EL CIELO, EL HOMBRE, EL ELEFANTE

EL CIELO, EL HOMBRE, EL ELEFANTE

Gregory Colbert, Ashes and Snow

Italo Calvino, Il cielo, l’uomo, l’elefante, in Gaio Plinio Secondo. Storia naturale, I, Einaudi, Torino, 1982, pp. 8-13.

Después en Perché leggere i classici, Mondadori, 1995.

TRADUCCIÓN Maite Jiménez (mayo 2020)

Por el placer de leer, en la Historia Natural de Plinio yo aconsejaría centrarse sobre todo en tres libros: los dos que contienen los elementos de su filosofía, o sea el II (sobre cosmografía) y el VII (sobre el hombre) y, como ejemplo de sus correrías entre la erudición y la fantasía, el VIII (sobre los animales terrestres).

Naturalmente se pueden descubrir páginas extraordinarias por doquier: en los libros de geografía (IIIVI), de zoología acuática, entomología y anatomía comparada (IXXI), de botánica, agronomía y farmacología (XIIXXXII), o sobre los metales, las piedras preciosas y las bellas artes (XXXIIIXXXVII).

El uso que se ha hecho siempre de Plinio –creo- es para consulta, bien para conocer qué sabían los antiguos o creían saber sobre un determinado tema, o bien para espigar curiosidades y extrañezas. Sobre este último aspecto, no se puede descuidar el libro I, el sumario de la obra, cuya fascinación procede de combinaciones inesperadas: “Peces que tienen un guijarro en la cabeza. Peces que se esconden en invierno. Peces que acusan la influencia de los astros. Precios extraordinarios pagados por ciertos peces”. O cosas como “Sobre la rosa: 12 variedades, 32 fármacos. Lirios: 3 variedades, 21 fármacos. Planta que nace de una lágrima propia. Narcisos: 3 variedades,16 fármacos. Planta cuya semilla se tiñe para que nazcan flores de colores. El azafrán: 20 fármacos, dónde da las mejores flores. Qué flores se conocían en el tiempo de la Guerra de Troya.Vestidos que rivalizan con las flores”. O incluso “Naturaleza de los metales. Sobre el oro. De la cantidad de oro que poseían los antiguos. Del orden ecuestre y del derecho a llevar anillos de oro. ¿Cuántas veces ha cambiado de nombre el orden ecuestre?”.

Pepino salvaje en el Disocórides árabe

Pero Plinio es también un autor que merece una lectura detenida en el sosegado movimiento de su prosa, animada por la admiración por todo lo que existe y por el respeto por la infinita diversidad de los fenómenos.

Podríamos distinguir un Plinio poeta y filósofo, con su sentimiento del universo, su pathos del conocimiento y del misterio, y un Plinio neurótico coleccionista de datos, un compilador obsesivo que parece preocupado solamente por no desperdiciar ninguna anotación de su mastodóntico fichero.

Perspective interior view of Sir Ashton Lever’s Museum in Leicester Square, London March 30 1785. Watercolour by Sarah Stone.

En la utilización de las fuentes escritas era omnívoro y ecléctico, pero no acrítico: estaba el dato que tomaba por bueno, el que registraba a beneficio de inventario y el que rebatía como patraña evidente, aunque el método de sus valoraciones parece de lo más vacilante e imprevisible.

Una vez admitida la existencia de estas dos facetas, es necesario reconocer al punto que Plinio es siempre uno, como uno es el mundo que quiere describir en su variedad de formas.

Paolo Balboni, Varanasi

Para lograr su empeño, no tiene miedo de agotar el interminable número de formas existentes, multiplicado por el interminable número de noticias existentes sobre todas estas formas, porque formas y noticias tienen para él el mismo derecho a formar parte de la historia natural y de ser interrogadas por quien busca en ellas esa señal de una razón superior que él está convencido que tienen que contener.

El mundo es el cielo eterno e increado, cuya bóveda esférica y giratoria cubre todas las cosas terrenas (II, 2), pero el mundo difícilmente puede distinguirse de Dios, que para Plinio y para la cultura estoica a la que pertenece es un dios único, no identificable con ninguna de sus partes o aspectos, ni con la caterva de personajes del Olimpo, pero quizás sí con el sol, alma, mente o espíritu del cielo (II, 13).

Mapamundi de Pomponio Mela (Reconstrucción de K. Miller 1898)

Pero al mismo tiempo el cielo está hecho de estrellas eternas como él. Las estrellas entretejen el cielo y al mismo tiempo están insertas en el tejido celeste: aeterna caelestibus est natura intexentibus mundum  intextuque  concretis (II,  30). Pero también está el aire (encima y debajo de la luna), que parece vacío y difunde aquí abajo el espíritu vital, y genera nubes, granizo, truenos, rayos y tormentas (II, 102).

Cuando hablamos de Plinio, no sabemos nunca hasta qué punto podemos atribuírle a él las ideas que expresa. De hecho, es escrupuloso en el hecho de poner lo menos posible de su cosecha y atenerse a lo que transmiten las fuentes, y ello con arreglo a una idea impersonal del saber que excluye la originalidad personal.

Para tratar de comprender cuál es verdaderamente su sentido de la Naturaleza, qué lugar ocupa en él la arcana majestad de los principios y cuánto la materialidad de los elementos, debemos atenernos a aquello que es sin duda suyo, o sea, la sustancia expresiva de su prosa. Véanse por ejemplo las páginas sobre la luna, donde el tono de conmovedora gratitud por este “último astro, el más familiar para cuantos viven sobre la Tierra, remedio de las tinieblas”: novissimum sidus, terris familiarissimum et in tenebrarum remedium… (II, 41),  y por todo lo que él nos enseña con el movimiento de sus fases y sus eclipses, se une a la ágil funcionalidad de las frases para describir esta mecánica con nitidez cristalina.

Frontispicio de la edición de la Historia Mundi Naturalis, de Plinio el Viejo (Sigmund Feyerabend, Frankfurt am Main 1582.)

En las páginas astronómicas del libro II es donde Plinio demuestra que puede ser algo más que el compilador de gusto imaginativo como se le ha descrito habitualmente, y se revela como un escritor que posee la que será la principal cualidad de la gran prosa científica: describir con evidencia nítida el razonamiento más complejo, extrayendo de él un sentido de armonía y de belleza, todo ello sin inclinarse jamás hacia la especulación abstracta.

Plinio se atiene siempre a los hechos, a aquellos que considera hechos o que alguno los ha considerado como tales. No acepta la infinidad de los mundos, porque la naturaleza de este mundo es ya bastante difícil de conocer y la infinidad no simplificaría el problema (II, 4). No cree en el sonido de las esferas celestes, ni como fragor más allá de lo audible, ni como inefable armonía, porque “para nosotros, que estamos dentro de él, el mundo se desliza día y noche en silencio” (II, 6)

Diagrama de los planetas de los excerpta de Plinio el Viejo (Harley MS 2506  ca. 990-1000 The British Library)

Después de haber desnudado a Dios de las características antropomorfas que la mitología atribuye a los inmortales del Olimpo, Plinio debe en buena lógica volver a acercar a Dios a los hombres debido a los límites impuestos por necesidad a sus poderes. Es más, en un caso Dios es menos libre que los hombres, porque no podría darse muerte aunque quisiese: Dios no puede resucitar a los difuntos, ni hacer que el que vivió no haya vivido. No tiene ningún poder sobre el pasado, sobre lo irreversible del tiempo (II, 27). Como el dios de Kant, no puede entrar en conflicto con la autonomía de la razón, no puede evitar que diez más diez sean veinte, aunque definirlo en estos términos nos alejaría del pánico inmanente de su identificación con la fuerza de la naturaleza per quae declaratur haut dubie naturae potentia idque esse quod deum vocemus (II, 27).

Mapamundi en un salterio de ca. 1265 (Add. MS 28681, The British Library)

Los tonos líricos o lírico-filosóficos que dominan los primeros capítulos del libro II corresponden a una visión de la armonía universal que no tarda en agrietarse. Una parte considerable del libro está dedicada a los prodigios celestes.

La ciencia de Plinio oscila entre el intento de reconocer un orden en la Naturaleza y el registro de lo extraordinario y de lo único, y el segundo aspecto termina siempre por ganar la partida. La Naturaleza es eterna, sagrada y armoniosa, pero deja un amplio margen a la aparición de prodigios inexplicables. ¿Qué conclusión general debemos extraer? ¿Se trata de un orden monstruoso, hecho todo de excepciones a la regla? ¿O se trata de reglas tan complejas que escapan a nuestra comprensión? Con todo, en ambos casos debe existir una explicación para cada hecho, aunque sea desconocida por ahora: “Cosas todas de explicación incierta y escondida en la majestad de la Naturaleza” (II,  101),  y un poco más adelante: Adeo causa non deest (II, 115) Lo que falta non son las causas, pues siempre se puede encontrar una. El racionalismo de Plinio exalta la lógica de la causa-efecto, pero al mismo tiempo la minimiza: aunque encuentres la explicación a los hechos, no por ello los hechos dejan de ser maravillosos.

Plinio presenta su obra al emperador Vespasiano (BM MS.263 Naturalis historia Folio 10v ca. 1150)

La máxima que he citado en último lugar cierra un capítulo sobre el origen misterioso de los vientos, los pliegues de la montañas, las concavidades de los valles que devuelven los soplos del aire como los sonidos del eco, una gruta en la Dalmacia donde basta arrojar algo por ligero que sea para desencadenar una tempestad marina, o una roca en la Cirenaica que basta tocar con una mano para levantar un torbellino de arena. Plinio ofrece muchísimos catálogos de este tipo de hechos extraños no relacionados entre sí: sobre los efectos del rayo en el hombre, con sus heridas frías, que en las plantas solo perdona al laurel y en los pájaros al águila (II, 146); sobre las lluvias extraordinarias, de leche, de sangre, de hierro o de esponjas de hierro, de lana y de ladrillos cocidos (II, 147).

Libro de las maravillas del mundo o Viajes de Juan de Mandeville (1524) BNE.

Sin embargo, Plinio limpia el terreno de muchas quimeras, como los presagios de los cometas. Por ejemplo, él rebate la creencia de que un cometa que aparezca entre las partes pudendas de una constelación (¡qué no verían los antiguos en el cielo!), anuncie una época de relajación de las costumbres:  obscenis autem moribus in verendis partibus signorum (II, 93).

Pero cada prodigio se le presenta como un problema de la Naturaleza, en tanto que la otra cara de la norma. Plinio se defiende de las supersticiones, pero no siempre sabe reconocerlas, y esto es especialmente verdadero en el libro VII, donde habla de la naturaleza humana: incluso sobre hechos fácilmente observables transmite las creencias más abstrusas.

