LE CONCERT

LE CONCERT

(Radu Mihăileanu, 2009)

Ficha técnica: LE CONCERT
Director: Radu Mihaileanu
Guión: Radu MIhaileanu bajo la historia original de Hector Cabello Reyes y Thierry Degrandi
Reparto: Alexeï Guskov (Andreï Filipov), Dimitry Nazarov (Sacha Grossman), Mélanie Laurent (Anne-Marie Jacquet), Francois Berleand (Olivier Morne Duplessis), Miou Miou (Guylène de la Rivière), Valeri Barinov (Ivan Gavrilov)
Música: Armand Amar
Fotografía: Laurent Dailland
Edición: Ludovic Troch
Sonido: Selima Azzazi, Pierre Excoffier
Vestuario: Viorica Petrovici
País: Francia, Italia, Bélgica, Rumania
Año: 2009

    LE CONCERT (2009) de Radu Mihăileanu, es una comedia que despierta los más fervorosos aplausos al mismo tiempo que las más encendidas críticas.

    Si empezamos diciendo que una fábula es una fábula y que el cine solo es magia, olvidaremos los defectos que muchos achacan a este film, sobre todo relacionados con la falta de perspicacia en las descripciones de la Unión Soviética tras la Unión Soviética.

        Se han ido ya los camaradas, son una débil facción que ha de contratar figurantes en sus mítines; el comunismo parece haber muerto en Rusia. Tan solo queda ese personaje excéntrico y ridículo que es Gavrilov, un sólido creyente leninista, exmiembro del KGB, antiguo manager de la Orquesta del Bolshoi.

    Ha quedado una Rusia ahogada por la inflacción, por la desorientación, por la mafia y la corrupción. La tristeza no obstante, no se ha comido aún el ALMA ESLAVA. Por eso,  en lugar de dramatizar sobre hechos tristes, se sirve una parodia por momentos delirante.

    “El Maestro”, Andrei Filipov, antiguo director de la Orquesta del Bolshoi había cosechado grandísimos éxitos, pero la fiebre nacionalista de Breznev le acusa de proteger a los judíos, que parece que eran casi el total de la orquesta.

    Ahora limpia en el Teatro y sueña con volver a dirigirlo. La oportunidad se le presenta al interceptar un fax para el Director que se encuentra de vacaciones.

    El Théâtre du Châtelet está desesperado por cubrir la ausencia de la Filarmónica de Los Ángeles y solicita la presencia del Bolshoi en París.

    Filipov ve una oportunidad de oro: reunir a los antiguos integrantes de la orquesta que fue desmantelada y suplantar a la auténtica. Estos músicos ahora desempeñan los más variados oficios, todos mal pagados.

    La solista será finalmente una reputada violinista, Anne-Marie Jacquet, a quien siempre se le había resistido el Concierto para violín de Tchaikovski.

    Sin ensayos, sin preparación, se presentan en París, ayudados por un gitano que nada menos será el concertino de la orquesta, con trajes e instrumentos robados y pasaportes falsos hechos en el mismo aeropuerto en un momento.

    La escena del encuentro del concertino gitano con la solista estrella y el inicio del Capricho número 24 de Paganini, es excelente:

    La inercia vital de los músicos les hace entrar en París como lo que son, auténticos buscavidas. Se ponen a realizar los mismos trabajos que hacían en Rusia, sin perder la oportunidad de instalarse en Occidente.

   En la cena íntima con Filipov, empieza a desvelarse la fragilidad de la infancia de Anne-Marie, y también la mentira que ha rodeado sus orígenes:

“Busco la mirada de mis padres desde pequeña. En todos lados. Cuando toco, me gustaría encontrar sus miradas.”

    La negativa inicial de la solista de seguir con el concierto mueve la parte final de la película. Le dicen que al final del concierto encontrará a sus padres. Pero ella insiste en que no se puede revivir el pasado, y teme volverse loca como Lea, aquella pobre violinista, enloquecida con Tchaikovski, una locura que vivió con Filipov. La partitura anotada de Lea del Concierto hace que salga de su prisión, porque, como se dice en la película, LA MÚSICA VIVE PRISIONERA EN NOSOTROS, las palabras son sucias, la música es solo pureza, nos ayuda a crecer y nos da alas para comprender la verdad.

    Los últimos minutos de la película desvelan el final de la trama. Es entonces cuando el espectador siente verdadero terror con los primeros compases de Tchaikovski que suenan rancios, desafinados, catastróficos. El violín de Anne-Marie, la herencia y la presencia de Lea en sus manos y en su alma hace que se produzca el milagro.

    Nadie espera que el momento truncado por la política hace 30 años se vuelva a repetir en este instante. Pero así es.

“Una orquesta es un mundo, Iván. ¡Un mundo! Donde cada uno viene con su instrumento y su talento. Para tocar juntos, lo que dura un concierto. Con un solo ideal. Encontrar los sonidos, expresar su mesura y alcanzar la armonía.”

BANDA SONORA DE LE CONCERT

Isaac Stern
Philadelphia Orchestra
Eugen Ormandy 1958

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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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