Yo era Cloris, yo que ahora me llamo Flora

CHLORIS

   El compositor REYNALDO HAHN (1874-1947) era venezolano de nacimiento, pero parisino de corazón, pues llegó a Francia con 5 años y enseguida se puso bajo el magisterio de Jules Massenet y de Camille Saint-Saëns. Tuvo como compañero de conservatorio a Maurice Ravel.

   Frecuentó en la capital francesa a los artistas más destacados del momento, el poeta Paul Verlaine, el coreógrafo Sergei Diaghilev y sobre todo a Marcel Proust. Se decía que eran amantes.

   Una de sus composiciones más famosas es ésta dedicada À Chloris, sobre un poema de Theophile de Viau (1590-1626) Como poeta del tardo Renacimiento francés utiliza también los recurrentes nombres griegos de inspiración bucólica y pastoril, que nos recuerdan a Teócrito, a Virgilio, a Garcilaso, y a tantos otros que inventaron o reinventaron estos nombres de ninfas y damas esquivas.

 En LA PRIMAVERA de Sandro Botticelli, el Zéfiro, el suave viento de la primavera, surge por la derecha con los carrillos hinchados, y en el fugaz abrazo a Cloris, la inocente ninfa del bosque, nympha campi felicis, surgen de la boca de la muchacha flores, vernas efflat ab ore rosas. Por eso Ovidio, en sus Fastos, v, 194, concluye :

Chloris eram quae Flora vocor

“Yo era Cloris, yo que ahora me llamo Flora”

   No podemos referenciarla más, pero en el poema, es comparada con la pura AMBROSÍA, alimento de los dioses, que concede la inmortalidad, como indica su étimo griego. Esta es la infinita dicha del poeta porque ella le ha dicho que le ama.

   Musicalmente hablando se ha llegado a pensar que la melodía está inspirada en el segundo movimiento de la Suite para orquesta número 3 de J. S. Bach, por el enorme parecido que tiene con ella, quizá compuesta como homenaje al genio alemán en un aire detenido y barroquizante.

À Chloris

S’il est vrai, Chloris, que tu m’aimes,
(Mais j’entends, que tu m’aimes bien)
Je ne crois point que les rois mêmes
Aient un bonheur pareil au mien.

Que la mort serait importune
A venir changer ma fortune
A la felicité des cieux!

Tout ce qu’on dit de l’ambroisie
Ne touche point ma fantaisie
Au prix des grâces de tes yeux.

Si es verdad, Chloris, que me amas,
Y he oído, que bien me quieres,
No creo que ni los propios reyes
Posean una felicidad semejante a la mía.
¡Que la muerte sería inoportuna
Si viniera a cambiar mi fortuna
Por la felicidad de los cielos!
Todo cuanto dicen de la ambrosía
no impresiona a mi fantasía
ante la recompensa de tu mirada
Dejo el enlace para comparar su Chloris con el Air de la Suite número 3 de Bach.
POEMA COMPLETO
PARTITURA
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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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