MIS VAQUEROS Y YO

MIS VAQUEROS Y YO

David Gandy

UMBERTO ECO

«IL PENSIERO LOMBARE»

(Sette anni di desiderio. Tascabile Bompiani, Milano 1983)

Il Corriere della Sera, 12 agosto 1976:   «Il pensiero lombare o del vivere in jeans»

Para mi amiga Puri, @LuzQuinteiro, que me recomendó encarecidamente que leyese este texto de Umberto Eco.

Hace algunas semanas, en esta misma página, Luca Goldoni escribió desde la costa adriática un divertido reportaje sobre las desventuras del que lleva vaqueros por imperativo de la moda y ya no sabe cómo sentarse y cómo acomodar su aparato reproductor externo.

Creo que el problema planteado por Goldoni está cargado de reflexiones filosóficas que quisiera continuar por mi cuenta y con la máxima seriedad, porque ninguna experiencia cotidiana es demasiado vil para el hombre de pensamiento, y es hora de hacer caminar a la filosofía, más que sobre sus propios pies, sobre sus propios lomos.

Camille Flammarion, Atmosphere (1888)

He llevado vaqueros cuando pocos los llevaban y solo en vacaciones, por cierto. Los encontraba y los encuentro muy cómodos, especialmente de viaje, ya que con ellos no hay problemas de arrugas, desgarrones o manchas. Hoy se llevan también por estética, pero ante todo son muy prácticos. Lo único es que desde hace unos años he tenido que renunciar a este placer porque he engordado. Es verdad que, si se busca bien, se encuentra la talla XL (en Macy´s en Nueva York se encuentran vaqueros incluso para Oliver Hardy), pero son, además de cintura ancha, de pierna ancha.  Uno se los puede poner también, pero no quedan bien.

Recientemente, tras haber reducido el consumo de alcohol, he perdido el número de quilos suficiente para volver a probarme unos vaqueros casi normales. He pasado el calvario descrito por Goldoni, con la muchacha de la tienda que decía: “meta la barriga, verá cómo luego se adaptan”, y me he ido sin meter la barriga para adentro (no me rebajo a compromisos de este tipo).

Sin embargo, después de mucho tiempo, he vuelto a disfrutar de un pantalón que, más que ceñirse a la cintura, se apoya en las caderas, ya que es propio de los vaqueros presionar sobre la región sacrolumbar y sostenerse no por suspensión, sino por adherencia.

Después de tanto tiempo, la sensación era nueva. No hacían daño, pero hacían sentir su presencia. Por muy elásticos que fuesen, sentía alrededor de la mitad inferior de mi cuerpo una armadura. No podía, aunque quisiera, meter o retorcer el vientre dentro de los pantalones, sino que, a lo sumo, debía meterlo o retorcerlo junto con los pantalones, pues, por así decirlo, éste divide el cuerpo de uno en dos zonas independientes: una por encima de la cintura -libre de la prenda-, y la otra -que se identifica orgánicamente con el vestido-, justo desde debajo de la cintura hasta los tobillos.

Descubrí que mis movimientos, el modo de caminar, de girarme, de sentarme o de apurar el paso eran diferentes, ni más difíciles ni más fáciles, sino ciertamente diferentes.

En consecuencia, vivía sabiendo que llevaba vaqueros, mientras que habitualmente se vive olvidando que se llevan calzoncillos o pantalones.

Vivía para mis vaqueros, y, en consecuencia, adoptaba el porte de quien lleva vaqueros. En cualquier caso, adoptaba una compostura. Es curioso que la indumentaria más informal y anti-etiqueta por tradición sea la que impone más etiqueta.

Tom Ford

Habitualmente soy un poco bruto: me siento como cuadra y me abandono donde me apetece sin pretensiones de elegancia. Los vaqueros me controlaban estos gestos, me hacían más educado y más serio.

Lo he hablado largo y tendido, sobre todo con consejeras del sexo opuesto, por las que he podido aprender lo que por otra parte ya había sospechado: que para las mujeres experiencias de este tipo son habituales, porque toda su indumentaria ha sido siempre concebida para conferirles una compostura: tacones altos, corsés, sujetadores de varillas, ligueros, jerseys estrechos estrechos…

Horst P. Horst (1939)

Pensé entonces cuánto había influído en la historia de la civilización el vestido como armadura en la compostura y, en consecuencia, en la moralidad exterior.

El burgués victoriano era rígido y moderado debido a los cuellos duros;

el rigor del caballero decimonónico estaba determinado por redingotes ajustados, botines y sombreros de copa que no permitían movimientos bruscos de la cabeza.

Si Viena hubiese estado en el Ecuador y sus burgueses hubieran ido en bermudas, ¿habría descrito Freud los mismos síntomas neuróticos, los mismos triángulos edípicos? Y ¿les habría descrito del mismo modo de haber sido él, el médico, un escocés en kilt (bajo el que, como es sabido, la regla es no llevar ni siquiera el slip)?

Una indumentaria que comprime los testículos hace pensar de modo diferente.

Las mujeres durante la menstruación, los que padecen de orquitis, hemorroides, utretritis, prostatitis y similares saben bien cuánto influyen en el humor o en la agilidad mental las apreturas o los dolores en la zona sacroilíaca. Y lo mismo puede decirse (quizás en menor medida) del cuello, los hombros, la cabeza o los pies.

Una Humanidad que ha aprendido a andar con zapatos ha orientado su pensamiento de modo diferente a como lo habría hecho de haber andado con los pies descalzos.

Es triste, especialmente para los filósofos de la tradición idealista, pensar que el Espíritu tiene su origen en estos condicionamientos. Pero no solo es así, sino que lo bueno del caso es que Hegel también lo sabía y por eso estudiaba las protuberancias craneales identificadas por los frenólogos, precísamente en un libro que se titulaba “Fenomenología del Espíritu”.

Pero el problema de mis vaqueros me empujó a hacer otras observaciones. No solo la indumentaria me imponía una compostura, sino que además, al centrar mi atención en la compostura, me obligaba a vivir hacia el exterior.

Es decir, reducía el ejercicio de mi interioridad.

Para gente que ejerce mi profesión, es normal caminar pensando en otra cosa: en el artículo que tienes que escribir, en la conferencia que hay que dar, en las relaciones entre el Uno y lo Múltiple, en el gobierno de Andreotti, cómo se enfoca el problema de la redención, si hay vida en Marte, en la última canción de Celentano,

en la paradoja de Epiménides

Magritte

Es lo que en nuestro gremio llamamos vida interior.

Pues bien, con mis nuevos vaqueros, mi vida era toda exterior: pensaba en la relación entre yo y mis pantalones, y la relación entre yo, mis pantalones y la sociedad circundante.

Había realizado la heteroconsciencia, o sea, una autoconciencia epidérmica.

Dali, “Venus de Milo con cajones” (1936) o “El escritorio antropomórfico”

Entonces me di cuenta de que en el transcurso de los siglos, los pensadores han luchado por deshacerse de la armadura.

Los guerreros vivían en la exterioridad, todos forrados de lorigas y cotas de malla,

Salterio Gorleston. Inglaterra, Suffolk 1310-1324. Ms 49622, f. 193v.

pero los monjes habían inventado una prenda que, a la vez que respondía de por sí a las exigencias de la compostura (majestuosa, fluída, toda de una pieza y que caía en pliegues estatuarios), dejaba el cuerpo (dentro y debajo) completamente libre y olvidado de sí. Los monjes eran ricos en interioridad y muy sucios: el cuerpo estaba defendido por un hábito que lo ennoblecía a la vez que lo liberaba, pues era libre de pensar y de olvidarse de sí mismo.

Jean-Jacques Annaud, El nombre de la rosa (1986)

Esta idea era no solo eclesiástica, pues baste pensar en las bonitas batas que se ponía Erasmo.

Hans Holbein

Cuando el intelectual también tiene que vestirse con armaduras laicas (pelucas, jubones y calzones), vemos que, cuando se retira a pensar, se pavonea astutamente con ricas batas y holgados camisones droláticos, a lo Balzac.

Rodin, Balzac en robe de moine

El pensamiento aborrece las mallas.

Pero si es la armadura la que impone vivir en la exterioridad, entonces la milenaria sujeción femenina se debe también al hecho de que la sociedad impuso a la mujer armaduras que la empujaban a descuidar el ejercicio del pensamiento.

Libro de Horas s. XIV. Ms. Yates Thomson 46 British Library

La mujer ha estado esclavizada por la moda, no solo porque le impusiera ser atractiva, sino también porque, al tener una compostura etérea, graciosa y excitante, la convertía en objeto sexual.

Ha estado esclavizada sobre todo porque la vestimenta que se le aconsejaba le imponía psicológicamente vivir para la exterioridad, lo que lleva a pensar cuán intelectualmente dotada y heróica tenía que ser una muchacha para convertirse con aquellos vestidos en Madame de Sevigné, Vittoria Colonna, Madame Curie o Rosa Luxemburgo.

Marie Curie

La reflexión tiene cierto valor porque nos induce a descubrir que los vaqueros que la moda impone hoy a las mujeres –símbolo aparente de liberación y de paridad con los hombres– son otra trampa de la Dominación, porque no liberan el cuerpo, sino que lo someten a otra etiqueta y lo aprisionan en otras armaduras que no parecen tales porque aparentemente no son “femeninas”.

Como reflexión final diré que, al imponer una compostura exterior, la ropa es un artificio semiótico, o sea, una máquina para comunicar.

Esto es algo que se sabía, pero no se había intentado aún establecer su paralelismo con las estructuras sintácticas de la lengua, que, al decir de muchos, influyen en el modo de articular el pensamiento.

También las estructuras sintácticas del lenguaje del vestido influyen en nuestro modo de ver el mundo y de un modo mucho más físico que la consecutio temporum o la existencia del subjuntivo.

Observad un poco por cuántos caminos misteriosos pasa la dialéctica entre opresión y liberación, y la dura lucha para arrojar luz sobre el tema.

También pasa por las ingles.

Traducción Maite Jiménez (Junio 2019)

Blue Jean-I just met me a girl named Blue Jean
Blue Jean-she got a camouflaged face and no money
Remember they always let you down when you need ‘em
Oh, Blue Jean – is heaven any sweeter than Blue Jean
She got a police bike
She got a turned up nose
Sometimes I feel like
(Oh, the whole human race)
Jazzin’ for Blue Jean
(Oh, and when my Blue Jean’s blue)
Blue Jean can send me
(Oh, somebody send me)
Somebody send me
(Oh, somebody send me)
One day I’m gonna write a poem in a letter
One day I’m gonna get that faculty together
Remember that everybody has to wait in line
Blue Jean-look out world you know I’ve got mine
She got Latin roots
She got everything.

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HOMUNCULUS

HOMUNCULUS

Pigmeos
“Cuando habían recorrido en muchas jornadas una gran extensión de país arenoso, vieron al fin árboles que crecían en una llanura; y, acercándose, empezaron a coger los frutos que había en los árboles, pero mientras los cogían les atacaron unos hombres pequeños, de una talla inferior a la normal y, apresándolos, se los llevaron. Pero los nasamones no entendían su lengua ni los que se los llevaban la lengua de los nasamones. Y se los llevaron a través de extensas marismas y, después de cruzar estas marismas, llegaron a una ciudad donde todos eran de la estatura de sus raptores, y negros de color. A lo largo de aquella ciudad corría un gran río, y corría de poniente hacia sol levante; y en él se veían cocodrilos
(Heródoto, Fábula de Etearco : 2, 32)
Casa de Neptuno (Itálica)

El cartógrafo ORTELIUS situó en las regiones septentrionales, en el mismísimo casquete polar de su mapa, el país de unos seres pequeñitos que despertaron la imaginación de los viajeros de todas las épocas:

PIGMEOS

πυγμαῖοι

Entre el codo y el puño hay una medida de 18 dedos, 338 milímetros más o menos, y para los griegos eso era el πυγμή, el puño.
De la raíz del puño deriva el enanito latino, el PUMILIO, también llamado TRISPÍTAMOS por Plinio, porque no abulta más que tres palmos.

