MI KINDLE Y YO

MI KINDLE Y YO

    Dice Umberto Eco que la forma libro nunca morirá, pues se adapta a nuestra anatomía y es un milagro de tecnología eterna. Así, el cuchillo fue antes que cualquier sonda espacial, pero no deja de ser necesario por antiguo.

   Con mi Kindle he experimentado otro modo de lectura y otro comportamiento con el objeto libro. He observado lo siguiente: ni siquiera él, este cacharrito tan práctico e inteligente podrá sustituir a uno de mis libros, pero su valor de complemento lector es indiscutible.

   Un libro en papel se puede llevar en la cesta de la bicicleta, puede ser abandonado con desdén en la toalla de la playa y uno puede iluminarlo a placer con rotuladores de colores.

    En mi Kindle puedo hacer anotaciones y subrayados, e incluso ver los subrayados que han hecho otros clientes de Amazon, pero todavía experimento un placer inmenso cuando abro uno de mis libros de lectura obligatoria en cualquiera de mis etapas educativas y lo descubro iluminado en colorines con letra de mi puño, y constato mi ingenuidad en aquellos años, mi ignorancia y atisbo mis intereses de entonces, y todas las lagunas… Esto sucede de modo muy radical con mis libros de poemas. Ah, qué enamorada debía de estar cuando leí estos versos, porque mira qué subrayados más fútiles hice.

   Con mi Kindle me he convertido en una sabia lectora de lenguas “infieles”. Con un roce de mi dedo salta el maravilloso diccionario en línea activo para cualquier lengua en la que esté mi ebook. Puedo leer autores en lengua original sin tener que cargar con un gordo e incómodo diccionario.

   Cuando viaje a alguna parte, llevaré en él todas las novelas y poemarios que quiera, guardados en mi bolso, sin ocupar sitio en la maleta.

   Si yo quisiera, con mi Kindle podría compartir mis lecturas, mis pasajes preferidos, mis versos estrella con todas las redes sociales, con todo el mundo.

    No obstante, a pesar de esta indiscutible apertura de la aventura de leer, hay que defender la lectura a oscuras, moduladora de los contenidos, la que invita a la reflexión. Este quizá sea otro tema, aquel que apela a la inmediatez de lo leído, de lo descubierto, de lo inventado. En un momento se comparte en ese gran volumen-porque se desenrolla como un volumen de papiro-que son twitter o facebook.

    El impulso de compartir no siempre va asociado a la reflexión, porque todo es veloz como el rayo, y no hay tiempo para profundizar. Se trata de remitir, repetir, retuitear, compartir a toda costa. Compartir, compartir……uno de las grandes virtudes y de los grandes pecados de la era de internet. Cuánta generosidad en las páginas electrónicas, qué documentación tan valiosa, qué oportunidades para las ciencias. Antes, aquellos inmensos diccionarios, aquellas revistas de investigación, aquellos mamotretos….

   Mi Kindle se camufla en mi piso, se integra en él: ya no hay más espacio para libros, y no quiero tirar los que tengo. Me gusta verlos, tocarlos y olerlos. Dicen que ya hay un e-reader con olor, le pondrán incluso algún gusano bibliófago para darle más realismo.

   Me gusta mi Kindle, y me gustan mis libros en papel. Creo que hacen un buen equipo. Seguiré emocionándome cuando reciba como regalo un libro, cualquiera, y más si es de alguien que quiero y que me quiere. Sin duda será mucho mejor que no sentir apenas nada cuando Amazon me “sople” con su servicio whispernet cualquier título.

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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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10 respuestas a MI KINDLE Y YO

  1. Sigrid dijo:

    Efectivamente Yo tengo una experiencia muy parecida con mi Kindle. Y no he dejado de comprar en papel, pero tampoco considero que sea mejor ni peor, simplemente es distinto. Y estoy convencida de que habrá convivencia durante muchos años (dejemos aparte las guerras comerciales, la multiplicidad de formatos y los férreos sistemas de DRM). Volviendo a Eco y haciendo un pequeño guiño, no debemos convertir la irrupción del libro electrónico en un debate entre apocalípticos e integrados. Con respecto a la lectura “social”…para mí sigue siendo algo privado, aunque la llegada de las redes sociales hace que casi todo lo que hacemos sea susceptible, o “apetecible” de ser compartido. Creo que es de los pocos reductos que quedan de reflexión privada y digo “reflexión” intencionadamente.

    • maiteximenez dijo:

      Gracias por comentar. Yo llevo una guerra personal con aquellos “guardianes de Gutenberg”que se resisten a ver las ventajas de este cacharrito, sin desdeñar nuestra relación con el papel, que será eterna. Saludos

  2. Josep dijo:

    Creo que se combinan perfectamente sin solaparse y además he tenido la exquisita experiencia de pedirle a una escritora una dedicatoria en pdf de su libro me la mandó, la subí al kindle a través del correo y ahora la puedo lucir en la pantalla de mi e-reader.
    Me gusta la tecnología que me facilita las cosas.
    Y lo dice alguien que desgraciadamente se dedica al negocio del papel y digo desgraciadamente porque no voy a poder jubilarme viviendo de esto, pero no por eso hay que quitarle mérito a esta forma de leer digital, cómoda y atrayente.
    Esa es la cuestión.

    Buenos días con un beso de los de martes, con aroma a café intenso.

  3. cccouto dijo:

    Nada, yo no soy capaz. me mantengo en la caverna, ceñuda y reacia, “guardiana de Gutemberg”. Eso sí, no soy militante. Me pasa como con lo de teñirse las canas: me niego, me da pereza, no y no…pero vaya usted a saber, a lo mejor mañana me levanto y digo ¡ya! ¡marchando unas mechas naranjas!.

    • maiteximenez dijo:

      El mío estuvo casi 4 meses sin ser encendido, desde que me lo regalaron. Luego…..es como todo. Hay que aprovechar sus ventajas, que son muchas. Buenos días y gracias por comentar….así el blog se anima!!!!!

  4. cccouto dijo:

    Y una pregunta, ¿el cacharrito ése tiene también diccionarios de latín y de griego, y sólo con clicar encima de una determinada palabra te sale la pestaña correspondiente del diccionario…?

  5. Teresa dijo:

    no cabe duda que los avances de la tecnología hay que valorarlos(en su medida)
    Pasamos del encendido de la chimenea con una piña al interruptor de la calefacción de gas, más cómoda y más limpia, pero¿quien no goza al lado del hogar en una tarde de invierno?
    pues así considero el libro de papel:tocarlo ,acercarlo a nuestro pecho como queriéndolo introducir para no perderlo, yendo hacia atrás para saborear aquellas frase que dejan huella, etc…..

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