BERENICE Y EL EMPERADOR

BERENICE Y EL EMPERADOR

Fue de cuerpo hermoso, rostro con encanto, barba casi al estilo bárbaro, alto, inspiraba respeto con la frente fruncida en las cejas. Se dice que cuidaba tanto sus cabellos rubios que rociaba la cabeza con polvillo de oro para que su cabellera al recibir más luz resplandeciera con los destellos dorados. Hablaba con torpeza, le encantaban los dados y los placeres. En casi todo, salvo en la crueldad y en los caprichos, era otro Nerón. Entre otros objetos de lujo tenía un cáliz de cristal que excedía en su capacidad a lo que un hombre podía beber y al que llamaba “Alado” por el nombre de su caballo favorito.
(Scriptores Historiae Augustae, Verus X, 6-7)

Esta es la semblanza del emperador LUCIO VERO, de desigual fama, ni cruel ni magnánimo, que siguió la estela oriental de sus antecesores, aunque el apogeo del imperio de ADRIANO era difícil de mantener a estas alturas. La presión en las fronteras era cada vez mayor, y VERO fue protagonista de alguna de estas batallas en los confines de Roma.

      El joven Vero fue un estudiante modelo, pero también un juerguista consumado. Estaba tan bien protegido por la adopción impuesta por ADRIANO en la figura de ANTONINO PÍO y bajo la mirada sagaz de su hermano también adoptado MARCO AURELIO, que no tuvo mucho de que preocuparse.

Él era muy pequeño cuando entró a formar parte de la familia imperial y la presencia de un personaje como su hermano adoptivo MARCO AURELIO, filósofo estoico seguidor del intransigente Epicteto, pudo hacer su parte.

Richard Harris como Marco Aurelio en Gladiator (Ridley Scott, 2000)

Se rodeó de actores y saltimbanquis, no solo en Roma, donde había abierto una taberna privada para hacer el crápula sin tener que difrazarse como hacía a menudo, sino también en sus campañas militares. La moral de las legiones era alta, de modo que casi nos atreveríamos a decir que Lucio Vero encarnó un nuevo tipo de líder, aquel que supo combinar la espada y el vino.

Ridley Scott, Gladiator (2000)

   MARCO AURELIO confió a LUCIO VERO la dura tarea de sofocar la pertinaz rebelión de los PARTOS, una guerra que duró desde el 161 al 166 y que tenía al ejército demasiado lejos y demasiado ocupado con los bárbaros.

Los PARTOS ya habían dado que hacer al imperio desde los tiempos del audaz MARCO LICINIO CRASO.

Sus guerreros daban mucho miedo cuando se ponían a grupas al revés y manejaban así el arco.

National Geographic

   Aquí es donde las fuentes historiográficas divergen. La mayoría hablan de que LUCIO VERO no estaba capacitado para guiar al ejército contra este enemigo, que en Siria se detuvo para disfrutar del lujo, la comida y las mujeres, mientras sus hábiles y capaces generales restablecieron el dominio romano en Armenia, Partia y Media.

Pero él se llevó los honores, el MONUMENTO a LOS PARTOS en ÉFESO así lo demuestra.

Su maravilloso FRISO puede admirarse en el MUSEO DE ÉFESO de Viena.

Aquí está la ADOPCIÓN DE LUCIO VERO, escoltado por sus imperiales protectores. A la izquierda Antonino Pío, a la derecha un moribundo Adriano, al que asiste la cabeza del GENIO de la familia. 

El himation nos informa de que estamos ante un sacrificio. A la izquierda de Antonino está el joven de 17 años Marco Aurelio, mientras el niño sobre el que posa su mano Adriano, es LUCIO VERO.

Aquí está su APOTEOSIS, toda la majestad de un hombre que llega a ser Divus Verus Parthicus Maximus.

El caballo de Helios, la Niké y toda la bravura de un césar.

Todo esto bajo la atenta mirada de la ASAMBLEA DE LOS DIOSES como en la poesía épica.

Un LUCIO VERO apuesto y belicoso con la coraza del dios MARTE, debió de despertar las ansias de la REINA BERENICE de Armenia.

Y con sus cabellos dorados….

Las malas lenguas orientales contaron que LUCIO VERO cayó rendido de amor por la reina de los partos BERENICE, prometida del rey VOLOGASES dado por muerto en combate.

Ella estaba esplendorosa con sus lujosos vestidos y las fastuosas joyas de su país.

BERENICE de Armenia es conducida como rehén a ÉFESO.

Ah, pero MARCO AURELIO no está conforme con este amor.

Su hijita LUCILA era la prometida de LUCIO VERO y no conviene este escándalo para la familia.

Lucila

LUCIO deberá casarse con ella o renunciar al Imperio.

Connie Nielsen como Lucila en Gladiator (Ridley Scott, 2000)

Pero para suerte de todos VOLOGASES vive…

BERENICE renunciará al amor de LUCIO VERO por todo: por el Imperio, por Armenia, por la paz…

ATTILIO ARIOSTI, Lucio Vero (ópera)

VORRESTE O MIE PUPILLE

BERENICE

Vorreste o mie pupille

Sfogar la doglia ria

Ma la sventura mia

Non vuol ch’io pianga.

Così tolto al dolor

L’unico sfogo

Convien ch’ei nel mio cor

Tutto rimanga.

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Acerca de Maite Jiménez

Profesora de Latín y Griego de Secundaria. Traductora. Me gusta viajar. Adoro la música.
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2 respuestas a BERENICE Y EL EMPERADOR

  1. Un post magnífico, muy trabajado, por la información, por las imágenes y por una estética elegante. Enhorabuena.

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