Es típico el capítulo de la menstruación (VII, 63-66), pero es necesario hacer notar que las noticias de Plinio van en la línea de los más antiguos tabús religiosos relacionados con la sangre menstrual. Existe una red de analogías y valores tradicionales que no entran en conflicto con la racionalidad de Plinio, como si también esta se asentase sobre el mismo terreno. Así, a veces se inclina a dar explicaciones analógicas de tipo poético o psicológico: “Los cadáveres de los hombres flotan boca arriba, los de las mujeres boca abajo, como si la naturaleza quisiese respetar el pudor de las mujeres muertas” (VII, 77)

Le livre de Lancelot du Lac & other Arthurian Romances, ca. 1275-1300 .Beinecke Rare Book & Manuscript Library, MS 229, fol. 31r

Rara vez Plinio transmite hechos testimoniados por propia experiencia directa: “He visto de noche durante los turnos de guardia de los centinelas brillar delante de las trincheras luces en forma de estrellas en las lanzas de los soldados” (II, 101).“Durante el principado de Claudio vimos un centauro que él hizo venir de Egipto conservado en miel” (VII, 35). “Yo mismo he visto en África a un ciudadano de Tisdro que se transformó de mujer en hombre el día de su boda” (VII, 36).

Ulisse Aldrovandi, Monstrorum Historia

Pero para un investigador como él, protomártir de la ciencia experimental, que había de morir asfixiado por los vapores del Vesuvio en erupción, las observaciones directas ocupan un lugar mínimo en su obra, y cuentan ni más ni menos como las noticias leídas en los libros, tanto más autorizadas cuanto más antiguas. Todo lo más que hace es curarse en salud declarando: “Sin embargo, no empeñaría mi palabra por la mayor parte de estos hechos, pero prefiero atenerme a las fuentes, a las que me remito en todos los casos dudosos, y no me canso de seguir a los griegos, que son los más exactos en las observaciones, así como los más antiguos” (VII, 8)

Pierre Henri de Valenciennes, La erupción del Vesubio. Plinio el Viejo en Estabia.

Después de este preámbulo, Plinio se considera autorizado a lanzarse a su famosa revista de las características “prodigiosas e increíbles” de ciertos pueblos de ultramar, que tendrá mucha fortuna en la Edad Media y también más adelante, y trasformará la geografía en un circo de fenómenos vivientes. Sus ecos se extenderán también en los relatos de viajes verdaderos como los de Marco Polo.

Caravana de Marco Polo hacia la India. Atlas catalán. Abraham Cresques, 1375.

No debe maravillar que las landas desconocidas en la frontera de la Tierra acojan a seres en la frontera de lo humano: los arimaspis con un solo ojo en medio de la frente, que se disputan las minas de oro con los grifos; los habitantes de los bosques de Abarimón, que corren rapidísimo con los pies del revés; los andróginos de Nasamón, que alternan uno y otro sexo cuando copulan; los tibios, que en un ojo tienen dos pupilas y en el otro la figura de un caballo. Pero el gran Barnum presenta sus números espectaculares en la India, donde se puede encontrar una población montañesa de cazadores con cabeza de perro y otra de saltadores con una sola pierna, que para descansar en la sombra se acuestan levantando su único pie para hacer de sombrilla; y otra aún nómada, con piernas en forma de serpiente; y los astomis sin boca, que viven oliendo perfumes.

Arimaspos, Crónicas de Núremberg
Hombre-sombrilla ,Crónicas de Núremberg

En medio se encuentran noticias que ahora sabemos que son verdaderas, como la descripción de los faquires indios (los llamados filósofos gimnosofistas),  o las que continúan alimentando las crónicas misteriosas que leemos en los periódicos (cuando se habla de “pies inmensos” podría tratarse del Yeti del Himalaya) o leyendas cuya tradición se prolongará durante siglos, como aquella de los poderes taumatúrgicos de los reyes (el rey Pirro curaba las enfermedades del bazo con el dedo gordo del pie).

De todo esto surge una idea dramática de la naturaleza humana como algo precario, inseguro: la forma y el destino del hombre penden de un hilo. Varias páginas están dedicadas a lo imprevisible del parto, casos excepcionales, dificultades y peligros. También esta es una zona fronteriza: cualquiera que existe podría no existir, o ser diferente, y todo lo que se decide está ahí. “En las mujeres embarazadas, todo influye en el parto, como por ejemplo el modo de caminar. Si toman comidas saladas, traerán al mundo un niño sin uñas; si no saben contener la respiración, tendrán más dificultad para parir; incluso un bostezo durante el parto puede ser letal; igual que un estornudo durante el coito puede provocar un aborto. La compasión y la vergüenza invaden a quien contempla cuán precario es el origen del más soberbio de los seres vivos: muchas veces para abortar basta el olor de una lámpara recién apagada. ¡Y pensar que de un comienzo tan frágil puede nacer un tirano o un verdugo! Tú, que confías en tu fuerza física, que estrechas entre tus brazos los dones de la fortuna y te consideras no su pupilo, sino su hijo. Tú, que tienes un alma dominante, tú, que con un simple éxito hinchas el pecho y te crees un dios, piensa qué poco habría bastado para destruírte” (VII, 42-44)

San Pedro de Cervatos

Se comprende que Plinio tuviera éxito en la Edad Media cristiana:

“Para pesar la vida en una balanza justa, siempre se debe recordar la fragilidad humana”.

El género humano es una zona de lo viviente que se define acotando sus fronteras. Por eso Plinio señala los límites extremos alcanzados por el hombre en todos los campos, y el libro VII se convierte en algo no muy diferente de lo que es hoy el Libro Guinness de los récords, sobre todo en los récords cuantitativos: fuerza para levantar pesos, velocidad en la carrera, agudeza de oído, memoria o extensión de territorios conquistados, aunque ambién en los récords púramente morales, de virtud, generosidad, bondad. No faltan los récords más curiosos: Antonia, la mujer de Druso, que no escupía nunca; el poeta Pomponio, que jamás eructaba (VII, 80); o el precio más alto pagado por un esclavo: el gramático Dafnis costó 700.000 sestercios (VII, 128)

Hay un solo aspecto de la vida humana sobre el que Plinio no se atreve a indicar récords o intentar medidas y comparaciones: la felicidad. No se puede decidir quién es feliz y quién no, pues depende de criterios subjetivos y opinables: Felicitas cui praecipua fuerit homini, non est humani iudicii, cum prosperitatem ipsam alius alio modo et suopte ingenio quisque determinet (VII, 130)

Si se quiere mirar a la verdad a la cara y sin engaños, ningún hombre puede llamarse feliz, y aquí se encuentra la casuística que Plinio dedica a las vicisitudes de la fortuna, a lo imprevisible de la duración de la vida, a la vanidad de la astrología, a las enfermedades, a la muerte. La separación entre las dos formas del saber que la astrología mantenía unidas, -la objetividad de los fenómenos calculables y predecibles y el sentimiento de la existencia individual del futuro incierto-, esta separación que constituye los presupuestos de la ciencia moderna, podemos decir que se presenta ya en estas páginas, aunque como una cuestión no definitivamente decidida todavía, de la que se precisa reunir una documentación exhaustiva. Cuando ofrece estos ejemplos, Plinio parece que se enreda un poco: todos los hechos acaecidos, todas las biografías, todas las anécdotas pueden servir para probar que la vida, considerada desde el punto de vista de quien la vive, no soporta cuantificaciones ni calificaciones, no permite ser medida o comparada con otras vidas. Su valor está dentro de ella misma, tanto más cuanto que las esperanzas y los miedos de un Más Allá son ilusorios.

Plinio comparte la opinión de que después de la muerte comienza una no-existencia equivalente y simétrica a la que precede al nacimiento. Por esta razón, la atención de Plinio se proyecta en las cosas del mundo, cuerpos celestes y territorios del globo, animales, plantas y piedras. El alma, a quien se le ha negado toda supervivencia, si se repliega en sí misma, solamente puede disfrutar de estar viva en el presente: Etenim  si  dulce  vivere est,   cui   potest   esse   vixisse?  At quanto facilius certiusque sibi quemque credere, specimen securitas antegenitali sumere experimento! (VII, 190). “Modelar la propia tranquilidad sobre la experiencia de antes del nacimiento”, o sea, proyectarse en la propia ausencia, única realidad segura antes de que viniésemos al mundo y después de que hayamos muerto. He aquí, pues, la felicidad de reconocer la infinita varidad de lo otro con respecto a nosotros que la Naturalis Historia expone ante nuestros ojos.

Paolo Balboni, Varanasi

Si el hombre está definido por sus límites, ¿no debería estarlo también del culmen donde puede destacar? Plinio se siente en la obligación de incluír en el libro VII la glorificación de las virtudes del hombre, la celebración de sus triunfos. Recurre a la historia romana como compendio de todas las virtudes, y está tentado a encontrar una conclusión pomposa condescendiendo a la alabanza imperial que le permitiría señalar el culmen de la perfección humana en la figura de Augusto. Pero diría que este no es el tono que caracteriza su tratamiento, sino la actitud titubeante, restrictiva y amarga, que es la que más se adecúa a su temperamento. Podríamos reconocer las cuestiones que acompañaron a la constitución de la antropología como ciencia. ¿Una antropología debe intentar salir de una perspectiva “humanística”, para alcanzar la objetividad de una ciencia de la naturaleza? ¿Los hombres del libro VII cuentan más en tanto que son “otros”, distintos de nosotros, quizás no más hombres o aún no hombres? Pero, ¿es posible que el hombre salga de la propia subjetividad hasta el punto de tomarse a sí mismo como objeto de ciencia? La moral que Plinio evoca invita a la cautela y a la prudencia: ninguna ciencia puede iluminarnos sobre la felicitas, sobre la fortuna, sobre la economía del bien y del mal, sobre los valores de la existencia. Cada individuo muere y se lleva consigo su secreto.

Marlon Brando en el rodaje de Julio César (Joseph L. Mankiewicz, 1953)

Con esta nota desconsolada Plinio podría concluir su tratado, pero prefiere añadir un elenco de descubrimientos e invenciones tanto legendarios como históricos. Anticipándose a muchos antropólogos modernos que defienden una continuidad entre la evolución biológica y la tecnológica, desde los utensilios paleolíticos a la electrónica, Plinio admite implícitamente que las aportaciones del hombre a la Naturaleza pasan a formar parte también ellas de la naturaleza humana. De aquí a establecer que la verdadera naturaleza del hombre es la cultura no hay más que un paso.

Pero Plinio, que no conoce las generalizaciones, busca lo específicamente humano en invenciones y usos que puedan ser considerados universales.  Según su opinión (o según sus fuentes), son tres los hechos culturales sobre los que se ha establecido un acuerdo tácito entre los pueblos: gentium consensus tacitus (VII, 210): la adopción del alfabeto (griego y latino), el afeitado del rostro masculino realizado por el barbero y las marcas de las horas del día en el reloj solar.

