LA HIGUERA DE ULISES
Herbert List, Cícladas (1932)
Verde rumor intacto.
La higuera me tiende sus brazos.
Como una pantera, su sombra,
acecha mi lírica sombra.
La luna cuenta los perros.
Se equivoca y empieza de nuevo.
Ayer, mañana, negro y verde,
rondas mi cerco de laureles.
¿Quién te querría como yo,
si me cambiaras el corazón?
… Y la higuera me grita y avanza
terrible y multiplicada.
FEDERICO GARCÍA LORCA

Recolección de higos. Tumba de Khnumhopet (ca. 1890 a.C.)
Además de la siembra de las mieses y la creación de las legumbres, se atribuye a Deméter la invención de la HIGUERA, pues cuando la diosa vagaba por las tierras del Ática en busca de su hija Perséfone, FÍTALO le dio hospitalidad. Ella, agradecida, le regaló las semillas de este bonito árbol.
Pompeya
En la fundación de una ciudad, la higuera marca el lugar donde se reunirán los ancianos para discutir y resolver los asuntos públicos.
El fruto de la higuera lleva el ilustre nombre de un titán al que Gea metamorfoseó: SIQUEO, de ahí, el nombre sykon, en griego HIGO.
Herculano
Es el manjar predilecto de los filósofos, por eso a Platón y compañía se les apodaba los COMEHIGOS.
Su nombre está en el de los chivatos profesionales, los SICOFANTES, que descubrían a los que robaban los frutos de las higueras sagradas del Ática, o quizás a los contrabandistas de higos.
Oplontis
Las estatuas y pinturas de los museos del mundo que han sido castigadas por la moral más rancia se tapan púdicamente con una hoja de higuera, cuya forma encaja de maravilla en la región púbica.
Lo mismo les sucedió a los primeros padres en el Jardín del Edén. Quizá el fruto prohibido del Paraíso fuera un HIGO, porque nada más comerlo, Adán y Eva se sintieron desnudos y se taparon con una hoja de higuera.
Catedral de Módena
Durante la Antigüedad y la Edad Media se identificó el simbolismo del HIGO, asociado a la fertilidad y la abundancia.
Así, por ejemplo, la HIGUERA está presente también en la fundación de Roma
Henri Cartier-Bresson, Palermo 1971
La higuera romana, o FICUS RUMMINALIS cobijó a la cestita que transportó a los gemelos RÓMULO y REMO. Algunos han querido ver en RUMMA, el propio nombre de la Ciudad Eterna; otros, en cambio, van más allá y la emparentan con RUMA, la palabra latina para «mama».
No en vano una LOBA amamantó a los gemelos, y la Roma de Rómulo es la gran madre nutricia.
Herbert List, Roma 1949
El árbol que amamanta, la sensualidad culpable, la tentación y el deseo, el dulzor y el estado de gracia.
También el HIGO está presente en el cortejo de Dionisos, porque el dios de la vendimia anuncia el otoño. Los pámpanos se acercan mucho a la higuera en estos días.
Foto Maite Jiménez (9-VIII-2014)
El higo está presente en el IENTACULUM o desayuno de los romanos de todas las clases sociales, comido con pan, fresco en el inicio del otoño, seco después durante todo el año.
Los higos con pan son considerados como una comida completa, destinada en especial a los esclavos y a los atletas olímpicos, según indicaba Galeno, tal es la concentración de nutrientes y energía que componen esta combinación humilde.
Herculano
Como CENA adornan las mesas pompeyanas acompañados del JAMÓN, pierna de cerdo en salazón.
Otra variante romana, según cuenta el gastrónomo Apicio, es la de cocinar la pierna de cerdo con miel, laurel e higos secos, esto es JAMÓN CON COSTRA.
Higos con jamón y queso fresco
En el final del verano, la higuera empieza a cubrirse de frutos, y recuerda lo que significa estar ENRAIZADO o tener un hogar.
Este árbol recordó a Ulises cuál era su misión.
Robert Frank (1948)
Cuando Ulises fue recibido en el palacio de Alcínoo, rey de los Feacios, entendió lo que el JARDÍN significaba.
Canta Homero las excelencias del jardín del rey, donde crecían árboles llenos de manzanas, peras e higos, viñedos feraces y olivos generosos: un ambiente acogedor y amable, para propiciar el alimento y los lazos familiares. El agua que lo riega es dominio también de los industriosos feacios, expertos agricultores.
H.W.Williams, Corfú, los jardines de Alcínoo
El gozo estético de este vergel es relativo, depende de si es útil y permite sobrevivir.
Nada tiene que ver el jardín de Alcínoo con aquel de donde viene Ulises, el jardín de Calipso, donde todo es bello y armonioso, al servicio de la diosa, lleno de sensualidad y placer.
Villa de Livia en Prima Porta
Cuando Ulises dejó atrás a las Sirenas, tuvo que sortear a Escila para después caer en Caribdis.
Se salvó del remolino gigante gracias a las advertencias de la maga Circe. Agarrándose a las ramas de una HIGUERA, así, suspendido gracias a la fortaleza de sus raíces y de sus ramas, salvó la vida.
Odisea (ed. Pope 1806, British Museum)
Era el árbol que daba sombra a Caribdis.
De este modo el héroe besará el sagrado suelo de Ítaca cuando desembarque en su isla, para oler los aromas de la tierra que le vio nacer y a la que ha vuelto, después de aprender lo que significan las raíces, la familia y el alimento sencillo.
Es el valor de la tierra que se convierte en patria.








Tabula lusoria (Pompeya)
Herculano

Edward Hopper

Vía de la Abundancia (Pompeya) al lado del bar de Asellina
Landisches Museum (Trier)
Caupona de Salvio (Pompeya)
Edward Hopper



Friso de las Panateneas (escena del peplo), Museo Británico
Hera de Samos
Mariano Fortuny, Desnudo en la playa de Portici (Museo del Prado, Madrid)
Niké de Samotracia (Museo del Louvre, París)

John William Waterhouse, Penélope y los pretendientes
Mosaico de Issos (Casa del Fauno, Pompeya)
Fullonica de Veranio Hipseo (Pompeya)
Koré del Peplo (Museo de la Acrópolis, Atenas )
Lilian Gish con un «Delphos» de Fortuny (1920)
Isadora Duncan
Mark Shaw, 1953