ANFÍLOCO EN OURENSE

Arquivo do Reino de Galicia

Después de la destrucción de Troya soplaban dulces los vientos y los griegos vencedores se encaminaban hacia las cóncavas naves.

Cratera de estilo geométrico atribuida al pintor de Dípilon (ca. 750 a.C.). Museo del Louvre.

Antes de zarpar, hundieron sus espadas en los muslos de los bueyes que crepitaban al fuego en la playa, brindaron con cálices de oro y plata por la victoria, hicieron gloriosos sacrificios a los númenes patrios y por doquier se oyeron cantos de regocijo que celebraban el regreso.

Estamno ático con escena de sacrificio, ca. 450 a.C. Museo Británico.

El anciano Néstor, señor de Pilos, los animaba a embarcar. Atrás habían quedado la cólera del pélida Aquiles y la furia de Poseidón, dios de los cerúleos mares.

Aquiles y Patroclo. Cílica ática procedente de Vulci, ca. 500 a.C. Antikensammlung Berlín.

Antes de zarpar, los griegos pudieron presenciar otro prodigio. Hécuba, la esposa del rey Príamo, ahogada por sus lágrimas y aullando de dolor, se estaba metamorfoseando en perra. A continuación, el poder de una divinidad la mudó en piedra.

Estatuilla de terracota, ca. 500 a.C. Staatliche Antikensammlungen. Múnich.

Cargaron todas las riquezas saqueadas en las naves, y no solo el oro de Troya y las joyas de Helena, porque también empujaron a las incontables cautivas que eran incapaces de contener más el llanto.

Hidría representando el asedio de Troya atribuida al pintor Cleofrades, ca. 480 a.C. Museo Arqueológico de Nápoles.

No obstante, el adivino Calcante no embarcó. Contemplaba los barcos salpicados por las olas, que escupían salitre a sus ojos. Había visto en sueños el futuro: cómo una tormenta enviada por Zeus, instigado por Atenea, iba a acabar con la vida del joven Áyax en las rocas Caférides de la isla de Eubea. Así castigó el Olimpo el ultraje del hijo de Oileo a la princesa Casandra.

Áyax el Menor fuerza a Casandra, quien suplica ante el Paladio. Tondo de una copa ática de figuras rojas, ca. 440 a.C. Museo del Louvre.

El adivino Calcante conservó el juicio, el destino se lo arrebató a los demás griegos, salvo a uno. El joven ANFÍLOCO, hijo de Anfiarao, se quedó con Calcante en la playa.  A ellos les estaba reservado viajar a tierras desconocidas, allí donde el sol se hunde en el horizonte.

Playa de Perbes (Miño-A Coruña) Foto Maite 2023.

Anfíloco era un muchacho valiente, dotado, como su padre, con el don de la profecía, como cuenta Quinto de Esmirna.

Había estado dentro del vientre del caballo de madera, sintió la flecha del sacerdote Laoconte y los gritos desesperados de sus hijos, enredados por las serpientes de Poseidón.

En su periplo por el vinoso mar, Anfíloco se internó con su camarada Mopso en la Cilicia, tierra de arenas calientes, y ambos fundaron la ciudad de Malo.

Tumbas romanas de Imbriogon (Cilicia) Foto Carole Raddato

Pasaron los meses y las disputas por el gobierno de la ciudad sembraron la enemistad entre Anfíloco y Mopso. Algunas crónicas cuentan que Calcante murió allí, y que Anfíloco se exilió voluntariamente, lleno de dolor por haber perdido a un amigo y a su maestro.

Herbert List

Cuenta el sabio Heródoto de Halicarnaso que el joven prosiguió su navegación, y fundó la ciudad de Posideo, cerca de Siria, cuyas arenas dicen que son negras.

Ras al-Bassit 

Anfíloco echaba de menos su Argos natal, pero sabía que no podía volver a pisar suelo griego. Los tebanos no se olvidaban de la conquista de su ciudad, primero atacada por su padre y luego tomada por él y su ejército.

El descubrimiento de los Bronces de Riace en 1972. El Bronce B, el hombre adulto, podría ser Anfiarao, padre de Anfíloco.

En estas circunstancias, Anfíloco se convirtió en emigrante.