La tríada no podría ser más bizarra -por la conjunción incongruente de tres términos: alfabeto-barbero-reloj-, ni más discutible. De hecho, no es verdad que todos los pueblos tengan sistemas de escritura similares, ni es verdad que todos se rasuren la barba. Y en cuanto a las horas del día, el propio Plinio se extiende contando una breve historia de los diferentes sistemas de división del tiempo. Pero no queremos subrayar aquí la perspectiva “eurocéntrica”, que no es exclusiva de Plinio ni de su tiempo, sino la dirección en la que se mueve: el intento de fijar los elementos que se repiten constantemente en las culturas más diversas para definir aquello que es específicamente humano se convertirá en un principio del métido de la etnología moderna.

Paolo Balboni, Varanasi

Establecido este punto del gentium consensus tacitus, Plinio puede cerrar su tratado del género humano y pasar ad reliqua animalia, a los otros seres vivos.

El libro VIII, que pasa revista a los animales terrestres, comienza con el elefante, al que se le dedica el capítulo más largo. ¿Por qué esta prioridad para el elefante? Porque ciertamente es el animal más grande, y el tratado de Plinio procede conforme al orden de importancia que a menudo coincide con el orden del tamaño físico, pero también y sobre todo porque espiritualmente ¡este es el animal “más próximo al hombre”! Así se inicia el libro VIIIMaximum est elephas proximumque humanis sensibus.

De hecho, el elefante –se explica justo a continuación- reconoce el lenguaje de la patria, obedece órdenes, memoriza lo aprendido, conoce la pasión amorosa y la ambición de la gloria, cultiva virtudes “raras incuso en los hombres” como la probidad, la prudencia, la equidad, y tributa una veneración religiosa hacia las estrellas, el sol y la luna. Plinio no gasta ni siquiera una palabra, excepto aquel superlativo maximum, para describir este animal -por lo demás fielmente representado en los mosaicos romanos de la época-, sino que refiere solo las curiosidades legendarias que ha encontrado en los libros: los ritos y las costumbres de la sociedad elefantina se representan como si fuesen una población diferente de la nuestra, pero sin embargo digna de respeto y comprensión.

En la Naturalis Historia el hombre, perdido en medio de un mundo multiforme, prisionero de su propia imperfección, tiene por una parte el consuelo de saber que también Dios es limitado en sus poderes: Inperfectae vero in homine naturae praecipua solacia, ne deum quidem posse omnia (II, 27), y por otra, tiene como su prójimo directo al elefante, que puede servirle de modelo en el plano espiritual.

Aprisionado entre estas dos grandezas imponentes y benignas, el hombre aparece verdaderamente empequeñecido, pero no aplastado. La revista de los animales terrestres pasa, como en una visita infantil al zoo, del elefante a los leones, las panteras, los tigres, los camellos, las girafas, los rinocerontes y los cocodrilos. Siguiendo un orden decreciente según las dimensiones, se pasa a las hienas, los camaleones, los puercoespines, los animales de madriguera y también a los caracoles y lagartijas. Los animales domésticos se amontonan al final del libro.

Paisaje con animales y otras criaturas: elefante, lagartija, dragón, rinoceronte, cabra, girafa y camello (Grabado de Abraham de Bruyn 1578)

La fuente principal es la Historia animalium de Aristóteles, pero Plinio recupera de autores más fiables o más fantasiosos las leyendas que el Estagirita descartaba o refería solo para refutarlas. Esto ocurre tanto con las noticias de animales menos conocidos como con la mención y descripción de animales fantásticos, cuyo catálogo se mezcla con el de los primeros. De este modo, hablando de los elefantes, una digresión nos informa de los dragones, sus enemigos naturales. Y a propósito de los lobos, Plinio registra (aunque sea para burlarse de la credulidad de los griegos) las leyendas de los licántropos. De esta zoología forman parte la anfisbena, el basilisco, el catoblepas, las crócotas, las corocotas, los leucocrotos, los leontofontes, las mandrágoras, que desde esta página pasaran a poblar los bestiarios medievales.

La mandrágora, criatura entre planta y hombre en el Dioscórides, De materia medica, s.VII, Napoles Biblioteca Nazionale, Cod Gr 1 f.90

La historia natural del hombre se extiende por la de los animales durante todo el libro VIII, no solo porque las nociones transmitidas se refieren en gran medida a la cría de los animales domésticos y a la caza de los salvajes -además de la utilidad práctica que saca el hombre de unos y otros-, sino porque también es un viaje por la fantasía humana con Plinio como guía.

El animal, sea real o fantástico, ocupa un lugar privilegiado en la dimensión de lo imaginario. Apenas es nombrado, se inviste de un poder fantasmal, se convierte en alegoría, en símbolo, en emblema.

Por ello recomiendo al lector errabundo detenerse además de en los libros más “filosóficos” (el II y el VII), también en el VIII, por ser el más representativo de una idea de la Naturaleza que se expresa profusamente a lo largo de los 37 libros de la obra: la Naturaleza como algo que es externo al hombre, pero que no se distingue de lo que es más intrínseco a su mente, el alfabeto de los sueños, el código secreto de la imaginación, sin el cual no se dan ni la razón ni el pensamiento.

Gregory Colbert, Ashes and Snow
Publicado en LIBRI, MEDIEVO, REFERENCIAS CLÁSICAS, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 4 comentarios

BESOS EN CUARENTENA

BESOS EN CUARENTENA

René Magritte, Los amantes (1928)

Soul meets soul on lover´lips

(Percy B. Shelley, Prometheus Unbound, Act IV)

En tiempos de pandemia, confinamiento y cuarentena, los amantes habrán de mantener su deseo a raya, si no quieren salir en los periódicos por incumplir las normas.

El diario The Telegraph define así el comportamiento del responsable del equipo del Imperial College London, el epidemiólogo Neil Ferguson: 

“una imperdonable mezcla de ὕβρις e HIPOCRESÍA”

Creía ser inmune y permitió que su amante cruzara Londres al menos en dos ocasiones para estar juntos.

Pedro Almodóvar, Los abrazos rotos (2009)

La FILEMANÍA es el deseo de besar y es totalmente cierto que este acto humano hace que segreguemos un cóctel prodigioso de hormonas de la felicidad: oxitocina, endorfinas, testosterona, serotonina, histamina…, que nos produce la

SENSACIÓN DE FLOTAR

Paul Newman y Joanne Woodward en Samantha

JUAN SEGUNDO

Beso 2

Igual que la aledaña vid se aprieta al olmo con lascivia

y las retorcidas hiedras ciñen con sus inmensos

brazos la espigada encina,

¡ay, Neera, si tú pudieras  

serpentear por mi cuello con el lazo de tus brazos!

¡Ay, Neera, si yo pudiera

enlazar tu blanco cuello en un eterno abrazo,

unido a ti en un beso sin fin!

Entonces, ni las cuitas de Ceres, ni las de Baco amigo,

ni las del encantador Sueño

podrían arrancarme, vida mía, de la púrpura de tu boca.

Pero, como amantes que agonizan en los besos

que se cruzan, una sola barca nos llevaría a los dos

a la pálida morada de Ditis.

Luego, por campos perfumados y primavera eterna,

seríamos guiados a los lugares

donde siempre las heroínas, entregadas a sus antiguos amores,

en medio de los héroes ilustres,

dirigen las danzas o entonan por turnos felices

sus canciones en un valle de mirtos.

Allí, con las violetas, las rosas y los narcisos de rubios cabellos

se divierte el bosque de laurel

en las trémulas umbrías, y con crepitante susurro

los tibios Céfiros silban eternamente

suaves, y la tierra que no ha sido herida por el arado

abre sus pechos fecundos.

Toda la turba de bienaventurados se levantaría ante nosotros,

y en sitiales de hierba nos colocarían

entre los Meónidas en un lugar preferente.

Y ninguna de las amantes de Júpiter, despojada

de su lugar de honor, se indignaría por cedérnoslo,

y tampoco la tindárida Helena, por él engendrada.

Beso 14

¿Por qué me ofreces tus labios de fuego?

No, no quiero besarte, dura Neera,

más dura que el duro mármol.

¿Tanto estimo esos mansos

besos tuyos, ¡oh, orgullosa!,

que rígido una y otra vez con mi miembro erecto

atravieso tu túnica y la mía,

y enloquecido por un deseo insatisfecho,

me consumo yo, pobre de mí, con mi sexo ardiendo?

¿A dónde huyes? Quédate, y no me niegues

tus ojos ni tus labios de fuego.

Ahora sí, ahora quiero besarte, dulce Neera,

más dulce que el dulce meollo de un ganso.

Rodolfo Valentino en El hijo del Caid (1926)

Beso 16

Tú, más tierna que el níveo astro de Latona,

y más hermosa que la áurea estrella de Venus,

dame cien besos,

dame tantos besos como le dio

Lesbia a su ardoroso poeta, y tantos como ella recibió.

Tantas tiernas Venus, tantos Cupidos

andan vagando por tus labios

y por tus rosadas mejillas,

como vidas y muertes llevas en tus ojos,

como esperanzas, como miedos,

como gozos mezclados con cuitas sin fin

y suspiros de amantes.

Dame tantos dardos como en mi pecho

clavó la funesta mano del dios alado,

y tantos como reservó

en su aljaba de oro.

Añade también caricias, y palabras dichas en alto,

y murmullos entre suaves susurros crepitantes,

no sin tu grata risa,

no sin tus gratos mordiscos:    

como las palomitas de Caonia, que alternan

los arrullos de sus picos con trémulos aleteos,

cuando el duro invierno se retira

con los primeros vientos Favonios.

Reclinada con desmayo en mi mejilla,

gira a un lado y a otro tus ojos de agua

y pídeme que te sostenga, sin aliento,

entre mis brazos.

Yo te estrecharé con el lazo de mis brazos,

te apretaré fría contra mi cálido pecho

y te devolveré la vida

con el aliento de un largo beso,

hasta que en esos besos de rocío

también a mí me falte el aire,

y te pida desfallecido

“¡Cógeme en tus brazos!”.

Me estrecharás con el lazo de tus brazos, mi amor,

y aliviarás mi frío con la caricia de tu tibio pecho,

y me insuflarás vida

con el rocío de un largo beso.  

Así, luz de mi vida, gocemos juntos

el tiempo de la edad florida: mira, ya la achacosa

vejez viene arrastrando sus cuitas,

la enfermedad y la muerte.

Epidemia de gripe (1937)

Beso 3

“Dame un beso –dije- mi dulce amor”

Entonces tú libaste mis labios con los tuyos.

Luego, como quien salta aterrorizado por haber pisado una serpiente,

apartas de repente tu boca de mi boca.

Esto no es dar un beso, luz de mi vida, sino dar solo

la triste añoranza de un beso.

