So the Queen Boadicea, standing loftily charioted, Brandishing in her hand a dart and rolling glances lioness-like, Yell’d and shriek’d between her daughters in her fierce volubility.
Así, la reina Boudica, erguida majestuosa en su carro,
blandiendo en su mano una lanza y fulminando con su mirada de leona,
gritaba y daba alaridos entre sus hijas con su fiera vehemencia.
Olga Kurylenko en Boudica: Queen of War (Jesse V. Johnson, 2023)
El historiador britano SAN GILDAS en su De excidio Britanniae sermonea a sus contemporáneos sobre su comportamiento, pero antes pasa revista a la historia de Britania hasta su época.
Describe cómo la llama de la paz romana no la detuvo siquiera el cerúleo mar del Canal. Con todo, a diferencia de lo que sucedió con otros pueblos, pasados a cuchillo por las legiones del Imperio, los romanos brindaron a los britanos solo suaves amenazas.
Los britanos prestaron a Roma una obediencia aparente, mientras el dolor en el fondo de su corazón arraigaba cada vez más su resentimiento.
Con urgencia narrativa, pasa a hablar de la reina BOUDICA, esa brava mujer celta que puso en jaque al Imperio. Dice así el clérigo:
Regresaron a Roma debido a que, según decían, no les pagaban, sin sospecha alguna de rebelión, así que dejaron allí a unos gobernadores para desarrollar más a fondo y consolidar los planes del Imperio. A estos los asesinó la astuta leona (I, 6).
Leona de Cramond. Escultura romana s. III. Museo de Escocia (Edimburgo)
Continúa Gildas diciendo que el Senado tomó medidas ante esta revuelta, para vengarse de los astutos zorros.Los britanos no se fortificaron, no defendieron la costa, sino que ofrecieron la espalda a los escudos, el cuello a las espadas y sus manos a las cadenas, como si fueran mujeres. Se convirtió casi en refrán eso de que:
Los britanos no son valerosos en la guerra pero tampoco fieles en la paz.
Villa romana de Bignor (Sussex)
Pero las versiones de los historiadores TÁCITO (Anales 14, 29-39) y DIÓN CASIO (Historia romana, 62) no suenan igual que la de GILDAS. Verdaderamente los britanos eran temibles. Ambos escritores describen el valor y la determinación de la reina de los icenos, que casi les hace perder el gobierno de Britaniaen el año 61 d.C., siendo Nerón emperador.
Ella era BOUDICA, BOADICEA en latíno BUDDUGen galés.
Thomas Thornycroft, Boudica y sus hijas (Westminster)
Su nombre habla de ella: «VICTORIOSA», que parece que entronca con una raíz protocelta *bouda, que significa «provecho» o «victoria».
BOUDICA era de la tribu de los icenos, expertos orfebres, fabricantes de torques de oro, acuñadores de moneda propia.
Los icenos coquetearon con Roma, pactando aquí y allá una relativa autonomía.
BOUDICA se casó con PRASUTAGO, rey de los icenos, quien se rindió ante el emperador CLAUDIO en la conquista del 43 d.C. Fue un ardiente aliado de los romanos, hasta tal punto que en su testamento hizo coheredero al emperador y a sus hijas. ¡Incauto!
Sinclair Hill (1927) Boadicea
A la muerte de PRASUTAGOBOUDICA y sus hijas fueron ignoradas por los romanos: las mujeres en Roma no heredaban.
El fiero conquistador aprovechó la muerte del rey para desposeer a sus herederas de todos los derechos y de toda su fortuna. También se apropiaron de las tierras de la nobleza icena.
BOUDICA fue azotada y sus hijas, violadas.
En los bosques consagrados a la diosa ANDRASTE, diosa de la guerra venerada por la reina, los romanos masacraron a las mujeres britanas: las empalaron, les cortaron los pechos y se los cosieron en la boca.
El emperador Claudio somete a Britania (Afrodisias, Turquía)
Allí se enfrentó a los misteriosos y poderosos DRUIDAS.
Suetonio había leído los informes de Julio César, donde el general explicaba que gozaban de un poder casi omnímodo: religión, justicia, interpretación de las estrellas, autoridad absoluta, en suma. Al parecer, este poder de los druidas hundía sus raíces en Britania, aunque luego se trasladó a la Galia céltica.
Los soldados romanos sintieron sus miembros paralizados, aterrorizados por los aspavientos de los sacerdotes, que poseían una magia arcana. La bóveda celeste refulgía, de sus dedos salían rayos y los romanos dejaron de oír.
Druidas celebrando el solsticio en Stonehenge
En ese momento, les anunciaron la sublevación de Britania.
El inicio de la REVUELTA fue en CAMULODUNUM, el corazón de Roma en Britania, coronado por el templo dedicado al divino Claudio.
Maqueta del Templo de Claudio en Camolodunum (Museo de Colchester)
CAMULODUNUM era el hogar de los veteranos, que campaban a sus anchas. Expulsaban a los nativos de sus casas, abusaban de las mujeres, y los soldados hacían la vista gorda. Tácito dice que la cosa se presentaba fácil, porque
Nuestros jefes estaban más preocupados por la diversión que por el deber.
Thomas Couture, La decadencia de los romanos (Museo de Orsay)
De pronto, se vieron SIGNOS Y PRODIGIOS: el Océano se cubrió de sangre, flotaban cadáveres en las olas. El miedo se apoderó de los veteranos, la esperanza invadió a los britanos. La batalla se trasladó a
LONDINIUM
Puente de Londres ca. 1890
Los romanos infravaloraron a los britanos, solo enviaron una guarnición de 200 hombres. Creían que los nativos lucharían, como siempre, desorganizados y caóticos, mal armados, con los cuerpos pintados de colores, pegando alaridos, pero con escasa eficacia.
Pero no contaron con
BOUDICA
Sinclair Hill (1927) Boadicea
Dión Casio la consideró digna del liderazgo, noble, aguerrida, apasionada, con una inteligencia superior a la de cualquier mujer.
El resentimiento antiguo de la tribu de los trinovantes dio la idea a BOUDICA: debían alzarse contra Roma y liberar a las tribus britanas, castigadas con la esclavitud de sus jóvenes guerreros, ahogadas por los impuestos, siempre humilladas.
BOUDICA pactó con todas las tribus posibles y llegó a formar un ejército de 230.000 hombres y mujeres, según Dión Casio. A los romanos sorprendió este hecho: nunca habían visto mujeres en los ejércitos bárbaros.
Era muy alta, de aspecto aterrador, con una mirada feroz y una voz áspera; una gran mata de cabello pelirrojo le caía hasta las caderas; alrededor del cuello lucía un gran collar de oro; y vestía una túnica multicolor sobre la que llevaba un grueso manto sujeto con un broche.
BOUDICA subió a una tribuna y, agitando la lanza para infundir terror entre los presentes, pronunció un extraordinario discurso a sus huestes.
Una liebre salió de su manto. Corrió en la dirección en la que ellos debían ir para comenzar la lucha.
Albrecht Durero
Dijo que los romanos los habían conquistado con promesas falsas y que querían acabar con su modo de vida ancestral, pero:
Es mejor la pobreza sin amo que la riqueza con esclavitud.
Argumentaba con pasión que poseían un mundo propio, separados por el Océano del resto de la humanidad, que habitaban una tierra diferente bajo un cielo diferente. Tenían la obligación moral de dejar a sus hijos la misma realidad.
Infundió coraje entre su pueblo aludiendo a que los romanos necesitaban una vida cómoda: pan recién horneado, aceite y vino. Sin eso, no podían luchar. Ellos, en cambio, podían sobrevivir a base de raíces y cualquier árbol podía servirles de refugio:
"...y, claro, todo eso serán interrupciones si logro reanudar el trabajo. Pues me saldrá como siempre un trabajo tartamudo. Bueno, qué le vamos a hacer." Gonzalo Torrente Ballester