Resignado por su suerte, decidió navegar hacia donde había ido el sagaz Odiseo. Sabía que había traspasado los límites del mundo conocido y que había fundado una ciudad que lleva su nombre en la desembocadura de un río muy importante: Olisipo

Así las cosas, navegó hacia poniente, animado por la perspectiva de empezar de cero.

En su viaje, se enteró que el joven Diomedes había recalado en otro estuario muy amplio, donde desemboca un río muy grande que baña un territorio lleno de misterio, muy verde y amable. LLaman a esa ciudad Tyde. Desembarcó allí y permaneció con él apenas una semana.

Tui (Pontevedra) 1965

Allí también tuvo noticias de que el audaz arquero Teucro ocupaba otra ciudad asentada en un río un poco más pequeño, pero también muy hermoso.

Pontevedra

Su nave no era muy grande, así que continuó el curso del río para adentrarse en un territorio lleno de bosques y de vides, de suaves ondulaciones y aguas calientes medicinales y que deslumbraban al visitante por sus intensos reflejos dorados. Ya había oído que aquellas tierras occidentales estaban bañadas por un río rico en oro, y aún sin explotar.

Termas da Chavasqueira (Ourense) Foto Maite 2016
As Burgas (Ourense) Foto Maite 2016

Todas las crónicas y el testimonio de personas importantes, duchas en la ciencia de la geografía, aseguran que Anfíloco fundó una ciudad en las riberas de un río rico en oro. Así lo dice Estrabón:

Asclepíades de Mirlea dice que algunos de los que siguieron a Teucro en su expedición se asentaron entre los galaicos y que allí había dos ciudades: una llamada Helenes y otra Anfílocos, pero, tras la muerte de Anfíloco, sus seguidores se adentraron en las tierras del interior.

Inauguración del monumento a Curros Enríquez bajo el Puente romano de Ourense. Foto José Pacheco 1913.

Gallaeciae autem portio Amphiloci dicuntur.

Al historiador Justino no le cabe duda de que los ANFÍLOCOS son una parte de Galicia, cuyo nombre se remonta a este joven que quedó prendado del verdor de sus tierras, de su hospitalidad y de sus fértiles viñas. Así lo demuestra también su culto a Dioniso.

Dioniso y Ampelos (Mourazos-Verín) Museo Arqueológico de Ourense

Los KALLAICOI, gentes de piel blanca como la leche, como su cielo estrellado, donde se ve la Vía Láctea, como decían los antiguos, tienen raíces griegas, no solo por Anfíloco, por Teucro o Diomedes, sino también por Hércules, que perdió la cabeza por una princesa de estas tierras, dando origen al nombre de Gallaecia.

Torre de Hércules (A Coruña)

Las crónicas de AURIA, la ciudad de Anfíloco, llamada así por el oro de su río, refieren que a la muerte del capitán griego, un grupo de hombres muy instruidos se reunían en esta Atenas gallega, y que de sus escritos aprendieron mucho los galaicos, lo que permitió su camino hacia la modernidad.

Nunca se olvidaron de sus ilustres orígenes ni del espíritu griego que inundaba su pensamiento:

Miguel Robledo para Aira editorial

Publicado en CUADERNO DE VIAJE, EL VINO Y LA CULTURA, GRECIA, LIBRI, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

TIBERIO EN LA CHAMPIONS

Budapesti Torna Club 1901

El próximo 30 de mayo, en el Puskás Aréna de BUDAPEST, se jugará la Final de la UEFA Champions League entre dos gigantes:

Esta es la carta que TIBERIO Julio César Augusto envió a su madre LIVIA Drusila cuando llegó a AQUINCUM para sofocar la rebelión de MARBOD, rey de los marcomanos, contra el Imperio.

TIBERIUS CLAUDIUS NERO AMANTISSIMAE MATRI SUAE LIVIAE DRUSILLAE IULIAE AUGUSTAE SALUTEM PLURIMAM

QUERIDA MAMÁ:

Acabo de llegar a AQUINCUM, en Panonia, el limes nororiental del Imperio. Te adjunto un dibujo que me han hecho, que te puede dar idea del potencial de esta ciudad, todavía en formación:

Los indígenas la llaman BUDA, que en su lengua bárbara significa «agua». Creo que por esa razón nosotros la hemos llamado AQUINCUM, que vendría a significar «cinco fuentes». Las guías de viajes la denominan «LA PERLA DEL DANUBIO», porque ese es el gigantesco río que la baña.