Alfred Hitchcock, Encadenados (1946)

Johannes Secundus, Basia

Traducción Maite Jiménez (mayo 2020)

Publicado en CINE, CUADERNO DE VIAJE, GRECIA, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS, RENACIMIENTO, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

EL CONFINAMIENTO DE THAIS

EL CONFINAMIENTO DE THAIS

Henry Hathaway, Legend of the Lost (1957)

Según se lee en las Vidas de los Padres, la meretriz Thais era tan hermosa, que por su culpa muchos llegaron a vender todos sus bienes y acabaron en la pobreza más extrema. Sus amantes a menudo se enzarzaban en peleas por causa de los celos y las puertas de la casa de esta mujer quedaban regadas con la sangre de los jóvenes.

          Al enterarse de esto el padre Pafnucio, se vistió de seglar, cogió un sólido de oro, se fue a visitarla a la ciudad de Egipto donde vivía y le entregó la moneda como si fuese el pago por el pecado. Ella aceptó el dinero y le dijo:

       – ¡Vayamos a mi cuarto!

         Lo condujo a la estancia y lo invitó a meterse en su cama cubierta de rica lencería.

Sir Frank Dicksee, Leila (1892)

       Entonces él le dijo:

      – Si hay una habitación más íntima, vayamos a ella.

      Thais lo llevó por muchos cuartos, pero él siempre decía que tenía miedo de que lo viesen. A lo que ella dijo:

      -Hay una cámara donde nadie entra, pero si temes a Dios, no hay ningún lugar que se le pueda ocultar a la divinidad.

      Al oír esto, el anciano le dijo:

      -Y tú, ¿sabes que Dios existe?

      Ella le respondió que sabía que Dios existía, así como también el Reino de los Cielos y los tormentos para los pecadores. Pafnucio le dijo:

      – Pues si lo sabes, ¿por qué has llevado a la perdición a tantas almas?. Serás condenada y habrás de rendir cuentas no solo por ti, sino también por ellos.

      Cuando Thais oyó esto, se postró a los pies del padre Pafnucio suplicándole con estas palabras:

       – Padre, sé que existe la penitencia y confío en alcanzar el perdón por mis pecados con ayuda de tus oraciones. Solo te pido una tregua de tres horas. Después iré a donde ordenes y haré todo lo que dispongas.

       Ella recogió sus todas sus cosas y lo que había ganado con su pecado. Lo reunió todo en el medio de la ciudad en presencia de la gente y, mientras le prendía fuego, gritaba:

      – ¡Venid todos los que habéis pecado conmigo y ved cómo voy a quemar lo que me disteis!

Foto

      El valor de sus pertencias ascendía a cuatrocientas libras de oro. Después de que quemó todo, Thais se dirigió al lugar que había dispuesto el padre Pafnucio: había encontrado un monasterio de monjas para ella.

Allí la recluyó en una pequeña celda, selló su puerta con plomo y le dejó abierta una angosta ventana a través de la que pudieran llevarle una ración de comida escasa: ordenó que las monjas le sirvieran cada día un poco de pan y un poco de agua.

Qumran (Israel)

     Cuando el anciano estaba a punto de marcharse, Thais le preguntó:

   – ¿Dónde ordenas, padre, que eche mis orines?

Pafnucio le respondió:

  – En la celda, que es lo que mereces.

A continuación le preguntó cómo debía adorar a Dios. Él respondió:

    – No eres digna de pronunciar el nombre de Dios, ni de que tus labios invoquen a la Santísima Trinidad, ni de extender tus manos al cielo, porque tus labios están llenos de maldad y tus manos contaminadas de inmundicia. Limítate a postrarte hacia el Oriente repitiendo muchas veces esta frase: “Tú que me creaste, ten piedad de mí”.

     Después de haber permanecido tres años encerrada, el padre Pafnucio se compadeció de ella. Se presentó ante el padre Antonio para preguntarle si Dios habría perdonado los pecados de Thais.

Antonio, una vez que Pafnucio le contó los hechos, convocó a sus discípulos y les ordenó que aquella noche permanecieran despiertos en oración cada uno en su celda, ya que sin duda Dios revelaría a alguno de ellos la respuesta por la que había venido el padre Pafnucio.

Foto

Así pues, después de haber pasado la noche rezando sin cesar, el padre Pablo, el mayor de los discípulos de Antonio, vio de repente en el cielo una cama adornada con rica lencería, custodiada por tres doncellas de rostro brillante.

Esas tres doncellas representaban lo siguiente: una, el temor al castigo futuro, que la había apartado del mal; otra, la vergüenza por el pecado cometido, que le concedió el perdón; y la tercera, el amor a la justicia, que la condujo al cielo.

Simone Martini, Maestà (detalle). Palazzo Pubblico, Siena.

Al decirles Pablo que aquella gracia tan grande era para Antonio, una voz divina respondió:

         – No es para el padre Antonio, sino para la meretriz Thais.

A la mañana siguiente, después de que el padre Pablo contó esto, el padre Pafnucio, conocedor de la voluntad de Dios, se marchó muy contento y enseguida se dirigió al monasterio para abrir la puerta de la celda de Thais. Sin embargo, ella pedía poder permanecer todavía más tiempo encerrada allí.

Pafnucio le dijo:

       – ¡Sal!, pues Dios te ha perdonado tus pecados.

  Ella le respondió:

        – A Dios pongo por testigo de que, desde entré aquí, hice con mis pecados como un fardo y los puse ante mis ojos, y de la misma manera que no he dejado de respirar, así no se apartaron mis pecados de mis ojos, sino que he llorado sin parar al pensar en ellos.

El padre Pafnucio dijo:

         – Dios no te ha perdonado tus pecados debido a tu penitencia, sino porque siempre tuviste siempre en tu alma temor de Él.

Después de sacarla de allí, sobrevivió quince días y luego descansó en paz.

Caravaggio, La muerte de la Virgen (detalle: María Magdalena)
También el padre Efrén quiso convertir a otra meretriz de igual modo. La mujer había seducido a san Efrén de modo impúdico para que pecara con ella. Él le dijo:
        – ¡Sígueme!
Ella lo siguió y cuando llegó a un lugar donde estaba una multitud de personas, le dijo:
      – Acuéstate aquí, para que yo pueda fornicar contigo.
 Y ella objetó
      – ¿Cómo voy a hacer semejante cosa delante de tanta gente?
A lo que contestó san Efrén:
    – Si tienes vergüenza de la gente, ¿no deberías tener más vergüenza de tu Creador, que revela los secretos de las tinieblas?
Ella, llena de confusión, se marchó de allí.

GRAESSE,Th.(ed.), Jacobi a Voragine legenda aurea. Vulgo historia lombardica dicta. Leipzig 1845.

( “De sancta Thaisi meretrice”, cap. CLII, pp. 677-679)

TRADUCCIÓN: Maite Jiménez (mayo 2020)

Publicado en CINE, CUADERNO DE VIAJE, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, MEDIEVO | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

DISTANCIA SOCIAL

DISTANCIA SOCIAL

Casino de Constanza (ant. Tomis, Rumanía)

Los céfiros ya mitigan los fríos y, con el año acabado,

el invierno en la Meótide me ha parecido más largo que los de antes;

y el carnero que no supo sostener bien a Hele en su grupa,

hace iguales las horas del día y de la noche.

Frixo y Hele (Pompeya, MAN Napoles)

Los muchachos y las muchachas alegres ya recogen violetas,

que nacen silvestres, sin que nadie las siembre.

Los prados se cubren de flores multicolores

y las aves canoras empiezan con sus espontáneos gorjeos.

Sir Lawrence Alma-Tadema, Collige, virgo, rosas.

Y para borrar su culpa de mala madre, la golondrina

hace su nido y su humilde morada bajo las vigas.

Henri Cartier-Bresson

Y la hierba que se escondía cubierta por los surcos de Ceres,

sale a la luz y extiende sus blandos vástagos por tierra;

donde hay una vid, las yemas brotan del sarmiento,

pues está la vid lejos de las playas de los getas;

Yema de la vid (Foto Javier Rodríguez 2012)

donde hay un árbol, las ramas se hinchan en él,

pues está el árbol lejos de las fronteras de los getas.

Foto María Teresa Pérez (marzo 2020)

Ahora ahí en Roma es fiesta, y las guerras de charlas del foro

lleno de palabras dejan paso a la sucesión de juegos del calendario:

hay juegos ecuestres, juegos con armas ligeras,

juegos de pelota y el juego del aro que se mueve en rápidos giros.

Púgil, s.I a.C. (Palazzo Massimo alle Terme-Roma) Foto Javier Rodríguez, diciembre 2013

Ahora es cuando los jóvenes se untan de resbaladizo aceite,

y bañan sus exhaustos cuerpos en el Acqua Vergine.

Parco degli Acquedotti-Roma (imagen)

La escena está en su apogeo y el aplauso se aviva en pasiones muy diferentes,

y en vez de tres foros resuenan tres teatros.

Teatro de Marcelo (Foto Javier Rodríguez 2013)

¡Oh, cuatro veces feliz, tantas veces feliz que no pueden contarse

es quien puede disfrutar de la Ciudad no prohibida!

Ara Pacis Augustae (Foto Javier Rodríguez 2015)

En cambio, yo contemplo la nieve derretida por el sol de primavera,

y las duras aguas que no pueden sacarse del lago.

El mar ya no está congelado por el frío, ni el boyero sármata

guía como antes su rechinante carro a través del Istro.

Delta del Danubio (Wikipedia)

Pero comenzarán a aproar aquí algunas naves,

y habrá barcos extranjeros en la playa del Ponto.

Yo ansioso iré al encuentro de los marineros, los saludaré

y les preguntaré por qué vienen, quiénes son y de dónde.

Sería sorprendente que viniesen, a no ser de un país próximo,

y hubiesen surcado seguros las aguas, a no ser cercanas.

Buque-Escuela “Galatea” en los años 50

También podría ser que alguno con las velas hinchadas por un Noto constante

haya llegado aquí desde la boca del estrecho y desde el oleaje de la larga Propóntide.

Es raro el navegante que cruza tanta mar desde Italia,

es raro el que viene a estas costas huérfanas de puertos.

Pero si sabe hablar el griego o el latín,

-ciertamente el latín será más agradable-

quienquiera que sea él, podrá traer nuevas con su voz memoriosa,

y ser él a su vez el que comparta y transmita otras noticias. 

Herbert List, Cícladas (1932)

Ruego que él pueda contarme los triunfos de César

que oyó y los votos ofrecidos a Júpiter, dios del Lacio,

y que finalmente tú, Germania rebelde, has agachado

triste la cabeza a los pies de ese gran caudillo. 

Ara Pacis Augustae (Foto Javier Rodríguez 2015)

Quien me cuente estas cosas que me dolerá no haber visto,

pasará a ser de inmediato huesped en mi casa.

¡Ay de mí! ¿Es que acaso está ahora la casa de Ovidio en Escitia?

