SALOMÉ, en bandeja de plata

Está en mis manos la blanquísima SALOMÉ, Drama en un acto de OSCAR WILDE, en la deliciosa edición de LIBROS DEL ZORRO ROJO.

Las ilustraciones originales del irreverente AUBREY BEARDSLEY hacen emocionante la lectura del texto.

Ética y Estética, sumadas consiguen la BELLEZA, reza la dedicatoria de mi libro.

La mayoría de estos dibujos fueron expurgados en las sucesivas ediciones del texto, por transgresores y pornográficos. Nada hay de eso en ellos, visto desde nuestros ojos, pero en aquel momento, sí lo fueron.

    El morboso erotismo de los dibujos de Beardsley se acentuaba con la idea original de que la pasión y la atracción fatal entre Juan el Bautista y la princesa Salomé había sido una segunda versión de unos amores homosexuales. La trayectoria sexual de Oscar Wilde reafirmaba esta hipótesis.

    El tetrarca Herodes mira con lujuria la belleza de su hijastra, que aprovechando aquel deseo irrefrenable le pide la cabeza de Juan el Bautista en BANDEJA DE PLATA. El baile de Salomé prometía ser más que sugerente. La famosa DANZA DE LOS SIETE VELOS fue incluída en la ópera de Richard Strauss, Salomé.

    Salomé siente curiosidad por el prisionero. Convence al guardia para que lo traiga a su presencia. La fascinación es irrefrenable:

¿Quién es el Hijo del Hombre? ¿Es tan hermoso como tú, Jokanaan?

Nada la detiene en su parlamento:

¡Jokanaan! Estoy prendada de tu cuerpo, Jokanaan. Tu cuerpo es blanco como las azucenas del campo, nunca tocadas de la hoz. Tu cuerpo es blanco como la nieve en las montañas de Judea. Las rosas del jardín de la reina de Arabia no son tan blancas como tu cuerpo; ni las rosas del jardín de la reina de Arabia, ni los pies de la aurora en la cepeda, ni el seno de la luna sobre el mar, nada en el mundo es tan blanco como tu cuerpo. ¡Déjame que toque ese cuerpo tuyo!

    En su enajenación cambia su discurso por uno destructivo, comparando el cuerpo del Bautista con lo más hediondo y sucio de este mundo. Pero a continuación, regresa a la descripción de su belleza:

Nada en el mundo es tan rojo como tu boca. Déjame que la bese……..Quiero besar tu boca, Jokanaan. Quiero besar tu boca…..

 

BESARÉ TU BOCA, JOKANAAN. BESARÉ TU BOCA.

Herodes asiste embriagado a la danza de Salomé, pero en el momento en que le exige la cabeza del Bautista, el parece despertar de su ensoñación. No quiere ni asistir a semejante espectáculo.

¡Ah! He besado tu boca, Jokanaan.

¡Ah! He besado tu boca; había en tus labios un sabor amargo…..

Pero, ¿qué más da? He besado tu boca, Jokanaan.

He besado tu boca.

El tetrarca Herodes ordena la muerte de Salomé, y se baja el telón rápidamente.

ENLACE: Texto e ilustraciones

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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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2 respuestas a SALOMÉ, en bandeja de plata

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