Se han ido las falanges de los mirmidones, ha pasado una suave borrasca y no hemos vuelto a ver a las infatigables hormigas. Están en sus cuarteles de invierno
Ha llegado ROBIN, el petirrojo que quiere formar parte de la familia. Se acerca curioso enfrente de la terraza de la cocina, esperando por las miguitas de pan.
El PAPORROIBO de casa es pequeño y gordito, muy sociable y espabilado. Coge las migas de pan y las esconde debajo de la azalea. No sé si las desmenuzará allí abajo o se las dará a unas crías.
Nos tiene embobados con su canto, con sus movimientos decididos y sus saltitos que le permiten ver desde varios ángulos, a veces con un solo ojo, otras de frente, valiente. Elige las migas más cercanas a los humanos. Si son las que se sacuden del mantel, mejor. Cada día se aproxima más. Yo lo he bautizado como JOSELITO, porque me recuerda a aquel niño cantor del cine de posguerra.
El PETIRROJO es amado por los británicos. Su nombre científico no puede ser más ROJO: Erithacus rubecula.
El petirrojo está en el bandido-héroe ROBIN HOOD, un petirrojo encapuchado, de etimología incierta, pero sin duda arquero certero y generoso truhán. En el tiro con arco, «hacer un robin» es juntar dos flechas en la diana.
Foto Maite Jiménez agosto 2013
Trataba a las mujeres y a la gente corriente con cortesía. Su mayor enemigo fue el sheriff de Nottingham. Se refugió en el bosque de Sherwood junto a sus secuaces, porque había perdido sus tierras. Las baladas sobre su figura comienzan en el siglo XIV, aunque suele situársele en el reinado interino de Juan sin Tierra, mientras se esperaba a que Ricardo Corazón de León regresara de las Cruzadas. En el fondo está la historia de los enfrentamientos entre los invasores normandos y los autóctonos sajones, como es sabido. Amó a Lady Marion. Se duda sobre su existencia, a pesar de haber sido un filón literario y cinematográfico.
Errol Flynn (Robin Hood, 1938)
Los muy devotos lo sitúan en la mismísima Crucifixión, cuando aún grisáceo, obtuvo la mancha sanguínea en su pecho por susurrarle su canto a Cristo.
Como es un pájaro amigable, es también confidente de amores. Así nos lo canta William Cornysh, un compositor de la ERA TUDOR.
Ah, Robin, gentilRobin. Dime cómo es tu amada y oirás de la mía.
Sospecho que mi dama es cruel. ¡Ay! ¿Por qué es así? Ama a otro más que a mí, Pero dice que no es verdad. Ah, Robin.
No puedo pensar en tal traición, porque creo que las mujeres son fieles. Mi dama me ama de verdad y no me cambiará por un nuevo amor Ah, Robin.
Ah, Robin, gentilRobin, dime como es tu amada y oirás de la mía
El OLIVOsalpica el MARE NOSTRUM desde las costas españolas, francesas, italianas, griegas y hasta turcas. No excluímos a la atlántica Portugal ni a la interior Jordania de este collar de perlas verdes y azules.
El OLIVO fue el regalo de la diosa ATENEA a Atenas. Proporciona la vida: madera, fruto y aceite. Los atenienses prefirieron su protección al agua salada y fiera de Poseidón.
Botticelli, Palas Atenea y el Centauro (detalle)
El hábitat del OLIVO sirve de arranque para este maravilloso disco llamado MEDITERRÁNEO, creación de L´ Arpeggiata, con la dirección de Christina Pluhar.
Una deliciosa mezcla de cantos en varios idiomas: el griego de Salento, el portugués, el español, el napolitano, el griego: tarantellas, nanas, matinatas, serenatas…..envuelven Nuestro Mar encerradas por los OLIVOS omnipresentes.
No nos entenderíamos sin este ÁRBOL, totémico y alimenticio. Nos distinguimos del resto del mundo por su uso en nuestra cocina. Al inicio del triste invierno se ponen a funcionar los trujales, para que podamos disfrutar el resto del año de este ORO LÍQUIDO.
Los OLIVOS presiden la tierra interior, pero también el MAR. Se fusionan en el paisaje y atienden los LAMENTOS DE LAS SIRENAS.
Tres son estas SIRENAS MEDITERRÁNEAS, cada una canta en su lengua: napolitano, griego y castellano, la música de las TRES PENÍNSULASdel Mediterráneo.
Jeanloup Sieff
Chell’ cò mare te rice,
te l’ha sapè arricurdà,
e a ‘stu puort ce turnarrai.
Tis thalassas ta kymata,
erhonde ena-ena,
san ta dhika mou vasana.
Cuan grande es el mar y las arenas,
tan grandes son mis ansias y mis penas,
que no basta mi dicha a defenderalas.
Aquello que te dice el mar, debes guardarlo en la memoria, así algún día volverás a este puerto.
Las olas del mar, se suceden una a una, como mis propias penas.
Cuan grande es el mar y las arenas, tan grandes son mis ansias y mis penas, que no basta mi dicha a defenderalas.
Por excesivo amor a la vida, Por la esperanza y el temor liberados, Brevemente agradecemos a los dioses, Sin importar quiénes sean, Que la vida no sea eterna, Que nunca los muertos se levanten, Que hasta el río más perezoso Llegue en sus giros al reposo del mar
Frasiclea murió doncella, como reza la inscripción de la base desde donde se alza erguida y espléndida. Nunca se casó, y por eso los dioses le dieron el nombre de KORÉ:
«Tumba de Frasiclea: muchacha debo ser llamada siempre, y no esposa, este nombre me han dado los dioses»
Una KORÉ representa el momento efímero del paso de una joven a la madurez, esos instantes de plenitud.
Aún no ha ocurrido la FLORACIÓN, por eso porta en su mano, como si de una ofrenda se tratara un LOTO cerrado.
KORÉ es una de tantas representaciones de Perséfone o Prosérpina, la muchacha raptada por el señor del inframundo.
Demeter y Kore: Exaltacion de la flor (470-460) Louvre
La estatua, en excelentes condiciones de conservación, se encontró en MERENDA, una población ática, el antiguo demos de Mirrino.
Era la imagen de Frasiclea, estaba en su tumba. Por razones desconocidas se encontró enterrada en 1972 junto a un KOUROS, un muchacho imberbe, datado aproximadamente en la misma época, dicen los arqueólogos que con veinte años tan solo de separación.
Ella, con el número de catálogo 4889 y él con el 4890.
Enterrados juntos, y extraídos también juntos de la tierra, parecían una pareja de novios. Quizá pensaron esto los arqueólogos que los descubrieron. Quizá ella se fue antes, y él pudo encargar a Aristión de Paros su estatua para decorar su tumba. Pero a pesar de la fertilidad de nuestra imaginación, del muchacho no se sabe nada.
El escultor Aristión de Paros ya era consciente del valor de su nombre y de su firma, por eso la estampó en la base. Quería fama, o lo que es lo mismo, perennidad, enfrentarse al destructor Heráclito y su “TODO FLUYE”
El KOUROS de Merenda adelanta el pie izquierdo, mientras la pierna que le sostiene exhibe la musculatura de un muchacho joven luchador en la palestra. Se entrevé el vello púbico, es muy joven. La melena peinada en exquisitos rizos y sujeta con una diadema le cae sobre la espalda. Aún se perciben restos rojizos de su pintura.
Imberbe y decidido, quiere mover ya los brazos. Ha salido del bloque de mármol de Paros resuelto a echarse a andar. Los brazos están separados del cuerpo, es una novedad importante entre los kouroi de aquella época.
No es tan rotundo y musculoso como sus compañeros de las salas contiguas. La línea alba del vientre está esbozada, pero el escultor ha marcado perfectamente el pliegue inguinal de los atletas, de los ciudadanos libres. Ha empezado su entrenamiento.
Arno Breker, El ganador (1939)
Frasicleaporta el loto cerrado en su mano izquierda, mientras que con donaire agarra un pliegue de su vestido, tachonado de rosetas, estrellas y esvásticas.
Lleva diadema, el pelo rizado, tirabuzones, collar, pulsera y pendientes. Su nariz respingona se distingue de la de sus compañeras del Museo, esa nariz helénica, marca de la casa. La suya es mucho más naturalista, por eso la estatua tiene nombre, el de la muchacha real.
También se advierte en ella la policromía. Esta existía, insisten los arqueólogos. El blanquísimo mármol de Paros y también el del Pentélico se revestía de policromía, de colores chillones. En nuestro imaginario estético, las estatuas griegas son blancas y puras. Al parecer no todas. Esta es una reconstrucción ideal de la koré de Merenda policromada.
Creo que la koré de Merenda se ha escapado del Hades y ya no va a volver. Si el loto se ha abierto y se ha convertido en fruto, se lo habrá comido, dulcísimo, y le habrá pasado como a los compañeros de Odiseo en la isla de los Lotófagos: la fruta era tan deliciosa que los que la comían se olvidaban de volver a casa y querían quedarse allí para siempre. El trigo de Zeus produce esos efectos.
Así, Frasiclea nos recuerda que existe la LONGEVIDAD y la FERTILIDAD. Sus esvásticas dextrógiras dan vueltas sin parar expresando el continuum de la vida, las flores de su chitón, abiertas y perladas de rocío y las estrellas nos abren una perspectiva de OPTIMISMO y VITALIDAD. Desde luego resplandece anaranjada y con media sonrisa: ha regresado de la muerte, a pesar de las llamadas de su madre Deméter.
MARTHA WAINWRIGHT
Proserpina
Proserpina, Proserpina, come home to momma, come home to momma Proserpina, Proserpina, come home to mother, come home to momma now I shall punish the Earth, I shall turn down the heat I shall take away every morsel to eat I shall turn every field into stone Where I walk crying alone Crying for
Proserpina, Proserpina, come home to momma, come home to momma now Proserpina, Proserpina, go home to your mother, go home to Hera Proserpina, Proserpina, go home to your mother, go home to Hera now She has punished the Earth, she has turned down the heat She has taken away every morsel to eat Where she walks cry-crying alone Crying for
Proserpina, Proserpina, come home to momma, come home to momma Proserpina, Proserpina, come home to momma, come home to momma now She has turned every field into stone Where she walks cry-crying alone Proserpina, Proserpina, come home to momma, come home to momma Proserpina, Proserpina, come home to momma, come home to momma now
"...y, claro, todo eso serán interrupciones si logro reanudar el trabajo. Pues me saldrá como siempre un trabajo tartamudo. Bueno, qué le vamos a hacer." Gonzalo Torrente Ballester