LOS BOMBONES DE CIRCE

LOS BOMBONES DE CIRCE

And one kiss I had of her mouth, as I took the apple from her hand. But while I bit it, my brain whirled and my foot stumbled; and I felt my crashing fall through the tangled boughs beneath her feet, and saw the dead white faces that welcomed me in the pit.
Dante Gabriel Rossetti
The Orchard-Pit
“Y un beso obtuve de su boca, al sacarle la manzana de la mano. Pero mientras la mordía, mi cabeza dio vueltas y mi pie tambaleó; y me sentí caer estrepitosamente a través de las ramas enmarañadas debajo de sus pies, y vi los blancos rostros muertos que me dieron la bienvenida en el pozo”.

     Abordamos hoy una nueva aproximación del maestro Cortázar al mundo clásico. Hemos leído ya Las Ménades y El ídolo de las Cícladas.

    Todos los relatos “mitológicos” de Cortázar se nos revelan misteriosos y fantasmagóricos, algunos de ellos incluso “caníbales”.

    El poema inacabado de Rossetti sirve de prólogo al relato: la manzana de Eva, el beso de la muerte.

     Odiseo se valió de la hierba MOLY como antídoto a las hechicerías de la maga Circe, que había convertido a sus compañeros en cerdos.

    Algunos científicos hablan de que la planta conocida como ALLIUM MOLY, llamada de varias maneras: ajo silvestre, cebolleta o suspiros del sol, podría ser la moly que entrega Hermes al héroe homérico.

    Esta planta tiene propiedades medicinales, pues es un potente tónico digestivo y del sistema circulatorio además de poder reducir los niveles de colesterol en sangre.

     En cambio otros estudiosos van mucho más allá. Opinan que la pócima de Circe podría contener ESTRAMONIO, planta venenosa mortal, y como todas ellas además con propiedades medicinales.

    El GALANTHUS NIVALIS, campanilla de invierno o HIERBA DE ULISES, de la familia de los narcisos, es una bella planta que también soporta las primeras nieves. Parece ser que es un potente anticolinesterásico, que corregiría la intoxicación del sistema nervioso central producida por algunos venenos.

    Delia Mañara, joven bonaerense, misteriosa y bella aparece ante los ojos de sus convecinos como un ser con una relación extraña con los animales. Algunos podrían sospechar de que practicaba la magia negra, pues gatos y perros la siguen, arañas y hormigas, predice la muerte de un pez y las mariposas se posan dichosas en sus cabellos.

El vino de Circe (Edward Burne-Jones)

    En su casa hay un laboratorio. Se cotillea sobre la muerte en circunstancias extrañas de sus dos anteriores novios, pero el enamorado Mario la corteja, desoye los chismes de la gente e incluso la ayuda a fabricar sus bombones. Sus intenciones son sanísimas: pretende casarse con ella. Pero está el CHOCOLATE, dulce y amargo como el amor, voluptuoso, afrodisíaco, irresistible.

    Delia Mañara pertenece al grupo de MUJERES MALAS que en la literatura han sido, las hechiceras seductoras: Circe, Medea, Morgana o la madrastra de Blancanieves. Todas ellas expertas en “mezclas mortales sin fin” φάρμακα μητιόεντα (Odisea, IV, 149).

    En Homero, Odiseo comparte lecho con Circe, libre de pócimas, y ella accede a devolver a sus compañeros a la vida humana. En cambio Delia es mucho más perversa que Circe. ¿Serán todos esos bichos sus antiguos amantes a los que ha transformado con sus brebajes? Amor y muerte, los alimentos que envenenan, la “femme fatal”, esa es Delia Mañara.

Circe (John William Waterhouse)

     Cuando Delia obsequia a Mario con un apetitoso bombón, éste contempla los jadeos y la excitación de su novia, lo abre y descubre dentro de él una cucaracha.

    Es un final ambiguo donde los haya. Odiseo-Mario se salva del amor hechizante y caníbal de Circe-Delia.

    Mario no ha precisado de MOLY. Su inteligencia e intuición advirtieron en el lenguaje corporal de la muchacha, en la observación de sus animales y en su dulzura contenida la verdad de su existencia.

