MIENTRAS DUERMES

MIENTRAS DUERMES

800px-Venus_and_MarsSandro Botticelli, Venus y Marte (London, National Gallery)

      Una fresca e inmaculada Venus contempla el sueño de su amante Marte, exhausto tras el combate. No ha sido un combate cualquiera, sino una lucha de amor. Ella no se ha cansado, y espera tranquila a que él se recupere.

       Los esperados amorcillos que suelen acompañar a la diosa del amor han sido sustituídos por unos pequeños y rijosos sátiros, muy feos. Insolentes, descarados y pesadísimos no paran de juguetear con las armas del dios de la guerra: uno se coloca un casco, el otro sopla una caracola en la oreja de Marte, con su lanza también, mientras unas avispas revolotean alrededor de la cabeza del apuesto dios, captado en el instante de un sueño profundo, desbaratado.

      Resulta curioso que los historiadores afirmen que este cuadro fue en honor de las bodas de Giuliano de Medici y Simonetta Vespucci (en cuyo nombre está la palabra vespa, avispa) No deja de ser un guiño, porque estamos ante una escena de un conocidísimo adulterio olímpico: Venus y Marte.
Sleeping Ariadne, detail, by Paolo Andrea Triscornia (1757—1833), State Hermitage MuseumPaolo Andrea Triscorni, Ariadna durmiendo (Ermitage)

       Tampoco Dionisos despertó a Ariadna en Naxos, abandonada por Teseo tras el combate del amor. Solo la contemplaba, hermosa y dormida. Esperó a que se despertara y se viera sola, para hacerla suya y ofrecerle la CORONA BOREAL.

        Llenos de energía, incombustibles, estos amantes no despiertan a sus amados tras el combate.

El deseo se transforma en CONTEMPLACIÓN

Louis Jean François Lagrenée - Mars and Venus, Allegory of Peace, 1770Louis Jean François Lagrenée, Marte y Venus, Alegoría de la Paz , 1770

Hasta la PAZ puede instalarse en el casco del dios guerrero cuando contempla el cuerpo de Venus dormida.

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      En vez de despertar a su amada el amante canta su belleza, superando sus lágrimas y la melancolía. La deja descansar mientras su emoción se funde sobre ella como la nieve en el deshielo, en este hermoso poema con música de John Dowland, que formó parte de la banda sonora del film Sentido y Sensibilidad (Ang Lee, 1955), y que aquí canta la poderosa soprano Jane Eaglen.

No lloréis más fuentes tristes;
¿Por qué necesitais fluir tan rápido?
¡Mirad cómo el sol del cielo
funde suavemente las montañas nevadas!
Pero no ven vuestro lamento
los celestiales ojos de mi sol
Que ahora yace durmiendo
Suave ahora, suave yace
Durmiendo
 
Dormir es una reconciliación,
Un descanso que trae la paz;
¿No se levanta el sol sonriendo,
Después de ponerse feliz en el cielo?
¡Descansad, entonces, tristes ojos!
No os derritais en llanto,
Mientras ella tendida duerme,
Dulcemente ahora, dulcemente yace
durmiendo

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 Wingate Pane, Now love is no longer……..
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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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2 respuestas a MIENTRAS DUERMES

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