El πυγμαῖος es una persona del tamaño de un puño, perteneciente a un pueblo fabuloso cuyos individuos -siempre según los poetas- no alcanzaban una estatura mayor que un codo.

Gualterus Disney, Nivea et septem pumiliones (MCMXXXVII a.D.)

En sus innúmeros viajes, Heracles visitó lugares insólitos, no solo de la Hélade, sino de todo el Mediterráneo. Entre trabajo y trabajo de obligado cumplimiento, y siempre al servicio de Euristeo de Tirinto, vivió otras aventuras con seres increíbles.

Es lo que tienen los viajes, que te encuentras con maravillas. Y todos los viajeros de todas las épocas deben relatar a su vuelta sus experiencias y sus descubrimientos.

Sin ellos, no existiría la geografía.

Pigmeos defendiéndose de las grullas en el Atlas Catalán de Cresques

El gigante Anteo, hijo de Gea, custodiaba con afán sus reinos que se extendían más allá del estrecho de Gibraltar, y mataba a todo el que hollase sus dominios. Con los cráneos de los caídos decoraba su particular templo a Poseidón.

Hércules luchó con él. Anteo caía al suelo una y otra vez cansado por el combate, y la Madre Tierra le insuflaba aliento y fuerzas todas las veces. Hércules lo asfixió levantándolo en vilo para separarlo de la protección telúrica.

Pintura, firmada por Eufronio, en la cara A de una crátera de cáliz de figuras rojas atribuida a Euxiteo: Heracles lucha con el gigante Anteo. 515 – 510 a. C. Museo del Louvre, G 103.

El héroe, exhausto, se tumbó en la tierra. Al despertarse, se encontró rodeado por unos hombres diminutos. Cuenta Filóstrato el Viejo que estos seres se llaman PIGMEOS, robustos atletas y esforzados luchadores, así mismo hijos de Gea.

Muy pegados a su madre, horadan la tierra y viven en ella como las hormigas. Hércules luchó con ellos, entre carcajadas, y cuando los hubo cansado, los envolvió en la piel del león de Nemea para llevárselos como trofeo a Euristeo.

Dosso Dossi

Algo parecido le sucedió a Gulliver, quien despertó cautivo de una tropa de hombres de una altura de seis pulgadas, unos 15 cm. El viajero inglés prometió portarse bien, fue liberado, y caminó entre los habitantes de Lilliput teniendo mucho cuidado de no pisarlos.

Los viajes de Gulliver

A pesar de perseguir al pensamiento científico, muchos sabios del Mundo Antiguo no pudieron resistir la tentación de teñir de fábula la existencia de los PIGMEOS.

Así, el mismísimo Aristóteles, cuando habla de las aves migratorias, sugiere que las GRULLAS, en alguno de sus viajes invernales desde latitudes boreales, cuando buscan el clima cálido de África, se instalan en Egipto, y es cuando tropiezan con los PIGMEOS. Insiste en que esto no es mitología, que de verdad luchan con las grullas, que viven en cuevas y que sus caballos son de tamaño proporcional a sus pequeñas dimensiones.

Villa Selene (Leptis Magna)

Dicen los mitógrafos que entre los PIGMEOS vivía una joven llamada ÉNOE, que, a pesar de tener un aspecto físico nada despreciable, tenía mal carácter y era tan soberbia, que no rindió el culto correspondiente a las diosas Ártemis y Hera.