¿Es que ahora mi castigo ofrece este lugar como mis Lares?

Dioses, haced que no quiera César que aquí estén los Penates de mi hogar,

sino solo un hospedaje pasajero para mi condena.

OVIDIO, Tristia III, 12

TRADUCCIÓN Maite Jiménez (abril 2020)

Publicado en CUADERNO DE VIAJE, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

ESTABAN EN EL AJO

ESTABAN EN EL AJO

Foto Javier Rodríguez (abril 2020)

Si alguno con impía mano ha cortado

la garganta senil de su padre,

que coma ajo, más dañino que la cicuta.

¡Oh, qué duras son las tripas de los segadores!.

¿Qué veneno es este que rabia en mis entretelas?

¿Acaso sangre de víbora cocida con hierbas

sin que yo me enterara? ¿O es que la bruja

Canidia preparó este asqueroso festín?

Cuando Medea quedó prendada de entre todos

los Argonautas de su espléndido jefe,

untó con él a Jasón para que les pusiese

a los toros el yugo que no conocían;

para vengarse de su rival, le empapó con él

el regalo y huyó de allí en un dragón alado. 

Nunca de las estrellas un calor tan ardiente

se posó en la sedienta Apulia,

ni regalo más abrasador incendió

los hombros del poderoso Hércules.

Pero si alguna vez, burlón Mecenas,

tuvieses ganas de algo así,

que tu chica rechace con su mano tus besos,

y se acueste en la otra punta de la cama.

(Horacio, Épodo III)

Traducción Maite Jiménez (abril 2020)

Fotografía de Giacomo Cosua, NurPhoto/Getty

El Carnaval de Venecia recrea las máscaras de los médicos de la peste negra, la pandemia más terrible de todos los tiempos.

Las máscaras tenían por objeto proteger del μίασμα, la contaminación de la tierra y de las aguas, causa de muchas enfermedades.

Cuenta la leyenda que, durante una epidemia de peste bubónica en Marsella, un grupo de ladrones, aprovechando la desgraciada coyuntura, empezaron a robar cadáveres y a desvalijar las casas de fallecidos y enfermos, pero curiosamente los bandidos no contraían la enfermedad.

La clave de su inmunidad parecía estar en sus mascarillas, en las que habían metido una esponja empapada en vinagre y AJO.

El AJO actúa como repelente de muchos insectos, porque camufla muchos olores corporales de los humanos, además de ser un potente antibacteriano.

Muy probablemente las pulgas que transmitían la peste no se acercaron a los saqueadores debido a su “hedor”.

Plantas de ajo dentro de una inicial A en el Régime du Corps de Aldobrandino da Siena.

Así lo explicó Plinio, que recoge 61 remedios atribuídos al AJO. Lo declara antídoto contra las picaduras de las musarañas, las mordeduras de los perros y de las serpientes, y lo que es muy interesante: es un antídoto contra ciertos venenos.

El ajo tiene un gran poder y es muy útil para los cambios de aguas y de residencia. Espanta a las serpientes y a los escorpiones con su olor y, como muchos nos han transmitido, a todos los animales.

NH, 20, 50

El médico HIPÓCRATES indica sus beneficios y perjuicios:

El ajo produce gases, calor alrededor del tórax, pesadez en la cabeza y náuseas, y si hubiese algún otro dolor habitual lo agudizaría. En cambio, es diurético, y esto es bueno. Es excelente tomarlo si se va a salir a beber o si se está ya borracho.

(Sobre la dieta, ap. 45)
Foto Javier Rodríguez (abril 2020)

Los romanos consideraban el AJO más un medicamento que un condimento.

Apicio solo recoge tres recetas con ajo, incluyéndolo en las ostras hervidas, para cocinar el hígado, y en el pescado al vino.

Puede que el gastrónomo romano registre en su De re coquinaria el primer alioli, su célebre ALLIATUM:

Una salsa reina romana que tiene como protagonista al ajo es el conocido MORETUM, salsa de ajo enriquecida con hierbas aromáticas, con aceite de oliva, queso, vinagre y sal, que como su propio nombre indica, ha de hacerse en el mortero, según se cuenta el Appendix Vergiliana, y forma parte del desayuno del bucólico habitante de la Arcadia.

San Isidoro de Sevilla dice que se llama ALIUM porque huele:

Alium dictum quod oleat.

 (Etym. XVII, 10, 14)

Cosechando ajos (Tacuinum sanitatis, s.XV) BNF Lat. 9333, fol. 23.

En los llamados Trucos de Demócrito (Paignia), se recogen recetas fáciles para solucionar problemas comunes. Sobre el olor del ajo, dice:

Si quieres comer ajo y no oler, cuece raíces de remolacha y cómetelas.

Papiro 121 (The British Library)

Se dice que en la Tumba de Tutankamon se encontraron seis cabezas de ajos enteras, probablemente para ahuyentar los malos espíritus.

Cuando el historiador viajero HERÓDOTO visitó la Gran Pirámide de Keops, le contaron lo siguiente:

Y está indicado en la pirámide, en escritura egipcia, lo que se gastó en rábanos, cebollas y ajos para los trabajadores; y si no recuerdo mal lo que dijo el intérprete que me leía la inscripción, la suma se eleva a mil seiscientos talentos de plata.

(Hist. II, 125, 6-10)

Han sido las mujeres las grandes conocedoras de la agricultura, de los frutos, de cómo cocinarlos, de sus propiedades sanadoras, porque su papel fue el de procrear, alimentar y cuidar. Por eso las grandes hechiceras, magas o brujas fueron féminas.

Como dice el tío Ben a Peter Parker-Spiderman:

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Puede que el AJO esté muy cerca de ser la TRIACA, casi la PANACEA

Si es verdad que el AJO tiene propiedades mágicas y que ahuyenta no solo los miasmas, sino también es capaz de neutralizar los hechizos, puede ser verosímil que la HIERBA MOLY, que regaló Hermes a Odiseo para que Circe no hiciera con él lo que con el resto de sus compañeros, fuese un AJO.

Cuando así hubo dicho, el Argicida me dió el remedio, arrancando una planta cuya naturaleza me enseñó. Tenía negra la raíz y era blanca como la leche su flor, llámanla moly los dioses, y es muy difícil de arrancar para un mortal; pero las deidades lo pueden todo.

(Odisea, X, 302ss. Traducción Luis Segalá)
John William Waterhouse

Si hablamos de hechicerías, una de las magas más sobresalientes de todos los tiempos fue MEDEA.

Al parecer, untó a Jasón con ajo para que consiguiese uncir a los toros de Eetes de pezuñas de bronce y aliento de fuego.

Edwin Alverio (2011)

Pero MEDEA siempre tiene una cara oscura. Todos esos poderes suyos también los utilizó para deshacerse de su rival Creúsa. Con el mismo filtro mágico de AJOS con el que ayudó a Jasón, empapó un manto para la princesa corintia, igual que Deyanira con Hércules en aquel incidente de la túnica de Neso.

Después de perpetrar esta fechoría, se marchó volando en un carro de serpientes aladas, o puede que en un DRAGÓN, como nos ha contado Horacio.

En estos días de confinamiento y de distancia social, y puesto que no vamos a ser marginados por nuestro mal olor, qué mejor manera de empezar el día que con el

DESAYUNO DEL PASTOR

Tostadas con ajo y aceite de oliva

-Pedro, bien te quiero,

maguera vaquero.

Has tan bien baylado,

corrido y luchado,

que m’ has namorado,

y de amores muero.

-Alafé, nuestr’ama,

ya suena mi fama,

y aún pues, en la cama

soy muy más artero.

-No sé qué te diga.

Tu amor me fatiga;

tenme por amiga,

sé mi compañero.

-Soy en todo presto,

mañoso y dispuesto,

y en ver vuestro gesto

mucho más me esmero.

-Quiero que me quieras,

pues por mí te esmeras.

Tengamos de veras

amor verdadero.

-Nuestr’ama señora,

yo nací en buen ora.

Ya soy desde agora

vuestro por entero.

Publicado en COMEDOR, GRECIA, LIBRI, MÚSICA, MEDIEVO, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 6 comentarios

CORAZÓN DE LEÓN

CORAZÓN DE LEÓN

Como aquel león en los campos de Cartago al que gravemente hirieron los cazadores en el pecho, al final se levanta para la batalla y goza sacudiendo con su cerviz la abundante melena, e impávido quiebra el dardo clavado por el ladrón y ruge con la boca ensangrentada. No de otro modo se hincha el furor en el ardoroso Turno.

Virgilio, Eneida XII, 4-9
Descubrimiento de uno de los leones de la isla de Delos en las excavaciones del s. XIX.

En la retina de todos está la hermosa plaza de San Marcos de Venecia, desierta en este tiempo por la pandemia del COVID-19.

Las palomas que incomodaban a los turistas campan ahora a sus anchas, pero suponemos que no serán ya legión, porque el alimento habrá disminuído considerablemente o desaparecido definitivamente.

Fuente: El Mundo

Es San Marcos el patrón de Venecia y su tetramorfo es el LEÓN.

Es lo que profetizó EZEQUIEL en el cautiverio de los judíos en Babilonia.

El cielo se abrió, y en un torbellino de nubes aparecieron los cuatro vivientes:

“…tenían semblante de hombre, pero cada uno tenía cuatro aspectos y cada uno cuatro alas…..de hombre, por delante los cuatro; de león a la derecha, los cuatro; de toro a la izquierda, los cuatro, y de águila por detrás, los cuatro”

(Ez, 1:10)
San Pedro de Arlanza (Burgos)

El LEÓN de San Marcos anuncia alado el FUEGO de la canícula.

Es la voz que clama en el desierto.

Fuente: Hola

El LEÓN tiene las virtudes propias de un jefe:

fuerza, coraje, fiereza, generosidad y justicia.

El primer trabajo de HÉRCULES para Euristeo fue precísamente abatir al LEÓN DE NEMEA:

Después de llegar a Nemea, primero rastreó al león y le disparó con el arco, pero como sabía que era inmortal, lo persiguió enarbolando la maza. Cuando el león se refugió en una cueva de dos bocas, tapó una y entró por la otra al encuentro del animal. Enganchándole el cuello con el brazo, lo sujetó apretándolo hasta que lo estranguló. Y cargándolo sobre sus hombros lo llevó a Cleonas.

(Apolodoro, Biblioteca 2, 5, 1)

León de Nemea en una metopa del Templo de Zeus en Olimpia

Cuando HÉRCULES regresó a Micenas, cuentan que el pavor de Euristeo fue tal, que se cree que por esta razón se le ocurrió el asunto de la tinaja.

Museo Arqueológico Nacional (Madrid) Foto Maite Jiménez, noviembre 2019

El catasterismo del LEÓN de NEMEA es la constelación LEO.

