LECTURA DIAGONAL: La vida imaginaria (Mara Torres, Finalista Premio Planeta 2012)

LECTURA DIAGONAL:

La vida imaginaria

(Mara Torres, Finalista Premio Planeta 2012)

   Mi recuerdo de los Premios Planeta es adolescente. La digna lista de los Planeta de otros tiempos incluía nombres como Marsé, Vázquez Montalban, T. Moix, Torrente Ballester, Antonio Gala, Muñoz Molina o C. J. Cela. La lista de ganadores y finalistas de los últimos años destaca por su bajísima calidad.

   Es vox populi el pacto y la negociación que presiden los Premios Planeta. Son marketing, y no siempre son literatura. Escritores mediáticos llenan la lista de los últimos galardones. El Premio, por descontado, es inaccesible para cualquier escritor novel. El oropel con los que la empresa se encarga de rodearlos no se corresponde con su relevancia internacional, cuestionable por supuesto.

  En cualquier caso, mi admiración por la periodista MARA TORRES, que inunda con su belleza, su timbre exquisito, su elegancia verbal y su frescura periodística las noches de La 2 de RTVE, me impulsaron a leer su novela finalista del Planeta 2012 La vida imaginaria.

  Las críticas en revistas de letras hablan de soplo de frescura en las letras hispanas. No puedo estar más en desacuerdo. El aire fresco es su simpleza. El texto se aviene a la LECTURA DIAGONAL,  no es preciso detenerse mucho. No se impone el subrayado, obligatorio en cualquier texto de altura literaria, no consume más de cuatro horas su lectura. Poco queda tras ella.

  La vida imaginaria transita por la mente y la cotidianeidad de Fortunata Fortuna “Nata”.

    Desesperanzada tras la ruptura con Alberto “Beto”, la autora quiere dibujar a esta treintañera urbana con trazos  psicológicos. Así, la pista va a ser la presencia de una terapeuta que borre el recuerdo del amor perdido.

   Acompañan a la protagonista rotundos exponentes de los grupos sociales actuales: los DINKYS y los SINGLES por obligación, no por convencimiento.

   Los DINKYS son el modelo perseguido: double income, but no kids. Las parejas de Mara Torres insisten en compartirlo todo pero no; quieren intensidad en sus relaciones afectivas y sexuales, pero las descubren incombinables con la apertura, la libertad, y junto a ellas los peligros comunes: la estabilidad, los hijos, el sofá de los domingos y las barbacoas.

   Se apuntan a las mensajerías modernas, a las redes sociales, a las copas, los “tiritos”, los bares y la vida nocturna. Al tiempo, hay que mantener el nivel intelectual: por Dios, no rotundo a una película doblada, solo premios de Sundance. El pobre Mauro, el que posiblemente venga a restañar las heridas de Nata, tiene una camiseta roja de la selección. Será forofo del fútbol, pensará ella con espanto.

  La vida imaginaria quiere ser actual, quiere hacerse eco de la crisis económica, de la marea social que acude a las manifestaciones aullando consignas, del paro y de los recortes laborales, de la creatividad personal y profesional truncadas.

  El feliz soplo de aire fresco para nuestras depauperadas letras empieza por barrer del mapa cualquier exquisitez léxica. Para mi estupor, la novela comienza así: “La vida es una mierda”. El texto se basa en una sucesión de frases provenientes de la mente de la protagonista o de su recuerdo de sus episodios vitales y de sus relaciones de amistad o amorosas, rápidas, ligeras, con pocas palabras. Una novela lineal, una voz monológica sin sustancia.

 

  No he podido evitar recordar a la británica Bridget Jones. Sin tratarse de una novela destacada, funcionó como divertimento en los noventa. Resultaba graciosa. Pero ya no estamos en los noventa, y ya hemos visto también las películas de Bridget.

   Nata supera a la Jones en imaginación. En su mente viaja en su cama para visitar a su exnovio o el mundo se vuelve rosa de repente, o en el colmo del delirio, acude vestida de astronauta a tomar una cerveza. Nata versus Fortunata. Nata de día, Fortunata de noche, o Nata en la tierra, y Fortunata en una burbuja que ella misma ha soplado para meterse en ella y volar.

   Como simple soplo de aire La vida imaginaria seguro acaba en las primeras posiciones de ventas. Su razonable precio en ebook lo propiciará.

   Como novela, no destacará en los años venideros. No puede.

  Ahora sí, si su autora se anima a seguir escribiendo y muestra la misma credibilidad literaria que la que se ha ganado como profesional de la televisión,  no cabe duda de que el espaldarazo del Sr. Lara le abrirá las puertas con facilidad.

  Yo mientras, regreso a Javier Marías, a su desdén o a su coherencia en el capítulo galardones, como se quiera, a sus Enamoramientos, una soberbia novela de nuestro tiempo, una verdadera voz femenina sin estridencias, profunda y feroz, reflexiva, con coordenadas firmes, horizontales y verticales, no diagonal.

 

Anuncios

Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
Esta entrada fue publicada en CUADERNO DE VIAJE, HIC ET NUNC, LIBRI y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s