Qui Romam in media quaeris nouus aduena Roma, Et Romae in Roma nil reperis media, Aspice murorum moles, praeruptaque saxa, Obrutaque horrenti uasta theatra situ: Haec sunt Roma: uiden uelut ipsa cadauera tantae Vrbis adhuc spirent imperiosa minas? Vicit ut haec mundum, nisa est se uincere: uicit, A se non uictum ne quid in orbe foret. Nunc uicta in Roma uictrix Roma illa sepulta est? At que eadem uictrix, uictaque Roma fuit. Albula Romani restat nunc nominis index, Qui quoque nunc rapidis fertur in aequor aquis. Disce hinc quid possit fortuna: immota labascunt, Et quae perpetuo sunt agitata manent
Forastero recién llegado que buscas a Roma en Roma, y nada de Roma encuentras en Roma, contempla las moles de muros, las piedras destrozadas, los inmensos teatros soterrados en horrendo asiento: Esto es Roma: mira cómo incluso los cadáveres de tan grande ciudad aún exhalan amenazas poderosos. Como ella venció al mundo, se esfuerza en vencerse a si misma: venció, para que no hubiera en el mundo nada por ella vencido: Ahora vencida en Roma aquella Roma vencedora está sepulta. Y así la misma Roma que venció ahora ha sido vencida. Ahora queda el Tíber como nombre de Roma, ahora también es llevado por sus rápidas aguas al mar. De esto aprende de lo que es capaz Fortuna: lo que es firme se deshace, y lo que está en perpetuo movimiento, dura.
Son las mismas personas las que piensan que, si muere un niño pequeño, hay que soportarlo con ánimo sereno, mientras que, si muere en la cuna, no hay ni siquiera que lamentarlo. En este caso la naturaleza ha exigido de modo más cruel lo que ha dado. Se dice: «no había probado aún la dulzura de la vida; el otro, en cambio, tenía una gran esperanza de la que empezaba a disfrutar»
Sarcófago de Marco Cornelio Estacio (Ostia Antica-Louvre)
Herodes el Grande, rey de Judea y vasallo de Roma, quería asegurarse de quitar de en medio al recién nacido Jesús de Nazaret después de haber sido burlado por los Magos de Oriente, quienes iban a adorar al esperado Mesías. Por eso, ordenó la matanza de los niños de Belén menores de dos años.
Este es el episodio cristiano de la
MATANZA DE LOS SANTOS INOCENTES
Ermita de Santa Cecilia (Aguilar del Campoo)
La historia está conectada con otra matanza: la de los niños judíos durante el cautiverio en Egipto del pueblo de Israel. Como Jesús se salva de la furia de Herodes, también MOISÉS se salvará de la crueldad del faraón. Aunque su salvación depende de su abandono en las aguas del Nilo.
Su abandono en una cestita en el Nilo nos recuerda a otro desterrado, el bebé PERSEO, quien es entregado al mar junto a su madre Dánae por el abuelo Acrisio, temeroso de que el oráculo que avisaba de su muerte a manos de su descendiente se cumpliese.
Sir William Russell Flint
La EXPOSICIÓN no evitará que PERSEO regrese tras convertirse en HÉROE y ocupe el trono de su abuelo.
El DESTINO vencerá en el caso del expósito EDIPO, el de los pies hinchados, futuro rey de Tebas, incestuoso y atormentado, escapista de su suerte, al fin víctima. Abandonado y torturado, con padres adoptivos y trágica existencia.
Antoine Denis Chaudet, Edipo vuelve a la vida (Louvre)
El príncipe troyano PARISfue abandonado en el Monte Ida y amamantado por una osa, debido a que un sueño incendiario había venido a su madre Hécuba. Nuevamente un sirviente, esta vez el del rey Príamo, se apiadó del recién nacido y lo crió como hijo.
Terracota etrusca (s. III a.C.)
Tampoco el semidiós HERACLES tuvo una infancia fácil, perseguido siempre por HERA, la esposa traicionada que asistía una y otra vez a la extensa progenie de su marido con mujeres de toda condición. Para conseguir las cualidades divinas, fue amamantado por ella, con un engaño de Zeus, naturalmente.
Rea Silvia, seducida por el dios Marte, es atormentada por su cruel tío, quien para imponer su generación, ordena que sus hijos, los gemelos RÓMULO y REMO, sean abandonados a su suerte. Y de igual manera, el destino hará que se conviertan en lo que iban a ser. De madre nutricia ejerció esta vez una loba.
Un amor y un embrujo presiden el nacimiento de ARTURO, el rey literario y legendario, otro fruto de la pasión prohibida. Su infancia huérfana no le impidió llegar a ser lo que estaba destinado a ser, el monarca de la espada Excalibur y buscador infatigable del Santo Grial.
Antoine Fuqua, King Arthur (2004)
En tiempos posteriores al mundo de los dioses y de los héroes, los EXPÓSITOS eran el resultado de una CEREMONIA fatal: la partera dejaba a los pies del paterfamiliasal bebé recién nacido. Si el padre no lo cogía en brazos (tollere liberos), el niño era abandonado porque no era reconocido como filiusfamilias.
Era el derecho del cabeza de familia sobre la vida y la muerte.
No reconocer a un hijo no era la única causa de la EXPOSICIÓN. También lo fueron las penurias económicas, el sexo del bebe (si era niña, como es de suponer) o las malformaciones físicas.
Bellini, Presentación en el templo
Criar a un niño nunca ha sido tarea fácil, y si ésta se cumplía, toda la responsabilidad residía en el coraje femenino.
En tiempos posteriores, y no por ello menos crueles, aparecieron las INSTITUCIONES para los INOCENTES, expósitos y huérfanos, como el magnífico Ospedale degli Innocenti de Florencia
…de arquitectura esplendorosa
…pero lleno de tristeza.
Fotos Maite Jiménez (Florencia 2015)
Son
LOS HIJOS DEL OLVIDO
Niño Dios de amor herido, tan presto os enamoráis, que apenas habéis nacido, cuando de amores lloráis.
En esa mortal divisa, nos mostráis bien el amar, pues siendo hijo de risa, lo trocáis por el llorar.
La risa nos á cabido, el llorar vos lo aceptáis, y apenas avéis nasçido, quando d’amores lloráis.
For unto us a Child is born, Unto us a Son is given; And the government will be upon His shoulder. And His name will be called Wonderful, Counselor, Mighty God, Everlasting Father, Prince of Peace.
(Isaías, 9:6)
Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre Su hombro; Su nombre se llamará Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
"...y, claro, todo eso serán interrupciones si logro reanudar el trabajo. Pues me saldrá como siempre un trabajo tartamudo. Bueno, qué le vamos a hacer." Gonzalo Torrente Ballester