Así lo cuenta el sabio ERATÓSTENES de CIRENE:

Catasterismi

La más brillante de las estrellas de la constelación de Leo es Regulus, que en latín significa “pequeño rey”, y que en la Antigüedad era conocida como Βασιλίσκος por Ptolomeo o Cor Leonis, y en árabe por الأسد, Qalb Al Asad:

CORAZÓN DE LEÓN

Johannes Hevelius

En 1191 la fortaleza de Acre llevaba dos años de largo asedio por las fuerzas cruzadas. Los musulmanes esperaban la ayuda de su comandante más espléndido: Saladino, el único capaz de guiarles a la victoria.

Pero estaba arribando a la Bahía de Haifa una imponente flota cristiana con el guerrero más feroz de todos los cruzados: Ricardo I Plantagenet, rey de Inglaterra.

Incluso enfermo como estaba, mataba sarracenos a diestro y siniestro. Les dio la victoria a las fuerzas cruzadas. Era un verdadero

Lionheart

Ricardo Corazón de León luchando contra Saladino.

En la historia del pensamiento el LEÓN ha tenido mala y buena fama al mismo tiempo.

El Physiologus lo describe con verdadera admiración. Nadie puede resistirse a su imponente figura:

Tiene la expresión ardiente, el cuello grueso y con melena; el pecho, por delante, es cuadrado, valiente y agresivo; los cuartos traseros, delgados; tiene una gran cola, y las patas lisas y ágiles junto a los pies; los pies, gruesos y cortados, con uñas largas y curvadas. Cuando tiene hambre, enfurecido, trata a los animales igual que a ese asno que rebuzna y vocea.

(Bestiario de Philippe de Thaün, s.XII. Bestiario Medieval, Siruela 1986)
Éfeso (Turquía)

Entre los seres humanos excepcionales que tuvieron que enfrentarse al REY de los ANIMALES, está SANSÓN, quien mató a un león con sus propias manos, con la misma facilidad que venció a todo un ejército con una quijada de burro. Todo esto estaba en el plan de Yaveh para acabar venciendo a los filisteos. Se trataba solo de un CACHORRO DE LEÓN, pero lo hizo invadido por el espíritu de su dios.

P.P. Rubens .Grabado de Frans van den Wyngaerde. Fine Arts Museums, San Francisco.

Otro valiente, pero lleno de templanza y de fe, fue DANIEL, que acabó en el foso con varios leones por una injusticia de un injusto sátrapa. No le hicieron daño.

Beato de Silos (s. XII) The British Library.

El LEÓN es dual, malo y bueno, amigo y enemigo, amado y temido, respetado y depreciado, Dios y Demonio.

Pronto la imaginación medieval hizo sus ETIMOLOGÍAS y sus ALEGORÍAS.

Y el más habilidoso para construirlas es nuestro intelectual preferido:

SAN ISIDORO DE SEVILLA.

Cuando duermen, sus ojos están despiertos. Cuando caminan, su cola va cubriendo sus huellas, para que el cazador no los encuentre.

(Etim. XII, 2, 3)
De igual manera, en el misterio de la ENCARNACIÓN Cristo oculta su naturaleza divina bajo forma humana.
Satanás, como un león rugiente, acecha al hombre, pero Cristo, también LEÓN, durmiendo con un ojo abierto, siempre está alerta.
Como el LEÓN, Cristo perdona a los que se prosternan ante él, y será llamado:

EL LEÓN DE JUDÁ

No llores; mira, ha triunfado el León de la tribu de Judá,

el Retoño de David; él podrá abrir el libro y sus siete sellos.

(Apocalipsis 5:5)
I. Bergman, El séptimo sello (1957)

El LEÓN será la ALEGORÍA DE LA RESURRECCIÓN

Cuando la leona pare, pare a sus cachorros muertos, e así los vigila durante tres días, hasta que viene su padre y les exhala su aliento en la cara para darles vida. Así el Padre a su hijo, Nuestro Señor Jesucristo, al tercer día lo despertará de entre los muertos.

(Hugo de San Víctor, De Bestiis, II, 1)
Puerta de Isthar (Babilonia) Pergamon Museum Berlin
Foto Maite Jiménez, abril 2019.

En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron.

(Mateo, 27: 51-52)

From the day we arrive on the planet
And blinking, step into the sun
There’s more to be seen than can ever be seen
More to do than can ever be done
Some say eat or be eaten
Some say live and let live
But all are agreed as they join the stampede
You should never take more than you give
In the circle of life
It’s the wheel of fortune
It’s the leap of faith
It’s the band of hope
‘Til we find our place
On the path unwinding
In the circle, the circle of life.
Some of us fall by the wayside
And some of us soar to the stars
And some of us sail through our troubles
And some have to live with the scars
There’s far too much to take in here
More to find than can ever be found
But the sun rolling high through the sapphire sky
Keeps great and small on the endless round.
In the circle of life
It’s the wheel of fortune
It’s the leap of faith
It’s the band of hope
‘Til we find our place
On the path unwinding
In the circle, the circle of life.
It’s the wheel of fortune
It’s the leap of faith
It’s the band of hope
‘Til we find our place
On the path unwinding
In the circle, the circle of life.
On the path unwinding, yeah
In the circle, the circle of life.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

Traducciones: Maite Jiménez abril 2020

Publicado en CINE, CUADERNO DE VIAJE, GRECIA, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, MEDIEVO, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

DIOSA BLANCA

DIOSA BLANCA

Encantadora de serpientes (o Potnia Theron)
La Diosa es una mujer bella y esbelta con nariz aguileña, rostro pálido como la muerte, labios rojos como bayas de serbal silvestre, ojos pasmosamente azules y larga cabellera rubia; se transformará súbitamente en cerda, yegua, perra, zorra, burra, comadreja, serpiente, lechuza, loba, tigresa, sirena o vieja repugnante. Sus nombres y títulos son innumerables. En los relatos de fantasmas aparece con frecuencia con el nombre de la «Dama Blanca», y en las antiguas religiones, desde las Islas Británicas hasta el Cáucaso, como la «Diosa Blanca». No recuerdo ningún verdadero poeta, desde Homero en adelante, que, independientemente, no haya dejado constancia de su experiencia de ella. Se podría decir que la prueba de la visión de un poeta es la exactitud de su descripción de la Diosa Blanca y de la isla sobre la que gobierna. La razón por la cual los pelos se erizan, los ojos se humedecen, la garganta se contrae, la piel hormiguea y un escalofrío recorre la espina dorsal cuando se escribe o se lee un verdadero poema es porque un verdadero poema es por necesidad una invocación a la Diosa Blanca, o Musa, la Madre de Todo Viviente, el antiguo poder del terror y la lujuria -la araña hembra o la abeja reina cuyo abrazo significa la muerte.
Robert Graves, La Diosa Blanca.
Traducción de William Graves.
Alianza Literaria. Madrid, 2014.
Ídolo cicládico (Ashmolean Museum)

New legends

(Robert Graves, Collected Poems 1938)

De izquierda a derecha: Gordon Glover (tapado por el perro Solomon), Laura Riding, Honor Wyatt, Mary Phillips, Karl Goldschmidt y Robert Graves en Deià.

Contento por ti,

Andrómeda serena,

señora del aire y del océano,

y de todos los dragones flameantes,

encadenada a ningún escollo,

pidiéndome ningún rescate.

Tamara de Lempicka

Contento por ti,

Atalanta loca,

encorvada sin pararte,

siempre adelante,

liberándome de mi rivalidad.

Henri Cartier-Bresson

Contento por ti,

que maravillaste al rey Proteo,

mostrándote única

después de ser muchas. 

Tetis

Contento por ti,

Níobe sin hijos,

sin tu desgracia.

Níobe

Contento por ti,

Helena, destructora de belleza.

Rosanna Podestà es Helena de Troya

VAGIORKO MAI

(Don´t you love me?)

(trad.)

Khatia Buniatishvili, piano.  ·

℗ 2013 Sony Music Entertainment

Motherland 2014

 

I’d Die for You

[Postscript]

Moriría por ti, o tú por mí,

tan furiosos son nuestros celos.

Y si dudas de que esto es cierto,

mátame sin demora, no sea que te mate yo.

(Robert Graves, Love Respelt 1965)
Robert Graves en compañía de su mujer Beryl (en el centro)
Bill Brandt, Londres 1940’s

Traducción Maite Jiménez (abril 2020)

Publicado en GRECIA, LIBRI, MÚSICA, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

LA PRIMAVERA DE POPEA

LA PRIMAVERA DE POPEA

Claudette Colbert es Popea en  El signo de la Cruz (Cecil B. DeMille, 1932)
“Vivía en la ciudad una tal Sabina Popea (…). Tenía esta mujer todas las cualidades, salvo un alma honrada. En efecto, su madre, destacada por su belleza entre las damas de su época, le había dado a un tiempo gloria y hermosura; sus riquezas estaban a la altura de lo ilustre de su linaje; su conversación era grata, y su inteligencia no despreciable. Aparentaba recato pero en la práctica se daba a la lascivia; raramente aparecía en público, y sólo con el rostro parcialmente velado para no saciar a quienes la miraran, o porque así estuviera más bella. Nunca se preocupó de su fama, no distinguiendo entre maridos y amantes; sin ligarse a afectos propios ni ajenos, trasladaba su pasión a donde se le mostraba la utilidad.”
Tácito, Anales XIII, 45. Año 58 a.C.
(Traducción de José Luis Moralejo. Gredos, Madrid 1986)
Escuela de Fontainebleau

POPPAEA SABINA TITO OLIO PATRE GENITA NERONI CLAUDIO CAESARI AUGUSTO GERMANICO SALUTEM PLURIMAM

Querido Nerón:

Espero que al recibo de la presente te encuentres bien. Deberás disculparme por mi repentina partida, pero ya no aguantaba más en Roma.

Ahora que mi esposo se ha marchado a la Lusitania, empieza para mí una vida nueva, mi amor.

Es hora ya de que se restaure mi fama, y que dejen de chismorrear sobre mi vida.

Esta mañana he llegado a mi Villa en esta tierra que llaman CAMPANIA FELIX. No me extraña, porque es un lugar delicioso, fértil y soleado.

Y este mar…

L’isolotto di Rovigliano desde Torre Annunziata

Aparte de mis agobios en la Ciudad, no hacían más que llegar a mis oídos noticias nada esperanzadoras para nuestros propósitos.

Tu madre– perdona que te lo diga así a las claras -está un pelín celosa de mí. Una esclava maliciosa ha llegado a airear cosas horribles sobre ella: que se había vestido con sus mejores galas y que se te había insinuado como si fuese una prostituta, dispuesta incluso a caer en el incesto. Ya sabes lo que se decía que hacía con su hermano

¡Qué malos son los celos!.

Barbara Young como Agripina la Menor en Yo, Claudio

En fin, querido, despreocúpate, porque el motivo más sólido de este viaje es supervisar las obras de la casa.

