UN SANDWICH EN UN BALNEARIO

UN SANDWICH EN UN BALNEARIO

Sandwich Club

El 18 de octubre de 1748 se firma la PAZ DE AQUISGRÁN, que ponía fin a la Guerra de Sucesión por el trono de Austria, llamada también Guerra del Rey Jorge por los ingleses.

La ciudad de AQUISGRÁN, sede del Sacro Imperio Romano Germánico entre los años 813 y 1531, y lugar de coronación de los emperadores, también se vanagloria de ser la ciudad que inventó el SANDWICH.

Además está orgullosa de que en su Ayuntamiento, sede del antiguo palacio imperial, se entreguen los PREMIOS EUROPA, donde sus galardonados exhiben el famoso TOISÓN DE ORO, que no es otra cosa que el VELLOCINO DE ORO que voló por el HELESPONTO hasta la Cólquide. Allí JASÓN y su tripulación de Argonautas rescataron el precioso bien, con la ayuda de la maga MEDEA, hija del rey.

Ante ferit quam flamma micet

CARLOMAGNO, que debe su nombre a su abuelo Carlos Martel, en alemán KARL, significa «hombre noble y libre pero sin bienes propios», fue coronado en el año 800 en Roma.

Este hombre merecería varias entradas en este blog, ya que la latinidad le debe muchísimo. Fue el artífice del llamado «Renacimiento carolingio» y su Escuela Palatina fue pionera en la enseñanza de las letras clásicas.

Relicario de Carlomagno (Tesoro de Aquisgrán)

AQUISGRÁN es una ciudad encantadora perteneciente al Land de Renania Westfalia, cuyos habitantes tienen sangre más «mediterránea» que teutona.

Es una encrucijada de caminos entre Bélgica, Holanda y Alemania. Ciudad culta y abierta, acogedora y feliz, celebra como su vecina Colonia los carnavales como si fuera sureña. Sus habitantes hablan el «dialecto» PLATT, (que significa «llano», como bajo y plano que es este país) a caballo entre el neerlandés y el alemán.

El topónimo de esta hermosa ciudad parece estar en el antiguo germánico *ahwō, que significaría «agua, torrente» a partir de un indoeuropeo *əkʷā, de donde tenemos:

  • El viento AQUILÓN, que ensombrece los cielos y trae la lluvia
  • AQUILUS, y AQUILA, «oscuro»
  • ei-land en antiguo frisón, no dejará de recordarnos al inglés island, y al alemán Insel desde el latín insula.
  • En Sca(n)din-avia vemos muy bien la raíz del agua.
  • El galés aig «mar»es una formación nueva de eigion, del latín oceanus.

Los antiguos habitantes de OCHE, como se llama Aquisgrán en dialecto, ya habrían conocido las propiedades medicinales de sus aguas termales. De ahí su nombre alemán AACHEN, el holandés AKEN, y el francés AIX-LA-CHAPELLE se emparentan con el topónimo romano AQUIS GRANUM, pues GRANUM sería una divinidad menor a quien se le atribuían facultades sanadoras.

Elisenbrunnen (s.XVIII) en Aquisgrán

Así, el nuevo asentamiento en el limes norte del imperio, cerca de la poderosa Colonia (Colonia Claudia Ara Agripinensium), solar de Agripina, Germánico y Calígula, y de Xanten, el puro límite del imperio, patria también del héroe Sigfrido, habría servido de BALNEARIO para la debilitada soldadesca romana, exhausta de soportar los fríos inviernos germánicos, los bosques tupidos llenos de nieve y nieblas, y el poderoso Rhin.

En las negociaciones de la PAZ DE AQUISGRÁN, participaba JOHN MONTAGU, IV Conde de Sandwich, en representación de la emperatriz María Teresa de Austria.