    Cuando le tiró los pedazos a la cara, Delia se tapó los ojos y empezó a sollozar, jadeando en un hipo que la ahogaba, cada vez más agudo el llanto, como la noche de Rolo; entonces los dedos de Mario se cerraron en su garganta como para protegerla de ese horror que le subía del pecho, un borborigmo de lloro y quejido, con risas quebradas por retorcimientos, pero él quería solamente que se callara y apretaba para que solamente se callara; la de la casa de altos estaría ya escuchando con miedo y delicia, de modo que había que callarla a toda costa. A su espalda, desde la cocina donde había encontrado al gato con las astillas clavadas en los ojos, todavía arrastrándose para morir dentro de la casa, oía la respiración de los Mañara levantados, escondiéndose en el comedor para espiarlos, estaba seguro de que los Mañara habían oído y estaban ahí contra la puerta, en la sombra del comedor, oyendo cómo él hacía callar a Delia. Aflojó el apretón y la dejó resbalar hasta el sofá, convulsa y negra, pero viva. Oía jadear a los Mañara, le dieron lástima por tantas cosas, por Delia misma, por dejársela otra vez y viva. Igual que Héctor y Rolo, se iba y se las dejaba. Tuvo mucha lástima de los Mañara, que habían estado ahí agazapados y esperando que él -por fin alguno- hiciera callar a Delia que lloraba, hiciera cesar por fin el llanto de Delia.
                                                                 Dosso Dossi, Circe (Galeria Borghese, Roma)

Como es conocida y reconocida la admiración y la influencia de John Keats en la obra de Cortázar nos gusta finalizar este post con este bello poema de una bella dama.

La belle dame sans merci

¡Oh! ¿Qué pena te acosa, caballero en armas, vagabundo pálido y solitario? Las flores del lago están marchitas; y los pájaros callan.
¡Oh! ¿Por qué sufres, caballero en armas, tan maliciento y dolorido? La ardilla ha llenado su granero y la mies ya fue guardada.
Un lirio veo en tu frente, bañada por la angustia y la lluvia de la fiebre, y en tus mejillas una rosa sufriente, también mustia antes de su tiempo.
Una dama encontré en la pradera, de belleza consumada, bella como una hija de las hadas; largos eran sus cabellos, su pie ligero, sus ojos hechiceros.
Tejí una corona para su cabeza, y brazaletes y un cinturón perfumado. Ella me miró como si me amase, y dejó oír un dulce plañido.
Yo la subí a mi dócil corcel, y nada fuera de ella vieron mis ojos aquel día; pues sentada en la silla cantaba una melodía de hadas.
Ella me reveló raíces de delicados sabores, y miel silvestre y rocío celestial, y sin duda en su lengua extraña me decía: Te amo.
Me llevó a su gruta encantada, y allí lloró y suspiró tristemente; allí cerré yo sus ojos hechiceros con mis labios.
Ella me hizo dormir con sus caricias y allí soñé (¡Ah, pobre de mí!) el último sueño que he soñado sobre la falda helada de la montaña.
Ví pálidos reyes, y también princesas, y blancos guerreros, blancos como la muerte; y todos ellos exclamaban: ¡La belle dame sans merci te ha hecho su esclavo!
Y ví en la sombra sus labios fríos abrirse en terrible anticipación; y he aquí que desperté, y me encontré en la falda helada de la montaña.
Esa es la causa por la que vago, errabundo, pálido y solitario; aunque las flores del lago estén marchitas, y los pájaros callen.
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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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9 respuestas a LOS BOMBONES DE CIRCE

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  2. ArmandoEpigrama dijo:

    Cuando nos enamoramos, todos, en cierto modo, sucumbimos tal como la peligrosa Circe sucumbió ante el astuto Odiseo.

    La diferencia está en que en nuestra época, la que nos ha tocado vivir a nosotros hoy, al entrar en relación con esta fuerza que es el Amor, nos entrenan para olvidar no solo cuán travieso es el bello y alado niño portador del pequeño carcaj con flechitas, sino también olvidamos a su divina familia, con quien, al enamorarnos, también entramos en relación, y quienes más temprano que tarde intervendrán.

    Quisiéramos quedarnos con su madre, la sensual Afrodita y ya. Pero no, el paquete completo viene con sus hermanitos Terror y Pánico y, por supuesto, con su padre, el brutal Ares. Homero nos enseñó, al contarnos sobre la relación de Circe y Odiseo, el paquete completo. Las telenovelas, cursimente románticas, las inventamos después.

    Maite, me encantó este post!

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