Cuando no queremos saber de nosotros mismos, y entregamos la voluntad a los deseos de otros, somos víctimas de un poder extraño del subconsciente que nos hace volcarnos en generosidad.
Seducidos por la llamada de las necesidades de los OTROS, nos deshacemos en lo que NOS piden, desoyendo los propios deseos, traicionando lo que en realidad somos o querríamos ser.
Ser GENEROSO, practicar la ALTERIDAD, vivir en la ENTREGA: así cumplimos, y así nos quieren. ¿Cuál es la pérdida?
LAS CARIDADES DE ALCIPE es un libro de poemas de MARGUERITE YOURCENAR. El poemamás largo es el que abre el libro, con el propio título.
En cuatro partes la voz poética visita el MAR y las SIRENAS, el JARDÍN y sus ESTATUAS, el CEMENTERIO y los MUERTOS y una última llamada de atención hacia todos esos paisajes y criaturas que han provocado una METAMORFOSISdel alma.
El mito griego que subyace en estos versos es el del PRIMER JUICIO de la historia, nada menos que al mismísimo DIOS ARES:
ALCIPE era hija de ARES y de la princesa ateniense AGLAURO, madre también de DÉDALO, quien también intervino en la leyenda de ERICTONIO.
ALCIPE se encontraba descansando en la fuente de ASCLEPIO y fue violada por HALIRROTIO, hijo de POSEIDÓN. ARES lo mató
En una de las colinas de Atenas, un jurado de olímpicos juzgó al dios ARES a instancias de POSEIDÓN en el primer juicio por asesinato de la historia.
El dios resultó absuelto por falta de pruebas, puesto que el único testimonio era el de la víctima. Desde entonces el tribunal ateniense se reuniría en esta colina, llamada AREÓPAGO en recuerdo del dios vengador.
ALCIPE y la CARIDAD, el AMOR, la GENEROSIDAD. Es el único testigo de ella misma, por haber atendido a las DEMANDAS ajenas desoyéndose, olvidándose de su SER.
En una playa de arena viven en el nácar de los sueños las SIRENAS,amantes sin amor. Piden un trozo candente deALMA, quieren el CORAZÓN para sufrir y saber. Seducen con transparente llanto. El corazón es engullido por las olas. Se ha perdido.
Sirena del Cerámico (Museo Arqueológico de Atenas)
En un bosque lleno de ESTATUAS de mármol de Carrara, sus ojos de zafiro sufren por su belleza vacía. Desean el ALMA INAGOTABLE. Pegué entonces mi boca a sus labios severos, yviudo del alma quedó el cuerpo.
Iekeliene Stange by Serge Leblon
En el CEMENTERIO los MUERTOS pedían el CUERPO. Habitaron la carne, usurpando la VOZ, hambrientos de corporeidad.
Beatrice Cenci (H. G. Hosmer)
Lo que yo creí mío se disuelve y vacila….Solamente me encuentro si me busco por fuera.
METAMORFOSIS: EXISTO ETERNAMENTE EN LO QUE DI.
USA, circa 1925 From The Face in the Lens – Anonymous Photographs by Robert Flynn Johnson
Thomas Bruce, séptimo Conde de Elgin quería alcanzar la areté. Las malas lenguas dicen que su esposa también escocesa, Lady Mary Nidbet fue la que consiguió el permiso del Sultán para su particular expolio. Con los mármoles griegos querían decorar una de sus mansiones escocesas. Cuando el Conde fue capturado por los franceses, Mary se casó con otro.
La derrota de la flota francesa en Cairo estrechó la amistad entre ingleses y turcos. Esto propició que todavía no se sepa con certeza lo que rodea a los supuestos “salvoconductos” del Conde. Puede que Lord Elgin funcionara todo el tiempo a base de sobornos. Él y su esposa se pasearon por toda Grecia cogiendo lo que quisieron. “Algunas piedras sin valor”, decían, pero como el firmán del Sultán prohibía expresamente llevarse los bloques de piedra enteros, decidió serrarlos.
William Turner, Peace-Burial at Sea (1842)
Cuando Lord Elgin sugirió a Antonio Canova, el artista de moda, que podía restaurar los mármoles, éste se negó rotundamente porque lo consideraba un verdadero sacrilegio.
En 1801 empezaron sus desmanes y enseguida parte la primera flotilla rumbo a Inglaterra con el tesoro personal de Lord Elgin. El 16 de septiembre de 1802 salió del Pireo la fragata MENTOR. Se hundiría cerca de la isla de Citera. Un equipo de buzos del Conde rescataron todo lo posible. Dos años duró el trasiego. En 1805, a petición de Elgin, dos barcos de la armada británica fueron a Citera para llevarse todo. Quizá esta sea la razón por la que el Conde, por supuesto ya en bancarrota, vendió los mármoles al Museo Británico por un precio ridículo.
La primera excavación en el pecio ya tuvo lugar en 1875, por parte del gobierno griego. Incluso Jacques Cousteau pasó un par de semanas en 1975 haciendo su propio sondeo. En 1980 los esfuerzos de los arquólogos permitieron rescatar objetos personales de la tripulación, entre los que estaba un reloj, parado entre la 1:10 y las 2:00 de la madrugada, que quizá marcaba la hora exacta del hundimiento de la Mentor.
Los habitantes de Citera siempre creyeron ver bajo el agua restos de los mármoles del Partenón. El Egeo ofrece estos espejismos. Pero ni siquiera las acciones del Nuevo Museo de la Acrópolis en 2009, justo antes de su apertura, consiguieron sacarle nada más al mar. En 2011 se iniciaron nuevas excavaciones, y lo único que sacaron fueron más objetos personales y adornos del barco. En el verano de 2012 se abandonó oficialmente toda esperanza.
Lord Byronfue conducido a las excavaciones en la Acrópolis en 1810 y quedó tan espantado de lo que vio que no dudó en poner por escrito sus maldiciones contra el pérfido caledón en The curse of Minerva.
Lo que Lord Byron pensaba era que el expoliador escocés era verdaderamente idiota. Borró la inscripción de Lord Elgin en el Erecterion que rezaba “Elginos epoiei”, (Elgin lo hizo) y grabó en su lugar “QUOD NON FECERUNT GOTHI, HOC FECERUNT SCOTI” , en recuerdo a aquella romana que decía “Lo que no hicieron los bárbaros lo hicieron los Barberini” . Ya sabemos lo aficionado que era Byron a estampar su firma en las columnas. Lo repitió en Sounión.
En 1812, tras escribir su Maldición, Lord Byron en persona embarcó en la Hydra, que transportaba más botín de los británicos. Ironías del destino. Lusieri, el dibujante italiano contratado en Nápoles por Mary Elgin, murió a los 70 años en vísperas de la independencia de Grecia, con su trabajo inacabado.
Entonces, la maldición de Atenea, de Palas, de Minerva, quizá castigó a Lord Elgin con la cárcel francesa, el abandono de su esposa y la ruína, y también a sus secuaces los perseguiría la diosa, porque en 1828 la HMS Cambrian se hundió con los dibujos de Lusieri.
El corazón del viajero se parte en dos cuando entra en el Museo Británico en la sala número 18. Por una parte, seducido por la versión británica, suspira y dice “qué bien están aquí las Panateneas; quizá se hubieran destruído por una bomba”.
Por otra parte, tras visitar el Nuevo Museo de la Acrópolis y el inteligente espacio reservado para ellas, uno piensa en lo que dicen otros británicos como Stephen Fry, adalid de una nueva marcha por la devolución de los mármoles a Grecia, cuando invita a pensar qué opinaríamos si la cabeza del David de Miguelángel estuviera por ejemplo en el Louvre y el cuerpo en la Academia de Florencia. Nos espantaría.
Herbert List, El espíritu del Licabeto I (1937)
Lord Byron siempre defendió el ARS GRATIA ARTIS, porque los valores estéticos son apátridas y cosmopolitas, no entienden de fronteras.
El poema es un canto contra el imperialismo, las conquistas, los saqueos, la barbarie y la ganancia legitimada por un supuesto espíritu redentor y salvador: preservar la Antigüedad llevándomela para mi casa. En él se repasan las conquistas de Albión, la sangre derramada desde el Tajo hasta el Báltico, las columnas de fuego que aterrorizan al Támesis.
Las Furiashan ocupado el trono de Palas, quien ha abandonado su escudo con la Gorgona. Empieza el reinado de su Némesis.
Apostrofa, increpa, insulta, amenaza, maldice al saqueador caledón, comparándolo a Eróstrato, aquel del que cuenta Plutarco que incendió una de las Siete Maravillas del Mundo, el Templo de Artemisa en Éfeso el mismo día en que nacía Alejandro Magno.
Esta Minera encendida de horror y de ira no es la Atenea de Fidias, es la Palas vengadora de Virgilio. Ha cedido su manto protector de las artes y de las ciencias a su otro yo, la beligerante Minerva.
“…Palas es quien te hiere, quien te inmola y en tu culpable sangre te castiga”
(Eneida XII, 948-949)
El director Costa Gavrases el autor de este precioso documental sobre el Partenón, en el que no se puede resistir al recitado de unos versos (89-101; 103-106; 109-114; 195-197) de The curse of Minervade Lord Byron (LEER)
«¡Mortal! –así fue cómo habló–. Ese rubor de deshonra me anuncia que eres inglés, nombre de un pueblo otrora honroso; primero entre los poderosos, el más destacado de los libres, ahora honrado menos por todos, y por mí aún menos: pues desde ahora Palas será, de tus enemigos, el primero. ¿Buscas el motivo de tanto desprecio? Mira a tu alrededor. ¡Helo aquí! Sobreviviendo a la guerra y el fuego consumidor, he visto perecer una tiranía tras otra. De los turcos y los godos, escapó de los estragos, y tu país envía a un expoliador peor que ambos. (…) Sin embargo, los dioses son justos y los crímenes, castigados: ¡Mira aquí lo que Elgin perdió, y lo que ha ganado! (…)».
Tras su descubrimiento por Yorgos, un campesino griego, en la isla de Milo (Melos) ingleses, turcos y franceses la desearon. Tras múltiples peripecias, salió de Grecia el 1 de marzo de 1821, unos pocos días antes de la independencia del pais.
Se exhibe en el Museo del Louvre de París desde la época de Luis XVIII. Los fans de la Afrodita de Melos son innúmeros. Muchos niños sienten pena cuando la ven y enseguida piensan: la pobrecilla no tiene brazos.
Alguien dijo que no tenía brazos, pero que era capaz de abrir las puertas del Museo del Louvre.
Hay que rodearla para apreciar bien sus sensuales curvas. Todos la fotografían, compite incluso con la Giocconda en la atención de las cámaras. Su altura impresiona, pasa de los dos metros.
Su túnica cae y deja entrever el vientre y el inicio de las nalgas. En su sonrisa y su feliz contrapposto está su secreto.
Se han fabulado historias sobre sus brazos. Quizá no los tuvo nunca porque quedó inconclusa, ya que su escultor, cual Pigmalión, en éxtasis amoroso con una amante de carne y hueso, murió al mordisquear su pezón, como cuentan algunos.
Otros dicen que algún desconocido retuvo al que quería ponerle los brazos, otros que los perdió al ser exhumada, o quizá en alguna escaramuza en el barco que la transportaba a Francia.
Otros juegan con la etimología de la isla griega donde fue encontrada, Melos en griego significa manzana. Quizá en una mano llevaba la manzana de la discordia entregada por Paris a la diosa más hermosa, origen de la Guerra de Troya.
Se parece mucho a Artemisa cuando se baña en algún río tras la caza. La túnica se le está cayendo.
2010 RMN/René-Gabriel Ojéda. Baigneuse, dite aussi Vénus (Christophe- Gabriel Allegrain, 1747)
El poeta alemán Heinrich Heine en sus últimos años parisinos se acercó, casi paralizado como estaba, al Museo y cuenta lo siguiente:
“La diosa estaba mirándome con compasión, pero al mismo tiempo con un desconsuelo tal como si quisiera decirme. ¿no ves que no tengo brazos y por eso no puedo ayudarte?”
(Epílogo al Romancero, 1851)
Cuentan que se desmayó ante su contemplación.
Para Sigmund Freud tenía más valor histórico que estético, pues su belleza no fue descubierta hasta mucho más tarde, una belleza llena de convencionalismos. El remilgado médico vienés quizá escondió en su recién descubierto subconsciente deseos que no debía manifestar.
Ese subconsciente, esos deseos, intuiciones y pasiones fueron la inspiración de Salvador Dalí y Marcel Duchamp para esta creación surrealista:
LA VENUS DE MILO CON CAJONES
1936. Museo Boymans-van Beuningen (Rotterdam)
Para Dalí los cajones son:
“….una especie de alegorías destinadas a ilustrar una cierta benevolencia, a aspirar los innumerables perfumes narcisistas que emeanan de cada uno de nuestros cajones….La única diferencia entre la Grecia inmortal y la época contemporánea es Sigmund Freud, quien descubrió que el cuerpo humano, púramente platónico en la época de los griegos, está hoy lleno de cajones secretos que sólo el psicoanalista está en condiciones de saber”
Hay otros ejemplos del movimiento surrealista de estos personajes-mueble como el conocido Violon d´Ingres de Man Ray.
Los relojes y los cajones son una marca del artista catalán.
¿Qué somos y qué contenemos?
Quizá estos cajones sean los cajones de la MEMORIA, llenos de conciencia, de recuerdos, de pensamientos. Así lo expresa el artista:
“Es necesario poner todos los cajones en un cuerpo amplio que no hubiese conocido aún la invención cristiana del remordimiento de conciencia”
Es muy fácil entender este juego surrealista al contemplar la Venus de los cajones de Dalí-Duchamp y fijarnos dónde están: frente, senos, corazón, estómago y rodilla. Esta mujer “desmontable” es una amalgama de zonas erógenas. Los tiradores de pelo en forma de pompón de cada cajón querían dar calidez. No es ya un desnudo, sino un HIPERDESNUDO
Recordemos aquella gamberrada del genial Duchamp:
“SE RUEGA TOCAR”
Marcel Duchamp, Prière de toucher (Nueva York, 1947)
"...y, claro, todo eso serán interrupciones si logro reanudar el trabajo. Pues me saldrá como siempre un trabajo tartamudo. Bueno, qué le vamos a hacer." Gonzalo Torrente Ballester