HIC SUNT LEONES

#BOTD 1932 Umberto Eco

HIC SUNT LEONES

Apocalipsis en latín con traducción y comentario en prosa en francés y paráfrasis en inglés medio.
(BL Add MS 18633, fol. 17r.)

―(…)Este libro justificaría la idea de que la lengua de los simples es portadora de alguna sabiduría. Esto era lo que había que impedir, y esto fue lo que hice. Tú dices que soy el Demonio. No es verdad. He sido la mano de Dios.

―La mano de Dios crea, no esconde.

Hay unos límites que no se deben traspasar. Dios quiso que en ciertos folios se escribiese: HIC SUNT LEONES.

―Dios creó también los monstruos. También te creó a ti. Y quiere que se hable de todo.

Umberto Eco, El nombre de la rosa (Séptimo día. Noche)

En la BIBLIOTECA-LABERINTO de la abadía benedictina donde habrán de investigar Guillermo de Baskerville y Adso de Melk, Umberto Eco diseñó una estancia interior, colocada en el centro del torreón meridional, aparentemente sin entrada:

el FINIS AFRICAE.

En esta BIBLIOTECA DE BABEL parece que hay ciertos saberes custodiados celosamente e inaccesibles para todos, excepto para el abad Abón y para el antagonista de fray Guillermo: Jorge de Burgos.

En la noche del séptimo día, nuestros particulares detectives consiguen entrar en el lugar prohibido. El lector sabe cómo:

Secretum finis Africae manus supra idolum age primum et septimum de quatuor.

Jean-Jacques Annaud, El nombre de la rosa (1986)

En un códice del siglo X, que contiene una miscelánea de textos matemáticos, históricos y astronómicos, se incluyó la Periégesis de Dionisio, traducida al latín por el gramático Prisciano. Se trata de una descripción del mundo hasta entonces conocido.

Una de las partes del ORBIS TERRARUM más misteriosas para los sabios antiguos y medievales era ÁFRICA, tierra de grandes montañas, vastos desiertos y largos ríos. Se creía que allí habitaban criaturas maravillosas, monstruos terribles de los que había que defenderse.

Salterio de Gorleston Gorleston (s.XIV)
BL, Add 49622, fol. 138v

A menudo, en la parte de los mapas que representa ÁFRICA hay unas leyendas que rezan:

HIC SUNT DRACONES (aquí hay dragones)

HIC SUNT LEONES (aquí hay leones)

HIC NASCUNTUR ELEPHANTES (aquí nacen los elefantes).

Mapamundi del Salterio de Westminster (s. XIII) BL Add MS 28681

Para ir a estos territorios inexplorados hay que ser un valiente. También para internarse en una biblioteca.

El mapa de la biblioteca es un mapa de un laberinto. Descubrir un mundo desconocido habitado por monstruos es una hazaña propia de héroes.

Así, los laberintos, las bibliotecas y los laberintos-bibliotecas tienen un centro, donde habita el monstruo. Con el hilo de Ariadna puede el héroe matar a ese minotauro.

Todo tipo de criaturas pueden imaginarse en este mapa de la fantasía: blemias, unicornios, rinocerontes, dragones, cinocéfalos, y también leones.

HIC ABUNDANT LEONES

En el mapa se registran lugares importantes, como el Edén, la zarza ardiente de Moisés, Mesopotamia, la Hispania citerior, el Templo de Salomón, o incluso BRIGANTIA (¡oh!).

Así lo canta Dionisio Periégeta:

Creador de la Naturaleza que contiene el mundo entero,

permíteme, Rey del Cielo, describir en versos dignos

de una materia tan vasta la posición de la tierra y de las aguas,

cuyo imperio tú mismo has entregado a los mortales.

Comienzo mi poema por la extensión de la tierra, la dirección de los mares,

de los ríos y de las ciudades y pueblos repartidos por el mundo,.

Debo hablar del Océano, cuyas aguas rodean la tierra por todas partes,

como una isla que extiende sus inmensas costas en todas las direcciones.

Sin embargo, estos contornos no se cierran en todos los lados formando

un círculo regular, sino que dos de sus orillas orillas se abren como dos brazos,

apretando en los dos extremos la parte donde el sol acelera su curso:

la tierra parece una honda. Pero aunque esta masa es un todo compacto,

los hombres dicen que está dividida en tres partes:

la primera es Libia, luego están Europa y Asia.

Pero Libia está separada de Europa por fronteras muy grandes,

que se extienden en oblicuo desde Gades hasta la desembocadura del Nilo,

donde la tierra de Menfis desciende bajo el eje de Bóreas.

Me gusta pensar que los traductores somos unos exploradores de tierras desconocidas, que nos internamos en lugares ignotos para descubrir mundos nuevos.

En cierta medida somos espías de una biblioteca secreta, y como tales, regresamos a nuestras casas enriquecidos con nuevas lecturas, curtidos en batallas contra monstruos espantosos, pero satisfechos de nuestra hazaña, porque vamos a acercar el saber a los que no fueron a la expedición.

Hemos descifrado el mapa del laberinto, hemos abierto nuestra mente y nombrado lugares del orbe que no tenían nombre.

Detalle de la Crucifixión del Monasterio Visoki Decani en Kosovo (1350)

Hoy, en el día en que Umberto Eco celebraría su nonagésimo cumpleaños, no quiero que los traductores seamos unos traidores.

Hoy nos gustaría ser como fray Guillermo de Baskerville, un investigador valiente e ingenioso, que amaba los códices, que quería que se difundieran y que constantemente repetía a su discípulo Adso lo que decía su maestro Roger Bacon:

LA CONQUISTA DEL SABER PASA POR EL CONOCIMIENTO DE LAS LENGUAS.

Traducciones: Maite Jiménez Pérez (enero 2022)

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HAY QUE DESINFECTAR LA NAVIDAD

Una emisora de radio australiana ha explicado a los niños que Papá Noel o Santa Claus, como lo llaman los anglosajones, no existe, que se trata de un truco tonto y que los regalos en cuestión los compran los padres a escondidas.

Ante esta noticia, los niños se echaron a llorar y los padres y las madres se indignaron. En resumen, una tragedia.

¿Por qué semejante alboroto? ¡La emisora australiana ha hecho bien! Ya no estamos en la Edad Media. Ya es hora de acabar con todas esas patrañas de Papá Noel, del Niño Jesús y de Santa Claus, que no hacen más que confundir a los críos.

Ya basta de supersticiones, de leyendas, mitos y cuentos de vieja.

Criad a los niños en una atmósfera limpia, real, desinfectada, transparente. Enseñadles a llamar al pan pan y al vino vino. Quemad todos los libros de cuentos de brujas, orcos, lobos y barbazules que tanto los aterrorizan, dejando en sus almas tiernas e inocentes siniestras sombras que luego durante toda su vida no son capaces de borrar.

Robert Zemeckis, Disney’s A Christmas Carol (2209)

Y absteneos de contarles historias de espíritus, fantasmas y apariciones: los niños podrían sufrir un duro shock con incontables efectos secundarios en lo más profundo de su psique.

Que aprendan a creer en aquello que pueden ver, en lo que puede ser realmente demostrado, en lo que pertenece al reino de la ciencia: es suficiente.

¿Acaso hay fotografías de elfos y gnomos? ¿Existen grabaciones con discursos en italiano de grillos, zorros, serpientes y cosas así? Entonces, ¿por qué os emperráis en estas estupideces?

¡Venga! Sigamos los consejos de la pedagogía moderna, que los niños tengan la cabeza bien amueblada, sin ilusiones ridículas, sin miedo a la oscuridad: libres de bacterias, racionales, asépticos, vitaminados, insensibles a las angustias nocturnas.

Eduquémoslos quizás también para que no beban vino, no fumen y no coman carne, sino solamente tapioca y ensaladas.

Quitémosles lo sobrenatural, el misterio, lo fabuloso, la fantasía, antes de que se aficionen.

¡Por amor de Dios! sí, ¡convirtámoslos en unos abominables cretinos!

Hagamos de ellos hombres grises y planos, tristes como un menú vegetariano, en perfecta armonía con la razón y con la ciencia, y por tanto terriblemente melancólicos.

Creemos, con la inestimable guía de los psicólogos modernos, una generación de fríos imbéciles presuntuosos.

Ya parece que están aquí. Oh, qué desagradable tristeza producen esos chicos tan serios, capaces de atravesar solos a media noche un antiguo castillo abandonado. ¿Qué mundo les dejaremos? ¿No es para suicidarse?

¿Cómo puede soportarse una vida que no esté llena de ilusiones y de miedos?

FELIZ NAVIDAD

Dino Buzzati, «Bonifica di Natale», en Il panettone non bastò: Scritti, racconti e fiabe natalizie (Mondadori 2004).

TRADUCCIÓN: Maite Jiménez Pérez (diciembre 2021)

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ERA UNHA FERMOSA MAÑÁ DE FINAIS DE NOVEMBRO…

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Foto Javier Rodríguez, novembro 2021

O nome da rosa, a primeira novela de Umberto Eco, non precisa moita presentación. Cincuenta e cinco millóns de copias vendidas en todo o mundo dende a súa publicación en 1980 acreditan o seu éxito.

Sen dúbida é un bestseller clásico, unha novela para todos os públicos.

Predicación de san Bernardino de Siena (Sano di Pietro, s.XV).
Museo dell’ Opera del Duomo di Siena

O amable lector non debería ter medo dos latíns que salpican o texto. O propio autor fala deles nunha fermosa nota que acompaña á novela. Afirma que non lle importa en absoluto que as citas latinas non se entendan. Anoxárono as queixas dalgúns que lle dixeron que se viran obrigados a consultar un dicionario de latín. As máis das veces son títulos de libros, ou sentencias que transportan o lector a un tempo remoto, que lle regalan a distancia histórica.

Santo Domingo de Silos (Burgos) Foto Maite Jiménez 2018.

As verbas, o ton, as cadencias do texto fanse eco do estilo que quixo o autor: o dun cronista medieval.

Este é Adso, quen, xa vello e retirado na súa abadía de Melk, rememora os sucesos acontecidos cando era tan só un rapaz.

Marginalia: Pastores celebrando o Nadal (Libro de Horas de Iolanda de Lalaing. Oxford, Bodleian Library, Douce 93).

A min resoáronme lecturas de tempos pasados, de cando estudaba, de cando fixen os cursos de doutoramento en Estudos Medievais, das veces que asistín a misas solemnes en latín, do canto gregoriano, da espiritualidade que impregna o ambiente de recollemento e oración, e tamén da nostalxia da xuventude ansiosa polo vello e polo novo.

Aristóteles, De animalibus (Merton College MS. 278, s. XIII)

A miña xeración viuse transportada pola emoción e pola ilusión naqueles anos nos que estudabamos Filoloxía. Nós estudantes, e mesmo insignes catedráticos, asistimos á primeira tradución ao castelán desta obra sen parangón. Comentabámola nos cafés, entre amigos, emprestabámonos o libro, porque non todos tiñamos cartos para compralo… Foi unha experiencia estupenda.

Foto Javier Rodríguez, novembro 2021

No ano 1986 chegou a película, co gran Sean Connery na pel de Guillerme de Baskerville, un frade franciscano, un Sherlock Holmes medieval, un home culto, sagaz, intelixentísimo, conciliador, cuxo «xenio» inglés non lle impide facer as veces de pai co novizo Adso de Melk, no papel dunha especie de Dr. Watson.

Adso é un novizo beneditino, un mozo en constante abraio polas cousas novas que vai aprendendo.

A estadía na abadía do norte de Italia, cuxo nome el cala deliberadamente, é o seu particular rito iniciático, o seu rito de paso da nenez á xuventude.

Abadía de Saint Foy, Conques (Francia)

Sete días, sete crimes, ao ritmo das horas canónicas.

Cando traducín a novela, perdín o sono, e non polo traballo, senón pola emoción que non me deixou parar. Deste xeito, cantei matinas, laudes, prima, terza, sexta, nona, vésperas e completas, como quixo san Bieito de Nursia.

Mosteiro cisterciense de Cañas (Rioja)

Considérome unha privilexiada por ver agora a miña tradución na primorosa edición da Editorial Aira de Allariz.

O editor César Lorenzo e máis eu contaxiámonos mutuamente da emoción. Sempre contei coas súas atencións, coa súa sabedoría, co seu exquisito galego que puido puír os meus despistes, os fallos que nós os habitantes do Finisterrae sempre temos, debidos a esa diglosia que nos caracteriza.

A miña mente está sempre partida en anacos, ocupados polas linguas que falo, que traduzo ou que leo.

Foto Javier Rodríguez, novembro 2021

Pero todo o que estou a dicir débese á mestría do grande Umberto Eco.

Os seus textos orixinais son música, o seu italiano axustado, por veces exquisito, adornado ademais pola retórica dos textos medievais. Descubrín figuras literarias de moita calidade: quiasmo, polisíndeton, zeugma, aposiopese, políptoton… , todo iso que a meirande parte das novelas de hoxe esquecen.

Isto é verdadeira literatura, isto é un éxito editorial de moito mérito.

Moitas veces comparei perante amigos e coñecidos O nome da rosa cos libros de Astérix (do Astérix de Uderzo e Goscinny, naturalmente, non dos novos).

Neles hai varios niveis de lectura, e poden gozar enormemente de todos eles tanto nenos como adultos.

O nome da rosa tamén é para todos os públicos, accesible e divertido tanto para un adolescente como para un douto medievalista.

Uns lerán á procura do thriller, das sete mortes da abadía nos sete días que se narran; se cadra outros terán curiosidade polo asunto histórico e relixioso, e poderán profundar nas loitas entre o Imperio e o Papado, no extenso elenco de herexías, todas nadas do bo de san Francisco, que predicou a pobreza da Igrexa e o amor a todas as criaturas da Creación; pode que algúns incluso vaian buscar os sons da literatura medieval, da Biblia, da sabedoría dos códices, do seu proceso de copia, da vida lenta aínda que afanada do scriptorium medieval.

San Xerome inspirado polo Espírito Santo (s. XIII Angers BM 9, folio 2)

Penso que nos meses que seguen escribirei máis cousas máis concretas sobre todo o que aprendín mentres traducín este texto.

Creo que houbo algo relacionado coa teoría dos «seis graos de separación» para que a novela chegase ás miñas mans.

En primeiro lugar, eu asistín -cando era nova e sabía moi pouco italiano- á conferencia que Umberto Eco deu no Pazo da Ópera de A Coruña durante a súa estadía na cidade.

Moitos anos despois, cando eu facía o meu perfeccionamento de italiano en Florencia, o último día daquel frío novembro de 2017 asistín á representación teatral de O nome da rosa.

Estes sinais non son da mesma categoría que os signos do Apocalipse que acompañan a narración e os crimes da abadía beneditina, pero teñen o seu aquel.

Mulier amicta sole (Beato de Liébana. Santo Domingo de Silos. The British Library, Add. Ms 11695)

Os máis románticos cremos firmemente que Umberto Eco escribiu algo profético.

A única copia do segundo libro da Poetica de Aristóteles, dedicado á comedia e á risa, fundamental na trama da nosa novela, emocionante para nós clasicistas, perdeuse para sempre por culpa de…

Temos fe en que algún día nalgunha abadia beneditina de Suíza, Austria, Italia ou Alemaña apareza este libro perdido para a Humanidade.

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