Villa de Popea en Oplontis
(Fotos Maite Jiménez, febrero 2020)

Los operarios han hecho un trabajo magnífico. Estoy especialmente satisfecha de los frescos que adornan todas las estancias. Nada tienen que envidiar a la casa de mi familia. Quieras que no, esta villa está mejor situada, lejos del bullicio de la populosa Pompeya.

Casa del Menandro en Pompeya, propiedad de Quinto Popeo

Las paredes del ATRIUM son una arquitectura de la ilusión. A esto le llama la gente TRAMPANTOJO, porque da la sensación de que podrías traspasar sus arcadas, que no hay muro. Es increíble. Por supuesto, han remozado IMPLUVIUM y COMPLUVIUM

En la parte norte del ATRIUM está un espacio que ahora se construye mucho, sobre todo  desde que la emperatriz Livia lo puso de moda en su maravillosa Villa de Prima Porta. También lo concibió espléndidamente el general Agripa en su chalé, que tú conoces. A esta estancia verde y fresca la llaman VIRIDIARIUM.

También los CUBICULA y las habitaciones de los invitados, dan a él.

Despierta especial admiración el TRICLINIUM. Los artistas se han esmerado muchísimo. Estoy deseando que empiece la temporada para dar una fiesta de inauguración.

Pero el OECUS, ¡ay!, es una maravilla total.

El pavo de Juno y las máscaras del teatro, con el mar de fondo…

ç

 

 

 

 

 

 

 

Y el trípode de Delfos de Apolo, que da un toque de distinción.

El motivo de la parte de abajo, que parece sostener toda la decoración, es muy particular, porque las manzanas y las ciruelas rojas tan veraniegas reposan en un cesto de espigas de Ceres y están cubiertos con un finísimo velo, para ser protegidas del dios del sol.

Es la primavera.

En el CALIDARIUM de mis TERMAS tampoco hemos escatimado en lujo, y no por ser un espacio más recoleto está menos decorado.

En él un bronceado Hércules se dispone a robar las manzanas del Jardín de las Hespérides.

De esta decoración estilizada de los CUBICULA me he enamorado. Es última moda.

La arquitectura de paisajes también atraerá a nuestros huéspedes, sobre todo con esos tonos ocres que quieren imitar la luz que se derrama sobre esta tierra cuando se pone el sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y el ROJO, el ROJO POMPEYANO, que todos quieren tener en sus casas…

Siempre te he explicado que la HIGUERA marca el hogar. Repito tanto esto, que el arquitecto me ha regalado este bonito cesto de higos que ha causado sensación entre mis amigas.

Parecen de verdad, y creo que auguran que esta será mi verdadera casa, que compartiré contigo, sobre todo cuando apriete el calor y no aguantemos más en Roma.

El PERISTILUM que rodea el hortus es grandioso.

Hay otro más pequeño, más sombrío y por tanto más fresco, donde un estupendo pozo ocupa el patio central.

Quiero contarte también de la PISCINA. Es la más grande que se ha construído hasta la fecha en una casa particular. Sus dimensiones son: 61×17 metros.

Cuando vengas, estoy segura de que te fijarás en el PAVIMENTO, geométrico y de materiales excepcionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos los motivos que voy explicándote son una verdadera declaración de intenciones: esta casa está hecha para el disfrute, el arte, la sensualidad, el amor.

Sabes que esta villa también va a estar destinada a la producción de vino y aceite. Ya me he hecho con un montón de AMPHORAE y DOLIA que he almacenado para cuando sea la vendimia y la recogida de la aceituna.

En HERCULANO ya tengo fichada una CAUPONA que comercializará mis vinos.

Foto Maite Jiménez, febrero 2020

Te sorprenderá lo que voy a decir ahora, porque es absoluta primicia.

Recordarás que VIRGILIO cantó:

Media fert tristes sucos, tardumque saporem

felicis mali…

   Esta fruta a la que llaman MANZANO DE ASIRIA o de MEDIA, es muy popular entre los judíos, por los que sabes que siento mucha simpatía. Ellos lo usan en la Fiesta del Tabernáculo.

Tienen un sabor muy ácido, pero muy peculiar. Los arbolitos que mandé traer de Cesarea van a empezar a brotar enseguida.

Tendremos limones este invierno.

Me ha contado el mismísimo PLINIO que es un remedio infalible contra los venenos. Esto es importante, perteneciendo tú a la familia a la que perteneces.

Casa de Livia en Prima Porta
(Palazzo Massimo alle Terme, Roma)

Además de todas estas iniciativas mías encaminadas a hacernos más ricos todavía, no puedo olvidarme de que he venido a descansar.

Sabes que me encanta cuidarme.

Ya se ha hecho célebre una frase mía:

OJALÁ ME MUERA ANTES DE HACERME VIEJA.

Museo del Louvre

Ya se ha aireado mi secreto de belleza mejor guardado, mi crema mágica, a la que llaman POPPEANA PINGUIA, que no es más que una mascarilla para aplicar de noche a base de leche de burra y miga de pan, pero sus resultados son increíbles. 

Jean Negulesco, Cómo casarse con un millonario (1953)

Pero lo que todavía no ha circulado por esta parte del Imperio es mi fórmula magistral para el baño. Creo que debería patentarla.

La llamaría…

EL BAÑO DE POPEA

INGREDIENTES
250 gr. de sal marina
100 gr. de bicarbonato
4 l. de leche de burra
500 gr. de miel
1 puñado de pétalos de rosa
1 vaso de aceite de oliva
PREPARACIÓN
En la bañera de agua caliente se echan la sal y el bicarbonato. Se agita el agua para que se disuelvan. Se agrega a continuación una mezcla de la leche con la miel. Finalizar incorporando el aceite y los pétalos de rosa. Se recomiendan al menos 10 minutos de relax en la bañera, para finalizar friccionando la piel con una esponja natural suave.

Mi amor, mi único amor…

Espero que vengas pronto a verme a este lugar encantador.

Te adjunto un mapa.

Oplontis en la Tabula Peutingeriana

Te estoy muy agradecida porque me has dado mucho dinero para que la casa esté así de hermosa. Aquí nos amaremos.

SIEMPRE TUYA,

POPEA

Oplontis, en los Idus de Marzo del 812 a.V.c.

“Comimos en Torre Annunziata, con la mesa servida justo a la orilla del mar. Era un día precioso y la vista de las cercanas Castellammare y de Sorrento, encantadora. Todos los que nos acompañaban se sentían felices de residir allí, y algunos pensaban que les sería imposible vivir sin ver el mar. A mí me llega con que su imagen se quede en mi alma.  Ahora estoy bien dispuesto para regresar a mis montañas. “

Goethe, Viaje a Italia  
13 de marzo de 1787
Pizza Margherita
Foto @LuzQuinteiro
 Foto Luis Cao
Ristorante L´incrocio (Torre Annunziata-Oplonti)
Publicado en CINE, COMEDOR, CUADERNO DE VIAJE, EL VINO Y LA CULTURA, LIBRI, MÚSICA, REFERENCIAS CLÁSICAS, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

ELOGIO DE LAS LETRAS

ELOGIO DE LAS LETRAS 

CASSANDRA FEDELE

N.B. Cassandra Fedele, o Cassandra Fidelis (Venecia, ca. 1465-1558), famosa humanista italiana, escribió este “ELOGIO DE LAS LETRAS” en torno al año 1488 y lo pronunció ante Agostino Barbarigo, Dogo de la República de Venecia, y ante su Senado.

Este acto tuvo que ser un acontecimiento extraordinario, dada la condición femenina de la oradora, y por ser la primera vez que una erudita daba un discurso público con voz propia.

Su texto defiende la educación superior de las mujeres, argumentando que también ellas son merecedoras de los maravillosos dones que proporcionan al ser humano los STUDIA HUMANITATIS, los estudios “humanísticos”.

En nuestro tiempo también necesitamos voces como la de Cassandra que defiendan las Letras, un tesoro propio de espíritus nobles.

Llegué a las obras de Cassandra Fedele de manera casual. Me di cuenta de lo descuidadas que están estas brillantes humanistas en nuestra lengua. Sus escritos merecen ser sacados a la luz, pues sin duda Cassandra y sus coetáneas son exponentes singulares del pensamiento refinado del siglo XVI que habla en femenino, tanto en latín como en italiano.

La edición crítica del texto confeccionada para esta ocasión -y por tanto inédita- puede verse AQUÍ, en el blog SAL de Sandra Ramos Maldonado, destacada especialista en textos latinos del Renacimiento y que eligió para su Twitter el nombre de la ilustre humanista italiana: @CASFidelis.

A ella le debo la revisión final de mi traducción y sus sabias aportaciones. Por ello le doy infinitas gracias.

Estas son las palabras de Cassandra:

ELOGIO DE LAS LETRAS

(1) Reflexionando yo, alteza serenísima, senadores de la República de Venecia y eruditísimos señores, sobre qué aportaba a las muchachas la inmersión continuada en los estudios, el gran orador y filósofo Giorgio Valla, que me consideraba digna de estar en su presencia, me animó y exhortó a perseguir la inmortalidad con mi dedicación a ellos.

Villa Farnesina (Roma)

(2) Como él me persuadía e instaba con vehemencia a que finalmente pronunciara un discurso en público, a pesar de que no me olvido de que pertenezco al sexo femenino y gozo de escaso ingenio, ruborizada por el pudor, aun siendo honesta su petición, he decidido obedecerle y complacerle, para que la gente común se avergüence de sí misma y deje de molestarme por haberme consagrado a las artes liberales.

(3) En consecuencia, a nadie deberá sorprenderle si al principio a mí, a Casandra, la que les habla, la mente y el ánimo me hagan vacilar y titubear un poco.

Rafael, La Prudencia (Vaticano)

(4) De hecho, al reconsiderar la magnitud del tema sobre el que había decidido disertar ante esta asamblea tan elegante y distinguida, me daba cuenta de que nada tan significativo, brillante y refinado podía venir de un orador elocuentísimo que no pareciera escaso, oscuro y vulgar comparado con la grandeza de vuestros conocimientos y de vuestra excelencia.

(5) ¿Quién, pues, tiene un dominio del ingenio y de la oratoria y la facultad de poder estar suficientemente a la altura de un elogio de las letras y de vuestros eruditísimos oídos?

Frederic William Burton, Cassandra Fedele

(6) Por esta razón, hasta yo misma, consciente de la dificultad y sin olvidarme de mis limitaciones, con motivo de mi intervención podría haber sido fácilmente presa del pánico, si vuestra benevolencia y vuestra clemencia que mostráis con todos no me hubiesen animado a tal propósito, puesto que no ignoro que vosotros no soléis pedir o esperar de nadie más de lo que la lógica del propio caso permita o de lo que los propios hombros de cada cual parezcan poder soportar.

