TEMO A LOS GRIEGOS INCLUSO CUANDO TRAEN REGALOS

TEMO A LOS GRIEGOS INCLUSO CUANDO TRAEN REGALOS

la-muerte-de-un-milicianoFrank Capra, Muerte de un miliciano. Guerra Civil Española

Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentis.

(Virgilio, Eneida, II, 49)

    Un dolor insoportable, un grito ahogado, la mirada tierna de un padre hacia sus hijos, toda la tensión en un instante.

Es LAOCOONTE, el sacerdote de Apolo bendecido con el don de la adivinación, pero privado del de la persuasión, como su compatriota la princesa Casandra.

Ellos advirtieron del ardid de los griegos y su CABALLO de MADERA preñado de guerreros griegos ávidos de sangre.

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Muerte de Laoconte (Pompeya, Casa del Menandro)

  Virgilio había iniciado en el 29 a.C. su Eneida y continuó su elaboración hasta su muerte en el 19 a.C. El Destino no quiso que el poeta le diese su forma definitiva. La composición del gran poema épico romano coincide con el periodo de creación del Laocoonte, datado entre el 40 y el 20 a.C.

Hoy, día 14 de enero, es el aniversario de su descubrimiento. Sucedió en 1506. Debió de ser muy emocionante.

hubert_robert_-_1773_-_finding_of_the_laocoonHubert Robert, Descubrimiento del Laocoonte 

Trataron los sabios idealistas alemanes Winckelmann, Lessing y Goethe de determinar los límites entre las Bellas Artes y la Literatura e iniciaron una extensa y fértil polémica para los estudiosos del Arte y para los filósofos. 

La poesía es pintura que habla, la pintura es poesía muda. 

(Simónides de Ceos)

El Grupo del Laocoonte del Vaticano será el punto cardinal para discutir sobre la capacidad representativa de las artes figurativas frente a las de la palabra, esto es, sobre la máxima de HORACIO:

UT PICTURA POESIS

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Marcello Grassi

Las obras clásicas no solo transmiten noble sencillez y tranquila grandeza como afirmaba Winckelmann, y si su EXPRESIVIDAD y su NATURALISMO es mayor que lo aceptado como canónico, no están transgrediendo el ideal de la kalokagatía, la rendición ante el καλὸς κἀγαθός, donde la BELLEZA va indiscutiblemente unida a la BONDAD y ellas dos a la VERDAD.

Lessing vio más allá de la contención de Laocoonte que proponía Winckelmann.

El DOLOR hincha las venas y los músculos, contrae el abdomen, pero el pecho no solo se llena de aire para ahogar un grito y evitar que se manifiesten los sentimientos.

No solo es πάθος ,agonía y sufrimiento insoportables, sino también TRISTEZA inconmensurable por el sufrimiento de sus bienes más preciados: sus hijos.

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Marcello Grassi

El dolor de Laocoonte no disminuye su GRANDEZA. Goethe recomendaba cerrar los ojos, abrirlos de golpe y contemplar el grupo en la oscuridad a la luz de una antorcha. En ese momento es posible comprobar el MOVIMIENTO de los labios del sacerdote troyano.

El viajero se acerca, quiere oír el SONIDO DEL DOLOR.

Laocoonte no solo habla a nuestros ojos, sino también a nuestra alma.

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Marcello Grassi

Según Virgilio, por boca de Eneas, que narra a la reina Dido el fin de Troya, el GRITO de Laocoonte es semejante al de un toro en el altar sacrificial, después de que el oficiante haya errado el golpe del hacha.

¿Quién ha inspirado a quién, el escultor al poeta, o la poesía al mármol?

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Muerte de Laoconte. Manuscrito Vergilius Romanus (Biblioteca Vaticana, Cod. Vat. lat. 3867)

Para Lessing, la grandeza de esta escultura es el

MOMENTO PREGNANTE:

Instante, punto que siega la línea del tiempo, burla a CRONOS que no deja de avanzar. Pregnante, fecundo, henchido de significados, pero ha sido escogido UNO, el que resume poderosa y agudamente la IDEA. En el devenir de los acontecimientos, un MOMENTO, una FOTOGRAFÍA:

EL GRITO DE LAOOCONTE

LOS HÉROES TAMBIÉN LLORAN.

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Marcello Grassi

Cesare Pavese escribió:

Soy como el Laocoonte: me enguirnaldo artísticamente con las serpientes y me hago admirar; después, cada poco, me doy cuenta del estado en que me encuentro, y entonces me sacudo las serpientes y tiro de la cola, y ellas me estrangulan y me muerden. Es un juego que dura veinte años. Comienzo a hartarme».
Cartas, 1950.

Seis días después se suicidó.

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Gerda Taro, Miliciana republicana. España 1936

¡Cerraos, cansados párpados,
caed suaves y felices!
Mundo, no me quedo más aquí,
nada tengo contigo
que pueda servir para mi alma.
Aquí debo padecer miseria,
pero allá, allá gozaré
de dulce paz y tranquilo reposo.

J.S. Bach, Schlummert ein, ihr matten Augen (Cantata BWV, 82, Ich habe genug)

Las fotografías del LAOCOONTE han sido cedidas gentilmente por el fotógrafo MARCELLO GRASSI, al que agradezco su generosidad.

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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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