ANNABEL LEE

ANNABEL LEE

John W. Waterhouse, Miranda The Tempest (1916)

    EDGAR ALLAN POE escribió este poema, quizá su último poema, en 1849. Se dice que se lo dedicó a su esposa Virginia, fallecida dos años antes. Los investigadores han encontrado hasta once versiones distintas de él.

   El poema es absolutamente transparente. El tema principal es por supuesto el AMOR MÁS ALLÁ DE LA MUERTE. Los amados de los dioses mueren jóvenes , decía el poeta MENANDRO. Pero aquí, Annabel, su amada, su prometida, su esposa, fue arrebatada por una nube de viento helador, porque los propios ángeles del Cielo estaban celosos de su amor. Él sigue viendo cada noche el brillo de sus ojos en el brillo de las estrellas, y tal como su cuerpo fue congelado por las nubes, su perspectiva, su recuerdo también se paralizó. Su joven amor tuvo más valor que el de otros. Ninguna fuerza de la Naturaleza, ni en el Cielo ni en el Infierno podrán hacer que lo olvide.

  Resulta inquietante oír la recitación del poema en inglés original: las abundantes “eles” producen un hermoso efecto aliterado de dulzura y musicalidad, ya abundantes en el nombre de la doncella. El aire fantasmagórico se mitiga por una deliciosa melancolía: love, child, live, angels, cloud, chilling, cloud, soul, feel, beautiful, darling, sepulchre, lie…….

It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of Annabel Lee; —
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.

I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love
I and my Annabel Lee —
With a love that the wingéd seraphs in Heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,

A wind blew out of a cloud, chilling         
My beautiful Annabel Lee;
So that her high-born kinsmen came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre,
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in Heaven,
Went envying her and me —
Yes! — that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we —
Of many far wiser than we —
And neither the angels in Heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee: —

For the moon never beams, without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise, but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee: —
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling — my darling — my life and my bride,
In her sepulchre there by the sea —
In her tomb by the sounding sea.

Muchos, muchos años atrás,
en un reino junto al mar
vivía una doncella a quien quizá conozcáis,
llamada Annabel Lee,
que tenía en la vida un único afán:
amarme y ser amada por mí.
Aunque no éramos más que niños,
en el reino junto al mar
nos amábamos con un amor que era más que amor
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los alados serafines en el Cielo
lo codiciaban para si.
Fue por esta razón que, tiempo atrás,
en este reino junto al mar
de una nube sopló un viento que heló
a mi hermosa Annabel Lee.
Entonces llegaron sus nobles parientes
y la separaron de mí
para encerrarla en un sepulcro
en este reino junto al mar.
Los ángeles, no eran ni la mitad de felices en el Cielo
nos envidiaban a ella y a mí,
¡Sí! y fue por eso (como saben todos
en este reino junto al mar)
que de esa nube un viento sopló de noche,
helando y matando a mi Annabel Lee.
Pero era tanto más fuerte nuestro joven amor
que el de toda la gente mayor
que el de muchos más sabios que nosotros,
que ni siquiera los ángeles allá arriba en el Cielo
ni los demonios bajo el mar
podrán jamás separar mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee.
Pues la luna nunca brilla sin invitarme a soñar
en la hermosa Annabel Lee;
y  las estrellas nunca aparecen  sin que yo sienta los centelleantes ojos
de la hermosa Annabel Lee;
y así paso las mareas de la noche tendido al lado
de mi amada, mi amor; mi vida, mi prometida
en su sepulcro junto al mar.
en su tumba junto al rugiente mar.
(Traducción Maite Jiménez)

SANTIAGO AUSERÓN compuso una versión de este poema para RADIO FUTURA. Años después la versionó para su carrera en solitario junto a la Original Jazz Orchestra.

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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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3 respuestas a ANNABEL LEE

  1. Manuel dijo:

    Prefiero escuchar un poema sin música de fondo: cuestiones de distracción. Me refiero al declamado en inglés. Y no es por nada, o sí, es por algo, no me gusta que se mezcle en piano el tema My heart will go on de Celine Dion con el eufónico poema de Poe.

    Saludos.

  2. Pingback: NO MÁS LÁGRIMAS | Grand Tour

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