(7) Además de esto me persuade a hablar la oportuna facilidad del mismo tema que al principio parecía disuadirme, y la indulgencia que hace que considere que ningún discurso sea más grato de oír o más delicioso para los que son muy eruditos –parte ésta en la que más sobresalís vosotros- y para los que se dedican sobre todo a la erudición, que el discurso que prometa y abrace de cualquier modo un elogio de las artes liberales y de la literatura.

Rafael, El Parnaso (Vaticano)

(8) Así pues, animada por estos estímulos, ya que ahora veo que me escucháis con atención, hablaré–y muy brevemente, la verdad- de cuán útil, honorable, aunque placentero, y esclarecedor es para el ser humano el conocimiento de las ARTES LIBERALES. Que el ser humano se distingue de las bestias precisamente porque posee la razón y esto por derecho, no solo los filósofos, sino incluso las personas más ignorantes lo perciben y lo reconocen.

(9) ¿Qué es lo que a unos y a otros ayuda, agranda e ilumina en mayor medida que la educación en las artes liberales y su conocimiento? Verdaderamente ellas no solo separan a gran distancia al hombre del ganado, sino que hasta tal punto distinguen clara y adecuadamente al hombre instruido del ignorante e inculto que, a fe mía, los retratos y las sombras no difieren tanto de los hombres reales y vivos como lo hacen los hombres imbuidos de conocimientos de los iletrados e ignorantes.

Rafael, El Parnaso (Vaticano)

(10) Los hombres incultos, en cambio, y que no entienden de letras, si tienen en ciernes por naturaleza la semilla del ingenio y de la razón, cuando la dejan sin cultivar el resto de su vida, la están forzando a morir en cierto modo en un estado de auténtico abandono y ellos se vuelven inútiles para las cosas importantes.

(11) Debido a que vagan sin rumbo fijo, caminan en la oscuridad para hacer cualquier cosa y por culpa de la imprudencia, la ignorancia de las cosas y la inexperiencia se precipitan a muchas desgracias y pasan toda su vida a salto de mata. Estos son los que hacen de Fortuna su diosa y fían todo a su cuidado. Cuando les es favorable, la alaban y besan con ardor, pero cuando les es adversa, la acusan duramente y se quejan.

  ¡Oh, domeñador del mundo, Fortuna de mis empresas,
soldado! ¡Se presenta la oportunidad de la batalla
tantas veces deseada! No hay ninguna necesidad de
plegarias: ¡convocad al Destino con la espada!
Con esta fidelidad llevó Fortuna hasta el final los
destinos tan prósperos del Magno, con ella también lo
reclamó en la muerte desde la suma cúspide de sus
hazañas, y cruel le hizo pagar en un solo día todos los
desastres de los que lo preservó incólume durante
tantos años, y fue Pompeyo el que nunca vio mezclados
bueno y malo: en su felicidad ninguno de los dioses lo
perturbó y en su desventura ninguno se apiadó de él; de
una vez por todas lo golpeó Fortuna con la mano largo
tiempo retenida, abatido en las arenas. (1)

Paolo Uccello, El triunfo de Julio César

(12) Sin embargo, los hombres cultos y colmados de un conocimiento versátil de los temas humanos y divinos, encaminan todos sus pensamientos y sus sentimientos hacia la razón como hacia una meta y liberan de todo malestar al propio espíritu, aunque esté plagado de preocupaciones; apenas están expuestos a los innúmeros dardos de la Fortuna y están bien preparados para vivir bien y felizmente, dejando que la razón sea su guía en todas sus actuaciones; y no tienen en cuenta solo su propio bienestar, sino que además suelen ayudar a los demás muchísimo, con diligencia y criterio, tanto en los asuntos públicos como en los privados.

Rafael, La Escuela de Atenas (Vaticano)

(13) Por ello Platón, un hombre casi divino, escribió que los estados serían entonces más felices (2) cuando, o bien quienes los gobernaran hubieran filosofado previamente, o bien quienes filosofan asumieran su administración. Según creo, él pensó que los afortunados de cuerpo, fortuna y bienes materiales están mucho más inclinados a los vicios y más frecuentemente se tuercen que los que carecen de ellos, y que los dones espirituales, que por lo demás tienen en ciernes por naturaleza, resultan del todo imperfectos si no se cultivan con el estudio. Por esta razón indicó que los hombres sin estudios no son aptos para gobernar. ¡En esto no se equivocó!

(14) El estudio de las letras refina la inteligencia, ilumina y da forma al poder de la razón; borra del todo cualquier defecto del espíritu o bien lo elimina en su mayor parte; perfecciona plenamente sus cualidades y añade más belleza y elegancia a las ventajas materiales y físicas.

Capilla Brancacci (Sta. Maria del Carmine, Florencia)

(15) Por otra parte, los estados y los príncipes que protegen y cultivan estos estudios, ¡cuán humanos, refinados y nobles se vuelven! Sin duda por esta razón estos estudios se han ganado el dulcísimo apelativo de ‘humanísticos’, porque quienes eran de espíritu agreste y muy rudo, con estos estudios se volvían más civilizados y mucho más corteses; y los que, en posesión de bienes externos u otorgados por la naturaleza,  resultan por lo general arrogantes y petulantes, también adquieren la mesura propia de las artes liberales, dulzura, y esa especie de admirable amabilidad hacia todas las personas.

Guirlandaio, Capilla Tuornabuoni (Florencia)

(16) Del mismo modo, pues, que lugares por naturaleza agrestes y que se quedan sin cultivar no solo se vuelven por el trabajo del hombre y su laboriosidad feraces y fértiles en cosechas y en frutos, sino además placenteros, así nuestro talento natural se educa, se perfecciona y se ilumina con las artes liberales.

(17) Esto lo entendió con claridad Filipo, rey de Macedonia, con cuyo valor y trabajo los macedonios, engrandecidos con un imperio riquísimo, empezaron a dominar muchos pueblos y naciones. Cuando anunció en una carta al filósofo Aristóteles que su hijo Alejandro había nacido, se explicó con belleza y sabiduría y manifestó que estaba inmensamente más feliz porque al niño le había tocado nacer durante la vida del filósofo, que porque hubiese nacido heredero de un imperio tan grande(3). ¡Oh, qué palabras tan brillantes y dignas de un príncipe tan grande! ¡Qué expresión tan noble propia de un emperador!

Villa Farnesina (Roma)

(18) Aquel rey y emperador, excepcional por haberse dedicado toda su vida a los asuntos de la guerra y la conquista, había entendido a la perfección que un imperio difícilmente podía ser gobernado con justicia, con prudencia y con gloria por alguien que no hubiese sido instruido en las artes más elevadas.

(19) Así se confirmó poco después en la persona de Alejandro: por haber sido instruido en las artes liberales, superó de largo en el gobierno del Imperio, en su protección y engrandecimiento a todos los príncipes y emperadores que hubo antes que él, así como también a los que nacieron después. Por este motivo, nuestros antepasados consideraban con razón que todos los gobernantes que carecían de formación en letras, aunque fueran expertos en el arte de la guerra, eran unos patanes y unos incultos.

Hasta aquí sobre la utilidad de las letras.

Rafael, El Parnaso (Vaticano)

(20) Este campo tan exuberante y próvido como precioso y divino no solo produce en abundancia, también regala sus frutos ubérrimos, deliciosos y que duran para siempre, frutos que yo misma, cuando pude probar un poco y madurarlos conmigo, con la rueca y la aguja como simples armas de la mujer, aun abatida e injuriada decidí por mí misma marchar en la idea de que, aunque los estudios de letras no ofrecieran ni aseguraran a las mujeres ni recompensas ni dignidad, con todo, cada cual debía perseguirlos y abrazarlos solo por el placer y la satisfacción que les proporcionan…

Falta el resto.

Frederic William Burton, Cassandra Fedele

Si dolce è’l tormento
Ch’in seno mi sta,
Ch’io vivo contento
Per cruda beltà.
Nel ciel di bellezza
S’accreschi fierezza
Et manchi pietà:
Che sempre qual scoglio
All’onda d’orgoglio
Mia fede sarà.
La speme fallace
Rivolgam’ il piè.
Diletto ne pace
Non scendano a me.
E l’empia ch’adoro
Mi nieghi ristoro
Di buona mercè:
Tra doglia infinita,
Tra speme tradita
Vivrà la mia fè.
Per foco e per gelo
Riposo non hò.
Nel porto del Cielo
Riposo haverò.
Se colpo mortale
Con rigido strale
Il cor m’impiagò,
Cangiando mia sorte
Col dardo di morte
Il cor sanerò.
Se fiamma d’amore
Già mai non sentì
Quel riggido core
Ch’il cor mi rapì,
Se nega pietate
La cruda beltate
Che l’alma invaghì:
Ben fia che dolente,
Pentita e languente
Sospirimi un dì.

 

(1) Lucano.  Farsalia 7, 250-252; 8, 701-708.
(2) Platón, República. 473d.
(3) Aulo Gelio, Noches Áticas, 9, 3

EDICIÓN CRÍTICA: Sandra Ramos Maldonado

TRADUCCIÓN: Maite Jiménez Pérez

Publicado en CUADERNO DE VIAJE, GRECIA, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, REFERENCIAS CLÁSICAS, RENACIMIENTO, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

HABÍA UNA VEZ UN CABALLERO…

HABÍA UNA VEZ UN CABALLERO…

Cantar de Ruodlieb (portada) Ediciones Siruela 2019

[El caballero Ruodlieb parte de la patria]

Había una vez un caballero de ilustre prosapia llamado Ruodlieb,

que adornaba con su conducta una innata nobleza.

Cuentan que tuvo muchos señores ricos

y aunque muy a menudo les rindió servicio conforme a sus deseos,

no pudo conseguir ninguno de los honores que creyó merecer.

Todos los encargos que estos hombres nobles le encomendaron,

-ya fuese llevar a cabo una venganza o algo de su conveniencia-

no los demoró, sino que los cumplió con toda el ansia que pudo.

Por esos mismos señores estuvo muchas veces en trance de muerte

en la guerra, en la caza y en todo tipo de situaciones.

La desleal fortuna impidió que le diesen satisfacción alguna,

siempre prometían, pero luego negaban lo prometido.

Cuando no pudo soportar las enemistades que se granjeó

por su culpa y no supo qué más hacer,

convencido de que ya no podía vivir seguro en ninguna parte,

y después de arreglar todas sus cosas y dejarlas al cuidado

de su madre, partió por fin de su tierra camino de reinos extranjeros.

(Cantar de Ruodlieb, Fragmento I, vv. 1-17)
CANTAR DE RUODLIEB
Traducción del latín, introducción y comentarios de Maite Jiménez Pérez
Ediciones Siruela 2019
Colección: Libros del Tiempo 382
ISBN: 978-84-17860-76-9

Gracias a Libros Eris  por poner la voz a este vídeo.

 

Publicado en CUADERNO DE VIAJE, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, MEDIEVO | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario