HAY QUE DESINFECTAR LA NAVIDAD

Una emisora de radio australiana ha explicado a los niños que Papá Noel o Santa Claus, como lo llaman los anglosajones, no existe, que se trata de un truco tonto y que los regalos en cuestión los compran los padres a escondidas.

Ante esta noticia, los niños se echaron a llorar y los padres y las madres se indignaron. En resumen, una tragedia.

¿Por qué semejante alboroto? ¡La emisora australiana ha hecho bien! Ya no estamos en la Edad Media. Ya es hora de acabar con todas esas patrañas de Papá Noel, del Niño Jesús y de Santa Claus, que no hacen más que confundir a los críos.

Ya basta de supersticiones, de leyendas, mitos y cuentos de vieja.

Criad a los niños en una atmósfera limpia, real, desinfectada, transparente. Enseñadles a llamar al pan pan y al vino vino. Quemad todos los libros de cuentos de brujas, orcos, lobos y barbazules que tanto los aterrorizan, dejando en sus almas tiernas e inocentes siniestras sombras que luego durante toda su vida no son capaces de borrar.

Robert Zemeckis, Disney’s A Christmas Carol (2209)

Y absteneos de contarles historias de espíritus, fantasmas y apariciones: los niños podrían sufrir un duro shock con incontables efectos secundarios en lo más profundo de su psique.

Que aprendan a creer en aquello que pueden ver, en lo que puede ser realmente demostrado, en lo que pertenece al reino de la ciencia: es suficiente.

¿Acaso hay fotografías de elfos y gnomos? ¿Existen grabaciones con discursos en italiano de grillos, zorros, serpientes y cosas así? Entonces, ¿por qué os emperráis en estas estupideces?

¡Venga! Sigamos los consejos de la pedagogía moderna, que los niños tengan la cabeza bien amueblada, sin ilusiones ridículas, sin miedo a la oscuridad: libres de bacterias, racionales, asépticos, vitaminados, insensibles a las angustias nocturnas.

Eduquémoslos quizás también para que no beban vino, no fumen y no coman carne, sino solamente tapioca y ensaladas.

Quitémosles lo sobrenatural, el misterio, lo fabuloso, la fantasía, antes de que se aficionen.

¡Por amor de Dios! sí, ¡convirtámoslos en unos abominables cretinos!

Hagamos de ellos hombres grises y planos, tristes como un menú vegetariano, en perfecta armonía con la razón y con la ciencia, y por tanto terriblemente melancólicos.

Creemos, con la inestimable guía de los psicólogos modernos, una generación de fríos imbéciles presuntuosos.

Ya parece que están aquí. Oh, qué desagradable tristeza producen esos chicos tan serios, capaces de atravesar solos a media noche un antiguo castillo abandonado. ¿Qué mundo les dejaremos? ¿No es para suicidarse?

¿Cómo puede soportarse una vida que no esté llena de ilusiones y de miedos?

FELIZ NAVIDAD

Dino Buzzati, «Bonifica di Natale», en Il panettone non bastò: Scritti, racconti e fiabe natalizie (Mondadori 2004).

TRADUCCIÓN: Maite Jiménez Pérez (diciembre 2021)

Acerca de Maite Jiménez Pérez

Catedrática de Latín de Secundaria. Traductora en Rinoceronte editora, Ediciones Siruela, Aira Editorial. LAT-GR-ESP-GAL-IT-EN-DEU
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