PERSEIDAS: lágrimas de oro

PERSEIDAS: lágrimas de oro

    Uno de los fenómenos celestes más hermosos del año es el LLUVIA DE ESTRELLAS de agosto, las PERSEIDAS, que por su cercanía con la onomástica de San Lorenzo, también se le llama así: LÁGRIMAS DE SAN LORENZO.

     Se supone, que el tenaz santo habría derramado lágrimas en su martirio, que como bien se sabe consistió en ser asado a la parrilla.

 Jacopo della Voragine(ca. 1228-1298) en su delicioso libro LA LEYENDA ÁUREA, cuenta pormenorizadamente las peripecias del santo.

 

Monasterio de San Lorenzo (Barcelona)
    El hagiógrafo italiano intenta explicar en el inicio de su narración la etimología del nombre del santo, poniéndola en relación con sus triunfos. Así, nos cuenta que LAURENTIUS, deriva de LAURUS, laurel. Entonces LAURENTIUS significa “coronado de laurel”, puesto que el árbol adorna a los vencedores en el combate, el santo fue vencedor en la fe por su martirio. El emperador Decio, asombrado de su tenacidad dice:
“Yo creo que ya hemos quedado vencidos”
    Y el diácono y santo español LORENZO pronuncia palabras que demuestran la pureza de su corazón:
“EN MI NOCHE NO HAY SOMBRAS NI OSCURIDAD”
    Jacopo della Voragine intenta la comparacion piadosa entre el árbol y el santo, muy acorde con la intención didáctica de la época, que hoy nos parece inocente y naïv.
    Así, el LAUREL ablanda en la cocina las carnes, destruye los cálculos del cuerpo, cura la sordera y protege de la amenaza de los rayos. Por tanto SAN LORENZO ablanda la dureza de los corazones, curando sorderas espirituales y protegiendo a los cristianos de las pérfidas doctrinas de los malvados.
    El papa San Sixto se lo llevó a Roma como diácono. Convirtió a dos emperadores paganos, los Filipos, padre e hijo. Decio, general de Filipo padre en las Galias sofocó revueltas varias de los insurrectos contra el poder del Imperio. Ambicionaba el trono imperial así que asesinó sin dudarlo al emperador en su tienda. Filipo hijo, al conocer las intenciones de Decio, entregó todos los tesoros imperiales a San Sixto para el beneficio de la Iglesia y de los pobres. Lorenzo los distribuyó entre los menesterosos. Filipo hijo huye de Roma presa del pánico y Decio se convierte en emperador. Persiguió sañudamente a los cristianos. El propio Filipo se contó entre las víctimas. El papa Sixto padeció tormento al reclamarle Decio los tesoros imperiales. Lorenzo insistía en seguirle a su cautiverio. El papa se negó y le hizo depositario de los bienes de la Iglesia para seguir ejerciendo la caridad. En su vida hizo varios milagros, como curar dolores de cabeza y cegueras.
    Sufrió tortura por no desvelarle al malvado Decio dónde estaban los tesoros. Sus captores y torturadores se convirtieron al cristianismo, tal era el poder de su palabra. En su padecimiento se oyó una voz del cielo que decía. “Todavía te queda mucho por sufrir”. Decio convence a los ciudadanos de Roma de que el santo está endemoniado.  Finalmente, y como todos los tormentos, incluído el potro, no tienen efecto sobre su tenacidad, lo llevan a la PARRILLA. Acabó su martirio diciendo:
“De este lado ya estoy asado; di a tus esbirros que me den la vuelta; acércate a mí, corta un trozo de carne y cómelo, que ya está a punto para ello. “
Y con una oración entregó su espíritu a Dios.
Atlas Coelestis (Johannes Hevelius, 1690)

    En agosto el cielo está especialmente claro, y el descanso vacacional de algunos privilegiados invita a su contemplación. Los días y las noches son más largos y hay tiempo para levantar la vista a las estrellas y a esas lunas gigantescas con las que nos obsequia el verano.

   Además, el cielo griego es especialmente romántico. La mitología unió en las estrellas los amores y aventuras olímpicas y terrenales. Vayamos al aspecto mágico y mitológico y dejémosle a los sesudos astrónomos la tarea de explicar estos meteoros.

    Las Perseidas son especialmente emocionantes porque la constelación de Perseo se sitúa al lado de su amante Andrómeda, liberada por el héroe del cautiverio del monstruo marino. La princesa de Etiopía fue la víctima de los desatinos de su madre Casiopea, que también está muy cerca. También ocupa un lugar vecino Pegaso, el caballo alado. Todos estos personajes son vecinos en el mundo y en el firmamento.

Gustav Klimt, Danae

    Dánae, madre de Perseo, fue encerrada en una estancia sellada por mandato de su padre Acrisio, que como tantos otros, hizo demasiado caso a un oráculo que le vaticinaba que moriría a manos de su nieto. Blindando a su hija en una torre de bronce aseguraba que no tendría descendencia. Zeus se metamorfoseó en un elemento que pudiera traspasar los muros de su cautiverio: LLUVIA DE ORO. Así lo narra Ovidio:

neque enim Iovis esse putabat         
Persea, quem pluvio Danae conceperat auro.

(Met. IV, 610)
    Ni siquiera Acrisio creía que Perseo era de Júpiter, a quien Dánae había concebido de lluvia de oro.

A. Rodin, Danae

    La metamorfosis de Zeus para seducir a Dánae ha sido muy atractiva para los artistas, pintores, escultores y músicos.

    Con mayor o menor erotismo han plasmado este amoroso encuentro entre el dios de dioses y la bella cautiva, madre de uno de los héroes más activos de la mitología, Perseo.

   
Egon Schiele, Danae

    Porque después de parir a Perseo, la madre y su bebé fueron arrojados al mar en un cofre de madera.  Por supuesto se salvaron.

   Perseo llegaría al trono después de pasar varias pruebas, entre ellas, la más famosa y la que le dio fama, la muerte de Gorgona o Medusa. Aquí se puede leer su historia completa.

   El músico Richard Strauss compuso una ópera titulada El amor de Dánae, cuyo argumento difiere bastante del mito original, ya que implica a otros personajes como el Rey Midas.

Meagan Miller en la representación de la ópera de Strauss (Foto Croy Weaver)

Was Himmels Regen der Erde gibt,

 das war das Gold mir, das ich geliebt!

(Richard Strauss, Die Liebe der Danae)

Lo que la lluvia del cielo regala a la tierra

Eso era oro para mí, y yo lo amo.

Rembrandt, Dánae (detalle del brazalete)

Escuchemos un fragmento de la Dánae de Strauss en la voz de

Rosalind Plowright

Picasso, Danae
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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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7 respuestas a PERSEIDAS: lágrimas de oro

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  2. Teresa dijo:

    Es precioso:la primera parte enternecedor San Lorenzo Ya lo decia Marcos”: con la fe …” pues ahi está la demostración.
    La exposición de los héroes mitológicos es interesantísimo y más para los que sabemos poco del tema. Una de estas noches veremos las lágrimas de oro o las de San Lorenzo

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  6. La mujer liberada por Perseo de la furia de Poseidón no es Andrómaca, sino Andrómeda 😉

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