 William Henry Bartlett, Buda 1840

Hace unas semanas, las díscolas tribus de Panonia han empezado a hacer ruido, por eso tu marido, nuestro amado césar, me ha enviado aquí. Nuestro Imperio debe tener especial cuidado con estos bárbaros, que constantemente amenazan la estabilidad de nuestro territorio, frágil en los bordes, pero poderoso en su corazón.

Mi primera medida ha sido hacer venir a la LEGIO XV APOLLINARIS, acuartelada en Carnutum y preparada para el combate.

Dicen que Marbod tiene 75.000 soldados, lo que es una barbaridad. No descarto una tregua con este jefe. Al fin y al cabo, su educación fue romana, y Augusto le tiene aprecio.

Mi amigo el historiador VELEYO PATÉRCULO, que además es mi praefectus equitum, el verdadero comandante de la caballería, está escribiendo gloriosas líneas sobre mis hazañas militares, destacando en cada página el cariño que me tienen los soldados y lo mucho que admiran mi bravura: estos hombres de Germania, Iliria y Panonia se distinguen por su lealtad.

Madre querida, quiero contarte un episodio muy emocionante que podrás leer en el capítulo 107 del libro II de la Historia romana de Patérculo dentro de pocos meses, cuando lo haga regresar a Roma.

Estábamos acampados en un bosque y un bonito río navegable nos separaba del brillo de las corazas de nuestros enemigos, apostados en la otra orilla, cuando un anciano venerable se acercó a nosotros en su canoa.

Se detuvo en medio del cauce, y pidió permiso para acercarse y verme. Habló así:

Nuestros jóvenes están locos, porque te veneran como a un dios cuando estás ausente, pero cuando estás presente temen a tus ejércitos en vez de confiar en ellos. Pero yo, César, gracias a tu benevolencia y a tu permiso, hoy he visto a los dioses de los que antes había oído hablar, y nunca en mi vida hubiera deseado ni tenido un día más feliz.

Después, pidió permiso para besarme la mano y se marchó, sin dejar de mirar atrás ni de contemplarme, hasta que alcanzó a los suyos.

Querida mamá, te mando un mapa del territorio para que te orientes y también para que te sientas orgullosa de mí por conseguir pacificar esta región hostil, que, por otra parte, es bastante interesante y muy rica. Te marco AQUINCUM en rojo, una de las ciudades de la maravillosa RUTA DEL ÁMBAR. Interesa tener este país bajo control, aunque solo sea por estas preciadas lágrimas.

Tabula Peutingeriana

Quiero contarte también algo sobre la gastronomía de este país. El plato que más me ha sorprendido es un guiso con carne, muy especiado, que llaman en su lengua GOULASH. Es muy rico, contundente, energizante y pide vino.

Los PANONIOS son gente cordial, muy sonrientes y afables. Pocos saben latín, pero se van haciendo entender. Eso sí, están dotados para la MÚSICA. Tienen unos ritmos muy frenéticos y, en cuanto tienen ocasión, se ponen a bailar.

Banda gitana húngara hacia 1890.

Mi campaña militar coincide con una competición de PEDIFOLLIUM entre un equipo de LUTETIA y uno de LONDINIUM. Como el anfiteatro de AQUINCUM es bastante grande, el espectáculo promete. Iré seguro.

Foto Carole Raddato.

Hazle llegar a Julia mis recuerdos.

Tú, mi querida mamá, recibe un fuerte abrazo de tu hijo que te quiere.

CURA UT VALEAS

AQUINCI

Ante diem XVII Kalendas Iunias, anno MMDCCLXXIX A.V.C.

Publicado en CUADERNO DE VIAJE, HIC ET NUNC, LIBRI, MÚSICA, REFERENCIAS CLÁSICAS, ROMA | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

PLATO DE SEGUNDA MESA

John Ford, El hombre tranquilo (1952)

HELENA

La mujer más bella del Mediterráneo, capricho de príncipes y objeto de deseo.

Eso es:

capricho y objeto.

Maureen O’Hara

Sus hermanos los DIÓSCUROS, Cástor y Pólux, se empeñaron en llevar a cabo empresas importantes para forjar su educación heroica.

