas de Fidias, desde siempre custodiado por el BRITISH MUSEUM.

    El viajero se sorprende de que los museos nacionales británicos sean gratuitos, cosa que se agradece enormemente dada la carestía de vida del Reino Unido. Tan solo las exposiciones especiales o temporales son de pago.

    Entonces, uno entra y sale del British Museum, de la National Gallery, de la Tate Modern, de la Tate Britain, del Museo de Historia Natural y del Victoria & Albert Museum las veces que quiere, sin guardar colas, y sin tapones de visitantes.

    Francia, Alemania y el Reino Unido son los países depositarios de los tesoros de Mesopotamia, Egipto y Grecia, resultado de los sucesivos saqueos, compras baratas, robos flagrantes y descaro singular.

    No obstante estos pecados, algunas joyas de la historia de la Humanidad se han salvado de los desastres y de la desaparición por estos comportamientos que hoy juzgamos reprobables. Recuérdese la apasionada lucha, que hoy aún coletea, de la actriz-ministra Melina Mercouri por las Panateneas. Hoy Grecia alquila y puede que llegue a vender sus tesoros. El reciente Museo de la Acrópolis sería una buena habitación ahora para los mármoles de Lord Elgin, pero no podemos negar que de permanecer allí, en el Partenón, quizá no se habrían salvado de las bombas. Menos pecado resultó que Rafael Sanzio excavase la Domus Aurea de Nerón en la misma Roma, a pesar de que por desconocimiento destrozase muchísimas piezas.

    La pasión por la Antigüedad y por las antigüedades impregnó las primeras excavaciones de los yacimientos del Vesuvio, Pompeya, Herculano, Estabia. Eran científicos animosos y entregados, pero torpes e inexpertos en estas lides.

     El GRAND TOUR  europeo declina en el siglo XX, y aumenta la pasión arqueológica. Pero los procesos de descolonización y las sucesivas independencias de las colonias europeas hizo a los jóvenes países más celosos de su patrimonio. Los expolios parecían haber acabado, aunque el mercado negro internacional, y las grandes sumas de dinero ofrecidas por coleccionistas y marchantes es una enorme tentación.

    Si no puedo llevarme más, ¿por qué no hacer copias para mi museo? : el arte del mundo en las salas del V&A Museum de Londres.

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    La sorpresa del visitante es mayúscula cuando, siguiendo el letrero que reza CASTS COURTS entra en una enormísima sala con el tejado de cristal, a través del cual el sol ilumina las piezas color terroso. En principio, uno no se da cuenta de lo que pasa: ¿qué es aquella gigantesca columna, que tanto se parece, muchísimo, a la Columna Trajana de Roma? Aquella misma, que el viajero ha visto hace pocos meses. O quizá ese pórtico de tamaño natural presidido por el Apostol Santiago no sea el Pórtico de la Gloria, sino una inspiración o una imitación del románico francés, que el viajero no ha visto. Pero enseguida este pobre incauto reconoce la sonrisa pícara del Rey David hacia la Reina de Saba. Es el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. También lo es el Baptisterio de Florencia, y muchísimas otras piezas, incontables tesoros.

 

   Al fin, la información del museo ilustra al respecto: los casts son moldes de yeso, obtenidos por la técnica del vaciado, que reproducen como lo que son, moldes exactos, las distintas piezas artísticas.

    Una galería de fotografías de época da cuenta de la importancia de esta disciplina en la creación de los CASTS. Se necesitaba una visión precisa de la localización y de la estructura de la pieza que se pretendía copiar. Son imágenes verdaderamente subyugantes.

    Los CASTS cumplieron con varios objetivos. El más importante fue sin duda la satisfacción de poder ver los tesoros artísticos de la Humanidad sin necesidad de desplazarse. Algo calmaban el deseo de los estudiosos, de los artistas. Otro objetivo, nada desdeñable, fue el de servir de modelos a las escuelas de artes de Gran Bretaña, instituciones de gran prestigio, resonancia, influencia y poso en la cultura de los británicos. Los principios geométricos se podían enseñar con absoluta claridad. Las colecciones de moldes cumplen una función similar a las de las Bibliotecas, servir de fondos, de acopio de saber, al alcance de la mano.

      Las rutas tradicionales del Grand Tour entre los siglos XIX y XX fueron compartidas con otras mucho más románticas: las de la Edad Media Europea, un patrimonio compartido en algunos lugares como España por las culturas cristiana e islámica. El reino nazarí de Granada desató las imaginaciones de los poetas. Muchos vaciados de la Alhambra se hallan en el V&A.

   Así, se buscaron otras rutas más exóticas, que respondieran a los deseos nacionalistas y folcloristas de este movimiento cultural europeo. Al mismo tiempo, los poetas y aventureros hacen sus últimos tours a Grecia, a Italia y a los desiertos de África y Oriente Medio.

    Con la democratización en muchos órdenes traída por el siglo XX, la moda de los revivals, de los CASTS cayó en desgracia. Igualmente las colecciones privadas pasaron a ser públicas, hecho muy relevante en el Reino Unido.

   Hoy día, los benefactores ocupan cuadros de honor en mármol en los grandes museos británicos. Algunos CASTS fueron destruídos. Hoy día vuelven a estar de moda, no solo por su valor museístico, que es indudable, sino por su precio intrínseco, pues la complejidad técnica para su confección no deja de ser también arte.

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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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