John Montagu, 4th Earl of Sandwich by Joseph Highmore
(Ayuntamiento de Aquisgrán)

El bueno del Conde debía de estar muy a gusto en Aquisgrán, pero se entregaba en exceso a los juegos de cartas. Por eso sus criados idearon una manera de que comiera sin tener que abandonar la partida ni la mesa de juego. Se cree que así nació el bocadillo inglés, el SANDWICH.

Mientras, en LONDRES, el Rey Jorge II estaba muy contento por el éxito del Tratado de Paz y encargó a GEORG FRIEDRICH HÄNDEL una música para celebrar la Paz por todo lo alto.

El Rey Jorge había ideado una exuberante ceremonia barroca cargada de propaganda y de símbolos. Por ejemplo, Jorge II se disfrazó de dios griego junto a Neptuno y Marte, dioses del mar y de la guerra, pues ya es conocida la vocación ultramarina de aquella guerra y aquel tratado. Britannia estaba en paz. Un templo dórico se elevaba en el artilugio denominado «LA MÁQUINA», diseñada por Giovanni Servandoni, una exageración de 120 de largo.

Salvas de artillería, atascos en el Puente de Londres, FUEGOS ARTIFICIALES, y mucho «orillo». Pero el fuego prendió en la Máquina y todo se fue al garete. Mientras el prodigio musical de Händel sonaba y sonaba: una gigantesca orquesta con mucho viento, muchos tambores y mucha cuerda, que reprodujera los sonidos del combate interpretaba la MUSIC FOR THE ROYAL FIREWORKS. Esto sucedía en Green Park. Tras el accidente, Händel revisó y redujo la composición de la orquesta y fue repetida la ceremonia en la capilla del Foundling Hospital.Esta es la versión que suele tocarse.

La Suite completa que ilustra estupendamente este momento exultante de la mano de TREVOR PINNOCK y The English Concert:

Para los más atrevidos, dejo esta experiencia händeliana, la fusión de dos orquestas, Orchestra of the Age of Enlightenment y la Freiburger Barockorchester para hacer una tan grande como aquella que celebró la Paz de Aquisgrán. Verdaderamente envolvente:

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BOSPHORUS

BOSPHORUS

Jupiter and Io by ~Takeshi-Toga

PAN EN EL BÓSFORO

Te amo como si comiera pan con sal
como si al despertarme de noche con fiebre
bebiera agua con la boca en el grifo,
como abro el voluminoso paquete postal, sin saber qué es ni de quién,
nervioso, contento e inquieto,
te amo como si sobrevolara por primera vez el mar.
Te amo como si en Estambul anocheciera lentamente
mientras algo se agita dentro de mi
y dijera «Qué suerte estar vivo!».

27 de agosto de 1960
Nâzim Hikmet, Últimos poemas
Correggio, Júpiter e Ío

    Ínaco llora desesperanzado por la desaparición de su amada hija Ío, mientras entre las nieblas que forma el Peneo, solo ya sin Dafne, se reúnen todos los ríos.

    Inunda su caudal con sus lágrimas. “No huyas de mi”, le había dicho Júpiter a la ninfa, pero con su densa niebla arrebata su virginidad.

    Juno sospecha el ultraje. Júpiter metamorfosea a Ío en una blanquísima ternera. La diosa se la pide como regalo. Se la entrega a Argos el de los cien ojos para que la vigile.

Giovanni Benedetto Castiglione, Ío

   Júpiter envía a Mercurio, quien entretiene al monstruo con el relato de Pan y Siringe. Cuando el Argicida ciega la mitad de los ojos de Argos, Juno envía un tábano para torturar a Ío. Los ojos de Argos adornan su ave consagrada, el pavo real.

Fresco pompeyano, Ío y Argos

   Júpiter suplica a su esposa que ponga fin a su castigo, y vuelve a su figura humana en Egipto, embarazada de Épafo, luego divinizado como Isis.

    En su viaje, perseguida por el tábano y las Erinias, Ío cruza el estrecho que divide Europa y Asia, el BÓSFORO, “el paso de la vaca”.

    No solo Ío se asomó al hermoso mar, este que abrazó a culturas diversas.

    Al final, con melancolía Ohran Pamuk le despide así de su pasado glorioso:

“…la amargura que despedía aquella cultura muerta, aquel imperio hundido, se encontraba por todos lados. El esfuerzo por occidentalizarse me parecía, más que un deseo de modernización, una inquietud por librarse de todas las cosas cargadas de recuerdos llenos de amargura y tristeza que quedaban del imperio desaparecido: era como tirar a la basura la ropa, los adornos, los objetos personales y las fotografías de una hermosa amante que se ha muerto de repente para librarnos de su destructor recuerdo. Teniendo en cuenta que en su lugar no se pudo crear nada nuevo que fuera lo bastante fuerte y poderoso, un mundo moderno occidental o local, dicho esfuerzo sirvió sobre todo para olvidar el pasado; dio paso a que los palacetes ardieran y se hundieran, a que la cultura se trivializara y se quedara coja y a que el interior de las casas se dispusiera como un museo de una cultura que no se había vivido.”
(PAMUK, Orhan. Estambul. Ciudad y recuerdos. Random House Mondadori. Barcelona, 2006. pp. 43-44).

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50 años sin Hermann Hesse: EL ALUMNO DE LATÍN.

50 años sin HERMANN HESSE

EL ALUMNO DE LATÍN

Del enamoramiento al amor

    En su biografía Hermann Hesse confiesa : “SERÉ POETA O NADA”. Toda su existencia está jalonada de profundas crisis depresivas, tan agudas algunas que le inclinaron al suicidio: “Quisiera partir como el sol del ocaso”. Fue ingresado en un sanatorio psiquiátrico siendo adolescente. No obstante, murió mientras dormía en su retiro suizo a la edad de 85 años, el 9 de agosto de 1962. Este mes se cumplen 50 años sin él.

    Fue un librero apasionado. Lo que comenzó con un oficio se convirtió en un refugio, porque según él los libros compensaron la ausencia de relaciones sociales.

    Hermann Hesse es con Thomas Mann y Stefan Zweig uno de los escritores en lengua alemana más sobresalientes del siglo XX.
    No obstante su reconocimiento internacional y su Premio Nobel de 1946 no le hicieron ni le hacen tampoco hoy día tan respetable entre sus conciudadanos como otros escritores en lengua alemana. Las opiniones sobre Hesse van desde la más rendida admiración hasta el desdén más absoluto.
    Para muchos de nosotros las lecturas de Hesse de la adolescencia y la juventud, nos hicieron descubrir la literatura “adulta”. Fue un privilegio acceder a sus novelas y sus cuentos en tan temprana edad, porque estábamos ante una literatura «de categoría». Hermann Hesse nos sirvió para dar el salto desde la literatura infantil y juvenil a la literatura de los grandes.

    HERMANN HESSE también tuvo su particular GRAND TOUR. Cumplió uno de sus grandes sueños: EL VIAJE A ITALIA DE 1901.

    Además, su estancia en el cantón suizo le internó en las mismas sensaciones de los grandes viajeros de otros tiempos: la serenidad de la naturaleza, el color, la luz, las montañas y el silencio.

    Probablemente para Hesse, su exilio suizo fue una tierra intermedia entre el paisaje romántico alemán y la luz del sur de Europa.

    Sus cuadros adornarán esta entrada dedicada al precioso cuento EL ALUMNO DE LATÍN.

 

      Recopilados en una colección, los cuentos de Hermann Hesse fueron escritos a lo largo de toda su vida, pero sobre todo en el retiro del cantón de Tessino, en Suiza, en la Casa Camuzzi en Montagnola donde pasó los últimos años de su vida. Allí también se sumergió en la PINTURA. Lo que al principio era una TERAPIA, pasó a ser una verdadera PASIÓN.

Casa Camuzzi desde la torre

    Hoy releemos Der Lateinschüler, EL ALUMNO DE LATÍN. Muchos quieren ver un asunto autobiográfico en este cuento. Lo cierto es que Hesse fue un estudiante aventajado de latín en Göppingen. Nunca lo sabremos. Pero sí podemos decir que este delicioso relato ilustra el universal tópico de la ADOLESCENCIA. Adolescencia significa crecer, y esto es lo que le sucederá al estudiante KARL BAUER en su viaje iniciático hacia la juventud, y el paso de la ensoñación del enamoramiento al descubrimiento del verdadero amor. Se trata de una verdadera EDUCACIÓN SENTIMENTAL 

Alumno de las Escuelas de Torresbajas (Valencia) ca. 1961

    El joven KARL BAUER de 16 años se va a una pensión lejos de su casa para iniciar su formación en el Gymnasium, su bachillerato. En una habitación soleada en el ático de la casa de los Kusterer, ocupa el tiempo entre sus clases de latín, de griego o de álgebra, con la carpintería, los metales y la cría de bichos. Además Karl toca el violín, un elemento que sirve de hilo conductor en sus relaciones sociales en su nueva residencia.

Vista del Gotthard, 1924

“Nunca le faltaban libros, que pedía prestados a todo el mundo”.

   Karl es un niño, que aún no se aburre. Ocupa el tiempo con mil actividades, un aspecto estrechamente ligado a la INFANCIA.  Un signo de su crecimiento, y del paso de la infancia a la adolescencia es su CONSTANTE HAMBRE. Rebuscaba en la casa, intentando llevarse a su cuarto tesoros de comida escondidos.

    Babett es la criada cómplice, la figura materna siempre presente en la vida de los adolescentes varones. Se dedica a sobrealimentarlo a escondidas, porque reconoce su apetito descontrolado. Entre ambos establecen una señal de hambre: cuando Karl tuviese ganas de comer, que era siempre, subiría las escaleras silbando la canción “Dorado sol del atardecer”. Ella entonces le subiría comida extra.

Tejados de Tessino, 1927

    Babett es la directora de un círculo de criadas y chicas de servicio que acuden casi a diario a una tertulia informal. Este hecho va a significar una verdadera EDUCACIÓN SENTIMENTAL para Karl. Verdaderamente ello resulta más interesante para el joven que las clases del instituto, y también van a ser más importantes para su vida. Las charlas de las jóvenes le despiertan al MUNDO FEMENINO.

Pues aunque trataba de encontrar refugio en su orgullo juvenil y en su arrogancia de alumno de latín, había descubierto que en el nuevo círculo que acababa de conocer se vivía una vida diferente de la suya, y que casi todas aquellas muchachas, aunque atadas con fuertes cadenas a su dura realidad diaria, se sentían con fuerzas y conocían cosas que para él eran tan extrañas como un cuento

    Karl se apura en encontrar una destinataria de esa nueva energía. Descubre el “amor” en la pista de patinaje, pero pronto “se deshizo de aquel enamoramiento artificial “ de una jovencita de clase alta, burlona, descarada, coqueta y cortejada por todos.

Arboleda y casas

    Pronto Karl ingresa en la ETAPA DE LA PANDILLA. Las pequeñas gamberradas son el necesario RITO INICIÁTICO en el grupo. La pandilla regala seguridad pero también ejerce una poderosa tiranía. El muchacho pronto descubre que aquellas aventuras no eran verdaderas aventuras.

    El encuentro con el enamoramiento se produce casualmente. Tine, una chica de servicio le propina una bofetada delante de sus amigos. Ello le produce un profundo abatimiento que le recluye en su cuarto y le quita el hambre. Se entrega al violín para vivir el romanticismo, la nostalgia de la casa y la infancia. La pandilla lo expulsa por cobarde y desertor. Entonces, como cualquier adolescente típico, comienza a ESCRIBIR UN DIARIO y también se distancia de Babett.

Cerezo, 1938

    La criada descubre enseguida que está enamorado, para empezar por su inapetencia, porque LOS ADOLESCENTES SIEMPRE TIENEN HAMBRE.

    Para sacarlo de su claustro, lo lleva a una boda, con la condición de que lleve su violín para animar la fiesta. En aquella boda modesta estaba la muchacha de la bofetada, que no le reconoce. El violín rompe el hielo.

    La rubia TINE acude un día al CÍRCULO DE BABETTE. Él se muestra sincero y le confiesa su miedo a no verla nunca más. No oculta su fragilidad, y despierta en ella el temor a hacerle daño. Tine le gana en edad, es casi una mujer, y Karl, un tierno adolescente que se deshace en sollozos. La joven además advierte inteligentemente la diferencia de clase social y los problemas que su relación podía acarrearles. Ella, madura, sensata y generosa, nunca quiso hacerle daño.

Tenía una idea diferente del amor y estaba bastante decepcionado, pero pronto descubrió la vieja verdad según la cual es mejor dar que recibir, y que amar es más hermoso y hace más feliz que ser amado. El hecho de que él no hubiera ocultado su amor ni se había avergonzado, confesándolo, le dio un sentimiento de alegría y libertad y lo sacó de su limitada existencia anterior, elevándolo al mundo sublime de los grandes sentimientos e ideales

    Al fin, se produce el compromiso de Tine con un oficial de carpintero. Karl quiere morirse. Ella le regala el beso tierno e inocente que él le había pedido.

(…)también te quiero decir que el primer amor no es nunca el verdadero.

    Babett le ayuda a superar el desengaño y consigue que Karl se enfrasque en sus estudios con determinación. Estudia más, pero ya no colecciona lagartijas. Ha crecido.

Albogasio, 1925
El joven Bauer sólo había lanzado breves y fugaces miradas de espectador al país del amor, pero eran suficientes para que la vida le pareciese triste y fútil sin el consuelo de un amor de mujer. Sus días eran vacíos y melancólicos, y su actitud ausente respecto a los acontecimientos y las obligaciones de la vida cotidiana, como si estuviera fuera de ella. El profesor de griego trató inútilmente de llamar la atención del soñador distraído; tampoco los suculentos platos de la fiel Babett surtieron efecto, y sus bienintencionadas palabras de consuelo cayeron en saco roto.Fue necesario que el rector le diera una fuerte reprimenda y que sufriera una leve pena de arresto para hacer volver al descarriado a la vía del trabajo y la razón. Consideró que era imprudente y fastidioso perder el curso, cuando sólo le quedaba un año para acabar, y comenzó a estudiar por las tardes cada vez más largas del incipiente verano cada vez más concentrado. Fue el comienzo de su curación.

    El cuento finaliza con un EPÍLOGO que el estudiante de latín jamás olvidará. El accidente del prometido de Tine le descubre el mundo del hospital, y el mundo del verdadero AMOR. Karl ha dejado de ser niño, ha pasado por la adolescencia, que significa metamorfosis y dolor, tribulación y confusión y por fin pone los pies en tierra. Es un hombre.

Allí aprendió a ver que el destino más inexorable no es la fuerza suprema ni lo definitivo, sino que los seres humanos débiles, llenos de temor, abatidos, pueden superarlo y vencerlo(…)
Karl Bauer vio a la pobre pareja disfrutar de la riqueza de su amor; vio cómo la muchacha, cansada y consumida por el sufrimiento, se mantenía firme y emanaba luz y alegría a su alrededor; y vio cómo el pálido rostro del hombre, a pesar de su dolor, irradiaba un resplandor gozoso de tierna gratitud.
Caspar David Friedrich, Amanecer entre las montañas
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