Cuando tuvo a su hijo MOPSO, todos los PIGMEOS le hicieron muchos regalos por su maternidad.

Pero las diosas del Olimpo son envidiosas y celosas, y la mayoría de las veces arremeten contra las mujeres que consideran rivales en belleza, maternidad o habilidad.

Mujeres pigmeas de Wazembe en África Central  © Teddy Seguin GEO

Entonces sucede lo de siempre, la transformación de la muchacha molesta en un animal:

Hera metamorfoseó a ÉNOE en GRULLA, e hizo que en su sangre hirviera el odio contra los PIGMEOS.

Jacob van Maerlant, Der Naturen Bloeme. Flandes, circa 1350

Quizás la pobre madre, llamada ahora Γεράνα, GÉRANA, solo quería estar cerca de su hijito, y por eso revoloteaba por el poblado de los PIGMEOS.

Los PIGMEOS se armaban y la combatían en una verdadera

GERANOMAQUIA

Le Combat des Pygmées contre les grues. Robinet Testard, [France], vers 1480. Français 22971, f. 47v © Bibliothèque nationale de France

Los PIGMEOS luchan contra las GRULLAS de modo épico, como los héroes de Homero:

Puestos en orden de batalla con sus respectivos jefes, los teucros avanzaban chillando y gritando como aves—así profieren sus voces las grullas en el cielo, cuando, para huir del frío y de las lluvias torrenciales, vuelan gruyendo sobre la corriente del Océano y llevan la ruina y la muerte á los pigmeos, moviéndoles desde el aire cruda guerra—y los aqueos marchaban silenciosos, respirando valor y dispuestos á ayudarse mutuamente.
(Ilíada III, 1ss. Trad. de Luis Segalá)

Ya que los PIGMEOS existen, como ha quedado demostrado, no debes descartar encontrarte con ellos en cualquier momento.

Si vas a Egipto, podrás conocer una tribu de PIGMEOS orfebres.

Hay otros que doman hipopótamos en el Nilo.

Pompeya

HANNÓN el NAVEGANTE viajó hasta el Golfo de Guinea y se trajo dos PIGMEOS y un gorila.

El propio JABATO se las vio en África con estos hombre pequeños pero belicosos.

También se encontró con ellos TARZÁN…

…y JIM DE LA JUNGLA.

William Berke, Pygmy Island (1950)

 

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OCTAVIO AUGUSTO VA A LA CHAMPIONS

OCTAVIO AUGUSTO

VA A LA CHAMPIONS

(…)Esta ciudad no se aplaca con fuego,
este laurel con rencor no se tala.
Este rosal sin ventura, este espliego
júbilo exhala (…)
Miguel Hernández
Jugador de pelota, s. III a.C. (Museo del Louvre)

El próximo 1 de junio de 2019 se disputará en el flamante Estadio Wanda Metropolitano de Madrid la FINAL DE LA UEFA CHAMPIONS LEAGUE, que enfrentará a dos equipos británicos:

LIVERPOOL

 vs. 

TOTTENHAM

 

Estos son sus equipos fundadores:

Liverpool (1892)
Tottenham Hotspur (1885)

En su tercer viaje a HISPANIA, el emperador Octavio Augusto escribe, desde el corazón de la CELTIBERIA, esta carta a su amada esposa Livia Drusila:

Museo Arqueológico de Atenas

GAIUS IULIUS CAESAR OCTAVIANUS IMPERATOR AUGUSTUS

uxori suae

LIVIAE DRUSILAE IULIAE AUGUSTAE 

salutem plurimam:

Siân Phillips como Livia Drusila en la serie Yo, Claudio (BBC, 1976)

Espero, Livia, querida esposa, que al recibo de la presente te encuentres bien de salud.

Yo estoy un poco delicado, y el médico me ha recomendado un alto en el camino. Vengo del noroeste, de asegurarme de que los astures, cántabros y demás insurgentes están calmados y no nos van a dar más guerra.

Te echo mucho de menos. Pienso siempre en nuestras tardes paseando por el jardín del Palatino, en tu conversación tan inteligente, tus sabios consejos, tu compañía…

Brian Blessed y Siân Phillips como Augusto y Livia respectivamente en la serie Yo, Claudio (BBC, 1976)

Por otra parte, me ha producido enorme satisfacción visitar alguna de mis recientes fundaciones:

LUCUS AUGUSTI

EMERITA AUGUSTA

Me reclaman más al este para que finalmente conceda rango de ciudad imperial a CAESARAUGUSTA.

Puede que BARCINO también se vea beneficiada por mis edictos.

Con el final de la Guerra Cántabra, puedo decir igual que mi tío JULIO CÉSAR de aquellos galos que tanto le dieron que hacer:

«TODA HISPANIA ESTÁ OCUPADA»

El papiro del César 

Todo el IMPERIO es ROMANO y todo el orbe civilizado esta en paz, mi PAX AUGUSTA.

Por cierto, infórmame, por favor, de cómo van las obras del ARA PACIS AUGUSTAE. Creo que va a quedar espectacular, radiante y llena de significado. La posteridad la incluirá con toda seguridad en las guías de viajes.

Me han enseñado una estatua tuya que ha esculpido un artista muy destacado y muy habilidoso, a pesar de ser provinciano. Estás muy favorecida así divinizada, y verdaderamente el simbolismo de la cornucopia no podría ser más acertado en estos tiempos de bonanza en los que vivimos.

Livia de Baena (MAN)

Ahora estoy en mi tienda descansando. Estamos acampados en un territorio extraordinario:

COMPLUTUM 

Aprovecho estas letras para contarte un poco cómo son estos parajes, sus habitantes y su modo de vida. Sé que siempre te han interesado la geografía, la etnografía y la antropología.

Tabula Peutingeriana 

COMPLUTUM la hemos llamado, en el corazón de la CELTIBERIA, una tierra llena de fortificaciones, algo propio de pueblos temerosos y castigados por unos y por otros a lo largo de los siglos.

La denominamos así porque sus habitantes primitivos habitaban la «confluencia» de dos ríos.

Gracias a nuestras imponentes obras de ingeniería, fruto del genio y del ingenio romanos, más de 20 calzadas permiten llegar a esta pequeña pero interesante ciudad, un enclave todavía modesto, pero al que auguro un futuro próspero. Su energía dará grandes hijos de los que hablarán las generaciones futuras.

El gran Estrabón dice que aquí habitan los llamados

Καρπητανοὶ

El Tajo, que es un río mucho más largo que el Guadiana, discurre hacia occidente hasta su desembocadura, mientras que el Guadiana vira hacia el sur y hace de frontera de la región que está habitada en su mayoría por celtas y por algunos lusitanos que fueron trasplantados allí por los romanos desde la otra margen del Tajo. Pero en las regiones más del interior habitan carpetanos, oretanos y un gran número de vetones. Este territorio es bastante próspero (…)  
(Estrabón, Geografía, III, 1, 6)

Los nativos utilizan una palabra muy graciosa para expresar aquello que es rancio, reaccionario, viejuno y de ideas cerradas, algo así como el molesto chauvinismo de los galos:

«CARPETOVETÓNICO«

Esta creación es en honor, claro está, de estos primitivos habitantes sin romanizar.

Toros de Guisando

Aparte de su alimentación un tanto pobre, basada en la carne de las numerosas cabras montesas y de las que tienen en rebaños, la pesca de sus ríos, las bellotas y algo de queso y aceite, me ha llamado la atención un brebaje muy curioso al que llaman caelia o cerea, pues no he oído bien el nombre. Es como esas cervezas que nos han llegado de los pueblos orientales y de Egipto y que hemos probado en alguno de nuestros banquetes en palacio.

Hacen varias bebidas de cereales, el zythum en Egipto, la caelia y la cerea en Hispania, la cervesia y otros tantos en la Galia y las otras provincias, cuya espuma nutre el cutis de las mujeres.
(Plinio, Historia Natural, 22, 82)

Estoy admirado de la planta de sus caballos. ¡Qué ejemplares! Son bellísimos: rápidos, bravos y un poco indómitos, como sus jinetes.

Todos los íberos, por así decirlo, combaten como peltastas, armados a la ligera debido a su bandolerismo, como dijimos de los lusitanos, y usan jabalina, honda y puñal. Con la infantería se mezcla también la caballería y los caballos están adiestrados para subir sierras y arrodillarse con facilidad cuando hace falta y se les manda.
(Estrabón, III, 14, 15)

Fíbula de Lancia (MAN)

Este, querida Livia, será mi tercer y último viaje a Hispania.

A pesar de que quedan cosas por arreglar, pienso que es hora de volver a Roma. Me siento débil y el médico quiere que descanse un poco en BARCINO antes de zarpar para Ostia.

Acaban de informarme de que en las Kalendas de Junio va a celebrarse un certamen de PEDIFOLLIUM, disciplina deportiva insólita por estos lares, aunque, como bien sabes, de orígenes griegos, según dicen.

Imagen

No obstante, parece ser que en la Campania también son aficionados a este deporte de pelota. Será por sus orígenes helenos. Lo llaman HARPASTUM.

Pompeya

Yo he visto alguna vez a grupos de jóvenes en la Via Appia entrenándose en esta disciplina por las tardes, cuando el sol proyecta amables sombras sobre los acueductos:

En cualquier caso, que sepas que asistiré y te contaré cómo es este juego nuevo de pelota que despierta tanto entusiasmo y desata los nervios de las aficiones.

Antes del partido, iremos a un THERMOPOLIUM local, donde sirven unos dulces muy extravagantes que llaman CHURROS. Los de tamaño gigante los denominan PORRAS.

Los dos equipos britanos están muy igualados. Sus jugadores son bravos, como corresponde a esas tierras norteñas envueltas en brumas y llenas de espíritus, fantasmas y dragones.

Calendario Warwick 2014

Gane quien gane, estoy seguro de que lo pasaremos en grande. Qué pena que no estés aquí conmigo, porque tras el encuentro deportivo, los complutenses han organizado una VERBENA. Dicen que bailan agarrados y muy juntitos, encima de un ladrillo. Esto no lo he entendido.

¡Qué cosas tiene Hispania!

Querida Livia, estoy deseando verte y contarte todo esto de viva voz. Mientras, que te acompañe mi recuerdo y todo mi afecto.

SIEMPRE TUYO,

OCTAVIANO.

En COMPLUTUM, Mes de Mayo del año 13 a.C.

Pichi, es el chulo que castiga
del Portillo a la Arganzuela,
porque no hay una chicuela
que no quiera ser amiga
de un seguro servidor.
¡Pichi!
Pero yo que me administro,
cuando alguna se me cuela,
como no suelte la tela,
dos morrás la suministro,
que atizándoles candela
yo soy un flagelador.
Pichi es el chulo que castiga
del Portillo a la Arganzuela,
Es que no hay una chicuela
que no quiera ser amiga
porque es un flagelador.
¡Pichi!
No reparo en sacrificios:
las educo y estructuro
y las saco luego un duro
pa gastármelo en mis vicios,
y quedar como un señor.
Anda, y que te ondulen
con la ‘permanén’,
y pa suavizarte, que te den ‘col-crém’.
Se lo pués pedir a un pollito bien,
que lo que es a mí, no ha nacido quien.
Anda, y que te ondulen, con la ‘permanén’,
y si te sofocas, ¡tómalo con seltz!
Eres, Pichi, para mí
de lo que no cabe más,
y yo sé de algunas por ahí
que van desesperás, detrás de ti.
¡Pero, a mí, no!
¡Porque de nén!
¡Bueno soy yo!

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