Su primera misión fue rescatarla de los brazos del inestable príncipe Teseo, que quería una hija de Zeus. En esta aventura los ayudó ACADEMO, que conocía bien Atenas.

«Prisonnier barbare et Callipygian Venus» , Versailles 1966, (Robert Doisneau)

Para asegurar la cohesión de la flota griega ante el inminente viaje a Troya, su padre Tindareo, asesorado por el sagaz Odiseo, arrancó un juramento a los innúmeros pretendientes: acudirían en ayuda del elegido como esposo de Helena en cualquier circunstancia.

En un papiro antiguo se conserva la lista de pretendientes de la princesa. Algunos nombres son muy conocidos:

Agamenón

Anfíloco

Áyax el Grande

Áyax el Menor        

Diomedes

Filoctetes

Idomeneo

Licomedes   

Macaón         

Menelao

Menesteo

Néstor

Odiseo          

Patroclo        

Teucro

MENELAO, hijo de Atreo, hermano de AGAMENÓN, resultó agraciado en esta especie de concurso.

A Helena le pareció la opción mejor, porque tenía un «perfil bajo». Aunque, al final, TINDAREO lo eligió para sucederlo y ella se convirtió en reina de Esparta.

Evelyn De Morgan

HELENA se casó con MENELAO porque era un rey para tiempos de paz. Quería una vida normal y tranquila en Esparta. Su marido no tenía grandes pretensiones: sería una buena manera de que no la pretendieran más a ella.

Luego vino aquello de la embajada de Príamo, con el bello PARIS al frente. No fue un rapto. HELENA se fue voluntariamente.

PARIS había sido abandonado cuando era un bebé. Su madre HÉCUBA vio la desgracia de Troya en sueños. El padre PRÍAMO cometió un error típico de rey: abandonar al niño para que no se cumpliese la profecía. Tenía la esperanza de que sus rizos rubios inspirasen piedad en alguno. Su súbdito Agelao lo adoptó y lo crio como a un hijo.

PARIS nació por segunda vez al ganar los juegos que hacía su padre en su honor cada año. El muchacho tenía hambre de gloria, quería demostrar el poder de su sangre. Todos los huérfanos, expósitos, supervivientes y SEGUNDONES actúan igual.

Frontón del Templo de Egina (Gliptoteca de Munich)

Con el amor de HELENA quería ser más grande que HÉCTOR.

Su hermano era su sombra: era contenido, tenía dominio de sí mismo, era el heredero, el guardián de Troya. En cambio él era apasionado y con tendencia a la melancolía.

Helena y Paris (Pompeya)

HELENA desea en su fuero interno que vea algo más en ella que lo que ven siempre los hombres.

Dicen que las mujeres hermosas son patrimonio de todos, pero que ellas no poseen nada propio. Se siente culpable de su propia belleza: despierta deseo en los hombres y odio en las otras mujeres.

Un enorme peligro se cierne sobre ella: la ira de los dioses, los celos de las diosas, que envidian que algún mortal sobresalga.

En la Guerra, PARIS y MENELAO se enfrentaron en combate singular. Menelao lo derrotó, pero a Paris lo salvó Afrodita envolviéndolo en un manto de niebla.

Y DESPUÉS DE LA GUERRA, EL SEXO:

ὡς σέο νῦν ἔραμαι καί με γλυκὺς ἵμερος αἱρεῖ.

«Así es como yo ahora te amo y un dulce deseo se apodera de mí»

(Ilíada III, 446)

Goerge Sherman, Asalto al Fuerte Clark (1953)

Pero MENELAO vino a por ella. Cree que la perdonó. Al menos no tuvo estómago para clavarle su espada: se le cayó de las manos. De nuevo su belleza hizo que los que la miraban no vieran nada más a su alrededor.

HELENA piensa que el matrimonio siempre es un pacto desigual. Podría haber sido peor. Podría haber elegido a un mediocre que fuera lo suficientemente listo para hacerle pagar el hecho de que ella era mejor.

El precio de su esplendor será su soledad.

N.B.

Esta entrada está inspirada en el relato de Michela Murgia, «Elena», incluido en este precioso libro:

Y también en este otro:

Publicado en LIBRI, MITOS, REFERENCIAS CLÁSICAS | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario