LOS JARDINES DE ADONIS

LOS JARDINES DE ADONIS

Man Ray, Juliet ca. 1945

Sir James George Frazer cuenta que en muchas regiones de Europa existe la costumbre de salir al bosque en la NOCHE DE SAN JUAN, coincidiendo con el SOLSTICIO DE VERANO, talar un árbol e hincarlo en el patio de casa.

Hipericum perforatum (Hierba de san Juan)

También refiere que en esa noche mágica algunos pueblos hacen limpieza general en sus casas y las cubren de hierbas y de flores.

No sin motivo son las chicas jóvenes las encargadas de estos adornos. Será porque son casaderas y habrán de convocar la fertilidad de su inminente matrimonio.

Es frecuente que, dentro de esta limpieza, también se queme este abeto masculino adornado de flores femeninas.

Cratera minoica (Museo de Heraclion, Creta)

Los romanos navegaban por el Tíber en el solsticio de verano, con barcas engalanadas de flores, prueba de que el AGUA también forma parte de esta fiesta del FUEGO y de la renovación.

Aprovechó la Iglesia para “echar un manto sobre la fiesta pagana” y redecorarla con la figura de San Juan Bautista.

En el Evangelio se cuenta que el ángel de la Anunciación le dijo a María que su prima  Isabel ya estaba encinta de seis meses. Por eso, en el solsticio de invierno, cuando el Sol Invictus, nace Jesús, seis meses después del solsticio de verano, momento en el que nació Juan.

Caravaggio

Todas estas cosas pertenecen a la MAGIA HOMEOPÁTICA o imitativa: el fuego que purifica, el agua que fertiliza y la Naturaleza floreciente.

Estos son los PRODIGIOS de la luna de junio.

Son los JARDINES DE ADONIS de Cerdeña y de Sicilia, ritos de fertilidad y matrimonio en medio de una naturaleza desbordante de color y aromas. El dios Adonis, muerto y resucitado, es adorado por las mujeres.

J. W. Waterhouse

En la fiesta de las Adonias de Atenas, en el mes del hecatombeón, que coincidía con el solsticio de verano, se producía una MUERTE VEGETAL. Las mujeres dejaban en el tejado de las casas unas bandejas con sus “jardines de Adonis”, plantas que crecían rápidamente, aunque también morían enseguida, a pesar de ser regadas con esmero por sus dueñas: trigo, cebada, lechuga e hinojo.

Subiendo los jardines de Adonis (Museo Británico)

Al cabo de una semana se arrojaban al mar los jardines inertes de Adonis, a veces con algún exvoto del dios amado por Afrodita, quien descuidó todo y a todos por él:

Caelo praefertur Adonis.

“Al cielo antepone a Adonis”
(Ovidio, Met. X, 532)
Afrodita y Adonis (Museo del Louvre)

Ellas lamentaban su muerte con gritos, y por MAGIA SIMPÁTICA vivían el dolor de la diosa por la muerte del bello muchacho.

A él se lo disputaron Afrodita, Artemisa y Perséfone cuando solo era un bebé. Por culpa de esta rivalidad Adonis murió en una cacería de un jabalí de Artemisa.

La sangre de Adonis se metamorfoseó en la ANÉMONA:

“…con néctar perfumado roció su sangre, que, tocada por él, empezó a hincharse como cuando surge una burbuja transparente en el azafranado cieno. No más que una hora duró la espera, hasta que brotó una flor del mismo color que la que dan los granados, que esconden sus semillas bajo una dura piel. Pero su vida es breve, pues, al enraizarse mal y caerse por su excesiva fragilidad, la sacuden los vientos que le prestan su nombre.”
(Ovidio, Met. X, 731ss)

En esta parte del mundo pasa algo parecido una noche como esta.

Nosotros los gallegos no somos celtas, pero nos parecemos mucho.

Nuestras prácticas paganas se parecen mucho a aquellas oídas por Julio César cuando fue de expedición y conquista a la Galia. Lo malo es que estos saberes quedaron en el olvido, porque se transmitieron de boca de druída a oído de druída.

Ellos creían que si entregaban a la escritura su saber, la memoria se debilitaría. ¡Cuánta razón!. Además, César no descarta que haya algo de transmigración de las almas, o de metempsicosis, o de karma y reencarnación en ellos:

“En primer lugar quieren convencer de que las almas no mueren, sino que pasan de unos a otros después de morir, y creen que esto es un estímulo muy grande para la virtud, una vez superado el miedo a la muerte.”
De bello gallico VI, 14

También estas cosas fueron recogidas por el enciclopédico Plinio, cuando habló de que los sacerdotes galos, que eran una especie de magos, recogían plantas para sus pociones mágicas. En un banquete bajo los árboles del bosque, donde están atados unos toros blancos, el sacerdote, vestido con su cándida túnica, se sube al árbol, y con una hoz de oro corta el VISCUM ALBUM, que también recoge en un paño blanco.

“Entonces inmolan las victimas suplicando que el dios convierta en propicio su regalo a aquellos a quien se lo ha concedido. Creen que el muérdago blanco en una poción regala fertilidad a cualquier animal estéril y que es la PANACEA contra cualquier remedio.”
(NH, XVI, 251)

Henri Paul Motte, Druidas cortando el muérdago.

En el paseo vespertino de hoy voy a llevarme una bolsa y las tijeras de la cocina para coger hierbas y flores silvestres.

Cuando vuelva a casa, las meteré en la tina de la ropa y así estarán al rocío de una de las noches más especiales del año.

Foto Augas de Sousas (Verín)

Mi abuela y mi madre ya practicaban este ritual cada San Juan.

A la mañana siguiente nos recomendaban que nos lavásemos las manos y la cara con esta agua, que había sido bendecida con la magia de la luna de junio.

Es muy importante que esta sea la primera agua que toque nuestra piel. Así, puede que las meigas y los malos ojos que envidian nuestra suerte queden del todo apartados de nuestra vida en este año.

No creo que el MEIGALLO se atreva con el poder del San Juan.

Foto Maite Jiménez 2017

Otros ritos para este día están relacionados con la fertilidad femenina, como esa ceremonia de saltar las NUEVE OLAS en el mar de A Lanzada.

Foto La Voz de Galicia

O saltar el FUEGO pronunciado un conjuro efectivo en alguna cacharela en A Coruña:

MEDIA NOCHE ERA POR FILO

Romance del Conde Claros

Media noche era por filo,

los gallos querían cantar,

conde Claros con amores

no podía reposar;

dando muy grandes sospiros

que el amor le hazía dar,

por amor de Claraniña

no le dexa sosegar.

Quando vino la mañana

que quería alborear,

salto diera de la cama

que parece un gavilán

(…leer más)

Foto
Publicado en CUADERNO DE VIAJE, GRECIA, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS, RENACIMIENTO | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

GOLIARDOS

GOLIARDOS

Salterio Evesham (s. XIII) BL Add MS 44874 (f.7v.)

INVITACIÓN Á AMIGA

1        Vén xa, miña doce amiga,
a quen coma o meu corazón amo.
Entra no meu cuarto
de todos os enfeites adobiado.
2        Alí están cadeiras acolchadas,
a casa cos tapices engalanada,
tamén flores por ela estradas
con herbas fragantes mesturadas.
3        Está alí a mesa aparellada
de toda clase de viandas cargada,
viño soberbio é alí abundante,
todo o que, miña querida, che aprace.
4        Alí soan doces tonadas
e as frautas de notas altas inchadas,
alí o doncel e a douta doncela
fermosas cantigas che cantan.
5        El co plectro tangue a cítara,
ela ca lira entoa unha melodía,
portan cálices os criados
cheos de vinos especiados.
6        Eu soa na foresta habitei,
os lugares afastados amei,
moi a miúdo a confusión esquivei
e da caterva da xente me escapei.
7        ……
…..que silente…..
…………………o tumulto
……moita xente.
7Ms. P
Xa a neve e o xeo se derreten,
as follas e a herba reverdecen,
canta xa no alto Filomela
na cova do corazón Amor alumea.
7Ms. V
Queridísima, non deas en tardar;
que facer o amor sexa o noso afán!
sen ti non poderei vivir:
convén co amor cumprir.
8        Non me aprace tanto a mesa
coma unha doce conversa,
nin de tantas cousas a abundancia
coma a sincera confianza.
9        De que serve, querida, delongar
o que así e todo logo se fará!
Fai axiña o que vaias facer,
por min atraso non has ter. 
10      Vén xa agora, irmá amada,
e de todos……..estimada,
dos meus ollos luz clara
parte máis grande da miña alma.

 

Carmen XXVII   

Inuitatio amicae

1.Iam dulcis amica uenito,
quam sicut cor meum diligo
<intra in cubiculum m>eum
ornamen<tis cunctisorna>tum.
2. Ibi sunt sedilia strata
atque uelis domus parata
floresque in domo sparguntur
herbeque flagrantes miscentur.
3. Est ibi mensa apposita,
uniuersis cibis honusta;
ibi clarum uinum habundat
et quidquid <te>, cara, delectat.
4. Ibi sonant dulces simphonie
inflantur et altius tibie,
ibi puer et docta puella
canunt <tibi> cantica pulchra.
5. H<ic cum> plectro cith<aram tan>git,
illa melos cum lira pangit,
portantque ministri pateras
pigmentatis p<oc>ulis plenas.
6. Ego fui sola in silua
et dilexi loca / secreta
fugique frequentius turbam
atque . . . . . plebis cateruam.
7. . s.p.l . . . . . . . . . . .
. . . que silenti . . . . . . .
. . . . . . . . . <t>umul<tum>
. . . . . . . populum <mu>ltum.
7 Ms. P
Iam nix glaciesque liquescit,
folium et herba uirescit,
philomela iam cantat in alto,
ardet amor cordis in antro.
7 Ms. V
Karissima, noli tardare;
studeamus nos nunc amare!
sine te non potero uiuere:
iam decet amorem perficere.
8. Non <me iuuat tantum con>uiuium
qu<antum predulce c>olloquium,
<nec rerum tantarum uber>tas
<ut>cara fam<iliaritas.>
9. Quid <iuuat differre, e>lecta,
que sunt <tamen post facienda?>
Fa<c cita,> quod eris <factura,>
<in me non est aliqua> mora.
10. <Iam nunc ueni, soror electa>
ac om    . . . . . . . d<ilecta,>
lux mee clara pupille
<parsque maior anime mee.>
Textus:
The Cambridge Songs (Carmina Cantabrigiensia) Edited and translated by Jan M. Ziolkowski. Medieval & Renaissance Texts & Studies. Tempe, Arizona 1998.
Reconstrución de 7 Ms. P e 7 Ms. V de Peter DRONKE, falecido o 23 de abril de 2020.

CANCIONEIROS DOS GOLIARDOS

Cancioneiro de Cambridge

Cancioneiro de Arundel

Cancioneiro de Ripoll

Tradución, introdución e notas de Maite Jiménez Pérez

Rinoceronte editora 2020

Publicado en CUADERNO DE VIAJE, LIBRI, MÚSICA, MEDIEVO | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

SHELLEY EN POMPEYA

SHELLEY EN POMPEYA

Basílica (Pompeya 1934)
I stood within the City disinterred;
And heard the autumnal leaves like light footfalls
Of spirits passing through the streets (…)
 Shelley, Ode to Naples

Percy Bysshe Shelley

Nápoles, 26 de enero de 1819

A Thomas Love Peacock

QUERIDO PEACOCK:

(…) Hemos estado viendo Pompeya, y ahora estamos esperando el retorno del tiempo primaveral para visitar primero Paestum y luego las islas. Después regresaremos a Roma.

Me he quedado impresionado con los restos de esta ciudad. No tengo conocimiento de que nada tan perfecto siga aún en pie. Mi idea de cómo fue destruída es la siguiente: primero, un terremoto la sacudió, arrancó la techumbre a casi todos sus templos y quebró sus columnas.; luego, cayó una lluvia de pequeños fragmentos livianos de piedra pómez; a continuación, un torrente de agua hirviendo mezclada con cenizas rellenó todas las grietas.

Sebastian Pether, La erupción del Vesuvio de 1825

Un amplio y achatado altozano, a partir del que la ciudad fue excavada, se halla ahora cubierto por tupidos bosques, y se pueden ver las tumbas, los teatros, los templos y las casas, rodeados por un inhóspito yermo.

Joseph Severn, Retrato póstumo de Shelley escribiendo “Prometeo liberado” (1845)

Entramos en la ciudad desde el lado que da al mar, y lo primero que vimos fueron dos teatros.

Porta Marina (años 20)

Uno es más grandioso que el otro, y está cubierto por las ruinas del mármol blanco que dio forma a sus asientos y cornisas, unas piezas robustas esculpidas con audacia. En el proscenio, entre el escenario y los asientos, está el espacio circular a veces ocupado por el coro. El escenario es muy estrecho, aunque largo, y separado de esta parte por un añadido en paralelo, supongo que para la orquesta. A cada lado están las tribunas de los cónsules. En el teatro de Herculano fueron encontrados debajo de estos asientos dos estatuas ecuestres de una calidad excepcional, que ocupaban el mismo espacio que las grandes lámparas de bronce del Teatro Real de Drury Lane.

Fotografía de Giorgio Sommer, Teatro trágico

Dicen que el teatro más pequeño era para las comedias, aunque tengo mis dudas. Sentado en sus asientos, se divisa un panorama de una belleza espectacular.

Giorgio Sommer

Luego, caminas por las viejas calles, muy estrechas, con casas bastante pequeñas, aunque todas construidas con un diseño excelente, muy apropiado para este clima.

Via Stabia (Giorgio Sommer 1868)

Las habitaciones dan a un patio, o a veces a dos, dependiendo de las dimensiones de la casa. En el medio hay una fuente, a veces rodeada por un pórtico de columnas estriadas de estuco blanco.

Casa del Fauno (Giorgio Sommer)

El pavimento está decorado con mosaicos. Algunos imitan hojas de vid, otros representan pintorescas figuras, más o menos bonitos dependiendo del rango de su propietario. Las casas tenían todas pinturas al fresco, pero la mayoría de ellas fueron arrancadas para decorar el Museo Real.

Memento mori (Museo Archeologico Nazionale di Napoli)

Aún quedan figurillas aladas y pequeños ornamentos de una elegancia exquisita. Hay una vida idílica en las formas de esas pinturas de un encanto inigualable, si bien la mayoría de ellas son evidentemente obra de artistas de talla muy inferior. Parece como si, en esta atmósfera de belleza ideal que los rodeaba, cada ser humano pudiera captar un esplendor que no le pertenecía.

Victoria alada (Casa dei Triclini)

En una de las casas puede verse cómo estaban decoradas las habitaciones: un pequeño diván de obra donde se colocaban los cojines.

Triclinio (Casa del Moralista)

Decoran la estancia dos frescos: uno que representa a Diana y Endimión,

Fresco de Selene y Endimión (Casa de los Dióscuros) MAN Napoli.

y el otro a Venus y Marte.

Casa de Marte y Venus

También hay un pequeño nicho, que alberga la estatua del dios del hogar.

Lararium (Giorgio Sommer)

El suelo está decorado con un rico mosaico de los mármoles más excepcionales, ágata, jade y pórfiro;  da a la fuente de mármol y a las columnas blancas como la nieve, cuyo entablamento cubre el suelo del pórtico que lo sustentaba.

Casa della Fontana Grande

Las casas tienen solo una altura, y los pisos, a pesar de que no son muy espaciosos, sí son muy altos. Esto tiene sus ventajas, absolutamente desconocidas en nuestras ciudades. Los edificios públicos, cuyas ruinas son ahora como un bosque de blancas columnas estriadas, y que soportaron en otro tiempo los entablamentos cargados de esculturas, se veían al completo desde los tejados de las casas. Esta era la excelencia de los antiguos. Sus gastos privados eran comparativamente moderados. Por ejemplo, la vivienda de uno de los principales senadores de Pompeya es verdaderamente elegante, y está adornada con las más hermosas piezas de arte, pero es pequeña.

Giorgio Sommer, Casa de Marco Lucrecio

Sin embargo, sus edificios públicos, de un diseño audaz y grandioso, se caracterizaron siempre por un derroche de fasto. Es maravilloso ver el número y la grandiosidad de los edificios públicos en la pequeña ciudad de Pompeya (tenía aproximadamente 20.000 habitantes).

Filippo Palizzi, Gli scavi di Pompei

Otra ventaja añadida es que, en este caso, no se aislaron del espectacular paisaje que los rodeaba, y que, a diferencia de los habitantes de las gargantas cimerias de las ciudades modernas, los antiguos pompeyanos podían contemplar las nubes y las luces del cielo, ver la luna alzarse por detrás del Vesuvio,  y ponerse el sol en el mar, trémulo en una atmósfera de vapor dorado, entre Inarime y Miseno.

El Golfo de Nápoles desde la Certosa di San Martino (Foto Maite Jiménez 2011)

Después vimos los templos.

Del Templo de Esculapio no queda nada excepto un altar de piedra negra adornado con una cornisa que imita las escamas de una serpiente. Se encontró su estatua de terracota en la cela.

Templo de Asclepio

El Templo de Isis está más logrado. Está rodeado por un pórtico de columnas estriadas, y en el espacio circundante hay dos altares, muchos pedestales de estatuas y una pequeña capilla de estuco blanco tan duro como la piedra y de proporciones exquisitas.

Templo de Isis (Giorgio Sommer)

Sus paneles están adornados con bajorrelieves poco visibles, pero de la factura más delicada y perfecta que se pueda concebir. Son de tema egipcio, ejecutadas por un artista griego, que armonizó todas las extravagancias antinaturales de la idea original con el sobrenatural encanto de su genio nativo. Apenas tocan el suelo con sus pies, y sus túnicas levantadas al viento parecen alas.

Afrodita anadiomene (Templo de Isis) MAN Napoli

El templo que está en el medio se levantaba sobre una plataforma alta, accesible gracias a unos escalones, y estaba decorado con exquisitos frescos. Algunos de ellos los vimos en el Museo de Portici. Es pequeño, de los mismos materiales que la capilla, con pavimento de mosaico y columnas jónicas estriadas de estuco, tan blancas que cuando las miras te deslumbran.

El descubrimiento del Templo de Isis (Pietro Fabris 1776)

Desde allí, a través de otros pórticos y laberintos de muros y columnas (no puedo detallarte todo), llegamos al Foro.

Curzando la Basílica hacia el Foro (2 de febrero de 1924)

Consiste en una amplia plaza rodeada por prominentes pórticos de columnas estriadas, algunas rotas, otras enteras, cuyos entablamentos están esparcidos a sus pies.

El templo de Júpiter, el de Venus, otro templo más, el Tribunal y el Palacio de Justicia con su bosque de espigadas columnas lo rodean.

Templo de Apolo (1939)

Dos pedestales o altares de un tamaño enorme (el guía no supo decir si sustentaban estatuas ecuestres o eran los altares del Templo de Venus ante el cual se sitúan) ocupan el extremo inferior del Foro.

Templo de Venus (Giorgio Sommer)

En el extremo superior, construido sobre una plataforma, se alza el Templo de Júpiter.

Templo de Júpiter (Giorgio Sommer)

Nos sentamos debajo de la columnata de su pórtico, sacamos naranjas, higos, pan y nísperos (¡Cuánto lo siento! –dirás tú) y descansamos para comer. Fue un magnífico espectáculo. Por encima y a través de los numerosos ejes de las columnas se veía el mar, que reflejaba el cielo color púrpura del mediodía y sobre su silueta, por así decirlo, las altas y oscuras montañas de Sorrento, de un infefable azul oscuro, teñidas en las cumbres de vetas de nieve recién caída. En el medio, una pequeña isla verde; a la derecha, Capri, Inarime, Prócida y Miseno. Detrás estaba la única cumbre del Vesuvio, que arrojaba una gran cantidad de espeso humo blanco, como una columna de espuma que a veces hería el claroscuro del cielo y caía deshecha en pequeñas estrías al viento. Entre el Vesubio y las montañas más cercanas, como a través de un abismo, se veía por el este la línea principal de los Apeninos más altos. El día era radiante y cálido. De vez en cuando oíamos el estruendo subterráneo del Vesuvio. Sus lejanos y profundos redobles parecían sacudir el propio aire y la luz del día, penetrando en nuestros cuerpos con su sonido lúgubre y terrible. Esta escena fue la que vieron los griegos (Pompeya, como sabes, era una ciudad griega). Vivían en armonía con la naturaleza, y los instersticios de sus incomparables columnas eran portales, por así decirlo, que recibían el espíritu de la belleza que animó a los que, inspirados por ella, fueron a visitar este glorioso universo.

Nápoles (Giorgio Sommer)

Si Pompeya es así, ¿qué era Atenas?¿Qué panorama se veía desde la Acrópolis, desde el Partenón y desde los templos de Hércules, de Teseo y de los Vientos? ¿Las islas y el Mar Egeo, las montañas de la Argólida, las cumbres del Pindo y el Olimpo entreveradas con la oscuridad de los bosques de Beocia?

Turistas en el Partenón (ca. 1860)

Desde el Foro fuimos a otro sitio, a un pórtico triangular, que medio cerraba las ruínas de un enorme templo construído en los acantilados de una colina que da al mar. En el vértice del triángulo se alzan un altar y una fuente, y delante del altar una vez estuvo la estatua del constructor del pórtico. Aquí dimos la vuelta y recorriendo la Via Consularis llegamos a la Puerta Este de la ciudad.

Firmin Eugène Le Dien (ca. 1950)

Las murallas son muy robustas y miden tres millas. Traspasando la Puerta, a cada lado de la vía están las tumbas. ¡Qué diferentes a las nuestras!. Parecen no tanto escondites para lo que ha de perecer, sino lujosas cámaras para espíritus inmortales. Son de un mármol blanco brillante y hay dos especialmente hermosas, que están repletas de bajorrelieves exquisitos. En la pared de estuco que las encierra, hay unas emblemáticas figurillas en relieve hundido de animales muertos o en trance de muerte, de geniecillos alados, y grupos de mujeres que se inclinan para algún rito fúnebre. De los altorrelieves, uno representa una escena marina y el otro una Bacanal. Dentro de la cela están las urnas funerarias, a veces solo una, otras veces más. Dicen que se encontraron frescos en su interior, que, como todo lo que se puede extraer en Pompeya, se ha retirado y desperdigado por los Museos Reales.

Giorgio Sommer

De todo lo que vimos, lo que más nos impresionó fueron estas tumbas. Bosques agrestes las rodean por ambos lados, y a lo largo de las anchas losas de las vías pavimentadas que las separan, se oyen temblar y susurrar las últimas hojas del otoño arremolinadas por ráfagas de viento intermitentes, como si fuesen pasos de fantasmas. El brillo y la magnificencia de estas moradas de los muertos, la cándida frescura del mármol recién esculpido y la vida apasionada o extravagante de las figuras que las adornan contrastan curiosamente con la simplicidad de las casas de quienes estaban con vida cuando el Vesuvio los aniquiló.

Necrópolis de la Puerta del Vesuvio

He olvidado el anfiteatro, que es de grandes dimensiones, aunque mucho más pequeño que el Coliseo.

Giorgio Sommer

Ahora entiendo por qué los griegos fueron unos poetas tan grandes y sobre todo me parece que puedo explicar la armonía, la unidad, la perfección y la excelencia homogénea de todas sus obras de arte. Vivieron en un intercambio constante con la naturaleza circundante y se nutrieron del espíritu de sus formas. Todos sus teatros se abrían a las montañas y al cielo. Sus columnas, modelos ideales de un bosque sagrado, con su techumbre de entretejida tracería, recibían la luz y el viento. El aroma y la frescura del campo penetraba en sus ciudades. La mayoría de sus templos eran hipetros, y las nubes errantes, las estrellas o el cielo profundo se veían encima. ¡Ay! Si no fuera por ese rosario de miserables guerras que finalizaron con la conquista del mundo por Roma; si no fuera por la religión cristiana, que dio el golpe de gracia al mundo antiguo; si no fuera por aquellos cambios que llevaron a Atenas a la ruina, ¡a qué cotas habría llegado la Humanidad!.

Traducción Maite Jiménez (junio 2020)

Publicado en CUADERNO DE VIAJE, GRECIA, LIBRI, REFERENCIAS CLÁSICAS, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario