HALCYON DAYS

HALCYON DAYS

Marilyn Monroe en Santa Mónica (George Barris 1962)
Non tepidum ad solem pinnas in litore pandunt
dilectae Thetidi alcyones…
(Virgilio, Georg.I, 398-9)
Los alciones amados de Tetis no extienden sus alas al tibio sol de la playa…

 

British Library, Royal MS 13 B. viii, Folio 11r
Alcyon pelagi volucris dicta, quasi ales oceanea, eo quod hieme in stagnis oceani nidos facit pullosque educit: qua excubante fertur extento aequore pelagus silentibus ventis continua septem dierum tranquillitate mitescere, et eius fetibus educandis obsequium ipsa rerum natura praebere.
(San Isidoro, Etymologiae, XII, 25)

Cuenta San Isidoro de Sevilla que los ALCIONES son aves del piélago, porque en el invierno hacen sus nidos en el mar y crían a sus pollos, mientras calla el viento y las olas se aquietan.

Son los DÍAS DEL ALCIÓN, los siete días que preceden al solsticio, días de felicidad, un falso invierno que invita al reposo.

Paolo Giovio, Nous savons bien le temps, impresa para la familia francesa  Flischi o Fieschi. Guglielmo Roviglio, Lyon, 1559 Dialogo delle’imprese military et amorose di Monsignor Giovio, p. 78

«NOSOTROS CONOCEMOS BIEN EL TIEMPO»

Benditos los alciones que saben elegir el tiempo
en que a su nido y a sus huevos no los daña el mar.
Infeliz el hombre que no sabe esperar el día
para hacer realidad su propósito.

Marilyn Monroe en Santa Mónica (George Barris 1962)

Cuando Ceix, rey de Traquis, quiere ir a consultar el oráculo de Apolo en Claros por asuntos de familia, ascendencia y descendencia, su esposa Alcíone le reprocha el abandono.

Quizás ya no la ame…

Él sabe perfectamente que ella odia la sombría imagen del mar, porque las aguas del piélago destrozan los barcos y los cuerpos de los viajeros ahogados.

Los vientos no tienen freno.

Caspar David Friedrich

A pesar de todo, le pide que la lleve con él, pero Ceix no quiere que sufra los riesgos de la travesía.

Para calmarla, le promete que estará de vuelta cuando la luna haya completado dos veces su disco.

Caspar David Friedrich

Se estremece Alcíone cuando zarpa el barco de Ceix, rompe a llorar y a continuación se desmaya.

El Euro, el funesto viento del este, soplando con fuerza, el fragor de las aguas, el ponto llegando al cielo con sus olas, las nubes deshechas, la bóveda del firmamento hinchada, mezclada con el mar. Noche. Rayos, truenos.

Los ánimos de los viajeros desfallecen.

Caen cuerpos al mar.

Rezan.

Ella está en su boca, la recuerda, la nombra…

Baldassarre Peruzzi, Escena de inundación con el mito de Alcyone y Ceyx (Villa Farnesina, Roma)

Destrozada de dolor, ALCÍONE invoca a Iris, la mensajera de los dioses, y le pide que vaya al hipnótico palacio del Sueño para que el dios le mande un ENSUEÑO que le revele lo ocurrido.

Se presenta Iris, ataviada de mil colores, en la cueva donde duermen el Sueño y sus miles de hijos.

Baldassarre Peruzzi, Iris visita el palacio de Hipnos (Villa Farnesina, Roma)

Morfeo, uno de los vástagos de Hipnos, se transforma en aparición y, adoptando la forma de Ceix, se presenta en su alcoba para decirle:

«HE MUERTO»

Grabado de Virgil Solis para las Metamorfosis de Ovidio (1581)

ALCÍONE se despierta y empieza a mesarse los cabellos, se golpea el pecho y se deshace en llanto:

Nulla est Alcyone, nulla est -ait- occidit

una cum Ceyce suo…

Alcíone ya no existe, ya no existe -dijo-, ha muerto
con su Cecix…
(Ovidio, Met. XI, 684-5)
Herbert James Draper

Se encamina a la playa, contempla el ponto que le arrebató a su amado y sus súplicas son atendidas: las olas le devuelven a Ceix.

De pronto, los cuerpos de los esposos se transforman en AVES.

Son dos ALCIONES, deslumbrantes con sus colores azules, anaranjados, amarillos y verdes.

Martín Pescador

Los ALCIONES están unidos por un pacto conyugal y jamás emigran en invierno, como la mayoría de las aves, sino que se quedan, y después del veranillo de San Martín, ponen sus huevos y los incuban en nidos que algunos han visto flotar entre los escollos del océano.

Las olas se paran y respetan a las crías.

Eolo retiene a los vientos.

Halcyonem videre rarissimum est nec nisi vergiliarum occasu et circa solstitia brumamve, nave aliquando circumvolata statim in latebras abeuntem. Fetificant bruma, qui dies halcyonides vocantur, placido mari per eos et navigabili (…)

(Plinio, N.H. X, 32)
Es muy difícil ver a un Martín Pescador, a no ser cuando se ponen las Pléyades, cerca del solsticio de verano o de invierno; y si alguna vez vuela alrededor de un barco, inmediatamente vuelve a su escondite. Crían a mediados del invierno, cuando el mar está en calma y es navegable, en los llamados

DÍAS DEL ALCIÓN.

Marilyn Monroe en Santa Mónica (George Barris 1962)
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LA SANDALIA DE EMPÉDOCLES

LA SANDALIA DE EMPÉDOCLES

Albert Einstein en la playa con sandalias de mujer (1932)

¡Oh, daos a la naturaleza, antes que ella os tome!

Friedrich Hölderlin, La muerte de Empédocles, Feliu Formosa (tr.) Acantilado 2001.

Cuenta Diógenes Laercio que el filósofo EMPÉDOCLES de AGRIGENTO era un hombre sabio, riquísimo y muy presumido.

Se paseaba por su ciudad vestido con una túnica purpurada atada con un cinturón de oro, agitando suavemente su melena de poeta ceñida con una corona délfica, calzado con unas sandalias de bronce y bien escoltado por una corte de esclavos aduladores.

Sir Lawrence Alma-Tadema, Autumn

En Agrigento, próspera y populosa ciudad de casi 800.000 habitantes, sus vecinos enseguida empezaron a agrandar sus méritos, quizá porque era rico como Creso, y sobre los ricos siempre se habla mucho: que si era discípulo directo del gran Pitágoras, que si había sido el descubridor de la Retórica, arte y disciplina que tanto amaban los de la Magna Grecia, y mucho más.

Empédocles también decía de ellos:

«LOS AGRIGENTINOS DILAPIDAN LA VIDA COMO SI FUESEN A MORIR AL DÍA SIGUIENTE Y EDIFICAN SUS CASAS COMO SI FUESEN A VIVIR ETERNAMENTE»

Valle de los Templos (Agrigento)

Pero lo cierto es que Empédocles de Agrigento tenía brillo: médico, excelente orador de aficiones democráticas, poeta trágico, poeta homerizante, y hasta mago.

Dicen que cuando en una ocasión los vientos azotaron sin piedad, mandó desollar unos asnos y con sus pieles hizo unos paravientos para conseguir que amainaran.

A partir de entonces le llamaban el «calmador de vientos».

El filósofo fue un observador magnífico del UNIVERSO y el primero en enunciar los CUATRO ELEMENTOS DE LA NATURALEZA:

tierra, fuego, aire y agua,

clasificación que ha tenido mucho éxito desde entonces.

Aseguraba que el SOL era una enorme bola de fuego más grande que la LUNA, que era un disco.

Empédocles escruta el Universo. Luca Signorelli (Catedral de Orvieto) Alfredo Dagli Orti / The Art Archive / The Picture DeskAFP

Sus prácticas menos ortodoxas, entre la ciencia, la magia y los misterios, le condujeron a explicar cómo el alma reviste cualquier forma, animal o vegetal, una especie de karma.

Esta alma inmortal pasa de unos seres a otros, transmigra.

Su amigo Pausanias transmitió el famoso caso de la MUJER EXÁNIME.

La señora llevaba 30 días sin respirar y sin pulso. Empédocles la resucitó.

Como era tan orgulloso y egocéntrico, presumido y arrogante, en sus poemas llegó a declararse inmortal.

Procesión de Santa Marta de Ribarteme, años 50 (As Neves-Pontevedra)

Organizó una fiesta en el campo para celebrar su fama por el logro de resucitar a la mujer exánime. Incluso se hicieron sacrificios.

Empédocles no cabía en sí de gozo. Estaba a la altura de los dioses. De algo habrían valido todas sus visitas a la cofradía de misterios órficos, eleusinos y demás masonerías.

Lo pasaron estupendamente.

Praza do Conde (Pontedeume-A Coruña) a principios del siglo XX

A la caída de la noche, Empédocles desapareció. No lo encontraban por ninguna parte. Un sirviente dijo que había oído que una voz sobrehumana en medio de la noche reclamaba al filósofo anfitrión. Un resplandor y el brillo de unas antorchas fue lo último que recordaba.

Una cuadrilla comandada por Pausanias salió en su busca, pero ya cansado de aquella pantomima de su amigo, acabó diciendo que había sucedido un milagro, un prodigio maravilloso:

Empédocles se había transformado en dios y había que hacerle sacrificios.

Otros refieren que se encaminó al Etna , que en el cráter fue envuelto en llamas y desapareció para dejar la fama segura de que había tenido una

APOTEOSIS

Gérard Corbiau, Le roi danse (2000)

Talmente como el gran HERACLES, inflamado de pasión y abrasado por el fuego, pero resucitado y casi dios.

Guido Reni

Al final Empédocles quedó desenmascarado porque el volcán escupió una de sus sandalias broncíneas:

Y tú, Empédocles, antaño, al purificar tu cuerpo en sutil llama,
apuraste el fuego en inmortales cráteres.
No diré que por propia voluntad te lanzaste al flujo del Etna,
pero sí que, queriendo desaparecer, caíste en él sin quererlo.
(Antología Palatina, VII, 123, en Diógenes Laercio)

Los que saben de estas cosas hablan de este fenómeno como

MONOSANDALISMO

Un hombre con una sandalia…como Jasón, que iba a poner en peligro el trono de su tío, navegante que se interna en el Ponto y acaba casándose con una maga.

David Gandy

Un bello dios que viaja con frecuencia al Inframundo por lo de las almas que migran y esas cosas…, que además en sus ratos libres rescata a niños divinos que también tienen algo de maravillosos, por nacidos dos veces.

© 2008. Photo: S. Sosnovskiy.Sandal-Tying Hermes. Marble. Roman copy of the 2nd cent. A.D. after a Greek bronze original by Lysippos c. 330 B.C. Inv. No. 2798. Copenhagen, New Carlsberg Glyptotek.

Diosas que vigilan la industria metalúrgica, por eso del bronce de las grebas de los héroes, y que están en útero de la Tierra, a la que puedes penetrar por uno de los ombligos del mundo…

Etna (Sicilia)

Muchachas que pierden zapatitos de cristal…

O doctores muy listos, cascarrabias, atormentados y complicados, cínicos y cojos:

EMPÉDOCLES y todos ellos son capaces de ir al MÁS ALLÁ y volver.

A este oficio se le denomina:

CHAMÁN

La selva, el río, el viento, el fuego,

los árboles, la noche, el fuego, los insectos.

¿Qué misterios nos esperan en el viaje?

Sufriremos de la muerte sus ultrajes.

La lluvia, el aire, el sol, la luna,

el rumbo del azar será nuestro destino.

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MARY SHELLEY Y LAS RUINAS DE ROMA

MARY SHELLEY Y LAS RUINAS DE ROMA

Gioacchino Altobelli ca. 1868

CARTA XIX: Ruinas de Roma.

20 de abril  de 1842 

Querida Claire:

Me preguntas cuáles son los placeres de los que disfruto en Roma. Pues bien: son tantos, que mi mente se ve desbordada por una especie de resplandeciente satisfacción, aún así teñida de asociaciones tristes. Aparte de que Roma por sí misma se presenta deliciosa a los ojos y a la imaginación, yo la revisito como meta de una peregrinación sagrada: los tesoros de mi juventud están enterrados aquí.

Tumba de Percy B. Shelley. Cimitero Acattolico (Roma)

El cielo está claro y los suaves aromas de la primavera impregnan el aire.

J.M.W.Turner, Roma desde el Aventino

Cogemos nuestros libros y la mañana se nos va entre las ruinas de las Termas de Caracalla o en el Coliseo.

Desde los muros destrozados de las primeras, la vista de la ciudad y de la Campagna es muy bonita.

E. Lear , La Campagna romana

El Palatino está muy cerca, y sus majestuosas ruinas guían la mirada hasta donde despliega su vasta extensión la Domus Aurea.

J,M.W.Turner, Domus Aurea

Esas ruinas, que son más que nada un montón de ladrillos, restos de imponentes muros o altas arcadas, puede que no sean bonitas en sí, pero así infestadas de parásitos y rebosantes de arbustos en flor, se agrupan de un modo tan pintoresco, que toda la escena es agradable tanto para el sentimiento como para la vista: el pavimento roto, los gigantescos árboles oscuros con las numerosas torres de la ciudad reunidas en la cercanía y las distantes colinas en el horizonte claro. Tan solo unas cuantas nubes descansan arracimadas en las cumbres, y sobre ellas el cielo intensamente azul.

Louis-François Cassas

Hay una vista desde el Coliseo que nunca me canso de contemplar. Al subir al segundo orden de arcadas y mirar desde al borde hacia la Pirámide de Cestio, en primer término se observan el Templo de Venus, el Monte Palatino y las ruinas del Foro. Más allá se extiende el campo en el que se alternan bosques, colinas y ruinas.

E. Lear, Templo de Venus y Roma

La Pirámide de Cestio, que brilla a lo lejos, es un remanso de paz para la vista. Árboles de diverso tipo parecen estar puestos adrede para darle a la escena el aire de un paisaje colocado para un cuadro. Todo es encanto, sonrisas y resplandor.

Foto Robert Turnbull Macpherson

El Foro era en tiempos lejanos, mucho antes de que yo lo viese, un sitio con el empedrado roto, con una avenida que a través del Campo Vaccino llevaba al Coliseo, arcos de triunfo y altas columnas medio enterradas en el suelo.

J.M.W. Turner, Vista de Roma desde el Campo Vaccino(1839)

Ahora las excavaciones son numerosas. He oído a pintores lamentarse de que la pintoresca belleza se ha echado a perder, pero ya que su aspecto, tal y como el tiempo y el abandono lo han dejado, ha cambiado, es mejor completar los trabajos de excavación. Se ha hecho mucho desde la última vez que estuve aquí, y se están contratando obreros constantemente. Me gustaría que pudieras ver a su capataz con ellos: imagina una fila india de cincuenta ancianos en el último estadio de decrepitud, con los cabellos grises, encorvados, piernas enclenques, empujando una pequeña carretilla y arrastrándose muy despacio. A pesar de esta extraordinaria lentitud resulta un trabajo ímprobo.

Foto

Desde el Foro ascendimos por la colina del Capitolio y con algunas dificultades conseguimos un guía y subimos a la torre del Campidoglio.

E. Lear, El Capitolio desde el Foro

Miramos alrededor e imaginamos cómo desde esta altura, los patricios y los cónsules de la Antigua Roma vigilaban el avance de las bandas de saqueadores que serpenteaban desde los desfiladeros de las colinas; o de aquellos cuyas espadas y cascos brillaban en las cumbres de la colina del Gianicolo; y el grito de las Sabinas, o el de los galos, más feroz y terrible, que hizo que el pueblo se reuniese abajo en el Foro y diese los nombres de los que se enrolaban como soldados para la lucha inminente.

J.B.C.Corot, El Arco de Constantino y el Foro

El Tíber brilla en la distancia, y el Soracte surge de la llanura:

“Se levanta como una inmensa ola a punto de reventar, que después de formar su cresta se ha quedado en suspenso”

Nunca llegué a ver la cima de Sant´Oreste, como ahora se lo llama, pero a mi cabeza vienen estos versos, que tan admirablemente lo pintan.

Massimo d´Azeglio, Vista del Monte Soratte

No sé qué vista de Roma prefiero: esa desde las ruinas de las Termas de Caracalla, la que hay desde el margen del Coliseo, la panorámica desde el Capitolio, o desde el pórtico de Letrán. Desde esta última se domina un paisaje diferente. No ves nada de la ciudad porque la tienes a tu espalda, estás en un alto, la Campagna a tus pies, atravesada por acueductos en ruinas cuya magnificencia y extensión hacen recordar más que ninguna otra cosa el sentido de la grandeza de Roma.

Ippolito Caffi, San Giovanni in Laterano

Desde Letrán bajando al Coliseo hay alrededor de una milla y en su entorno estaba el barrio más espléndido de la ciudad antigua. Ahora está ocupado por Poderi divididos por muros altos, ruinas por doquier, muros derrumbados o arcos en pedazos.

J.M.W. Turner, Coliseo

Cuando el Papa Gregorio VII mandó llamar a Robert Guiscard para traer a Enrique III desde la capital de su reino, los sarracenos de Sicilia bajo el mando de los normandos, saquearon Roma. Esta parte de la ciudad fue incendiada y quedó a ras de suelo. La devastación fue tal, que los supervivientes hallaron más práctico construir a una cierta distancia una nueva ciudad antes que intentar restaurar sus hogares entre las humeantes ruinas oscuras de palacios, templos y termas que quedaron amontonadas hasta que se desmoronaron por completo. Los árboles y las flores brotaron de inmediato y los campesinos se presentaron con sus arados, sembraron sus semillas y cosecharon sus granos.

J.M.W.Turner, Incencio de Roma

Pasamos medio día paseando por el Palatino. El Contadino, nuestro guía, nos contó que en julio y agosto reina la mal´aria y sus mejillas hundidas reflejaban que había sido víctima de ella. Nos preguntó si en Inglaterra teníamos mal´aria.

– Che bel paese!– dijo con un suspiro al oír nuestro no.

J.M.W. Turner,El Foro con un arcoiris (1919)

Como en Venecia, a menudo salíamos de casa sin un plan concreto y vagábamos por la parte abandonada de Roma, la que una vez fue el centro de su esplendor.  Así inspeccionamos la Iglesia de Santa Maria degli Angeli, construida por Miguel Ángel con materiales, columnas y mármoles procedentes de los restos de las Termas de Diocleciano. Es una de las iglesias más impresionantes y majestuosas de Roma.

William Marlow, Termas de Diocleciano

Del mismo modo acabamos a los pies del Capitolio y una inscripción nos llevó a visitar la Cárcel Mamertina, un lugar considerado sagrado desde que San Pedro y otros mártires cristianos fueron confinados allí. Esta es sin duda la reliquia más antigua de la antigua República y un monumento al cruel y arrogante desdén por la vida y el sufrimiento humanos que impresiona de un modo doloroso. ¡Cuánto de esto ha existido y aún existe en todo el mundo! Yo solía enorgullecerme de la humanidad inglesa, pero la jactancia se tornó en vergüenza a raíz de haber leído el invierno pasado el recuento de crueldades cometidas en la Guerra Afgana. Nos hicieron daño y en consecuencia nos vengamos, algo similar al credo de la vieja Roma.

Cárcel Mamertina

Nos dejamos seducir muchas veces por las galerías del Capitolio. Aquí se hallan algunas de las más exquisitas estatuas del mundo.

La Amazona, que aúna una expresión severa y marcial con la gracia de una mujer: algo femenino dulcifica su semblante a pesar de su dureza.

La Venus Capitolina es la única Reina de la Belleza que sin duda puede competir…

…con la Diosa de la Tribuna de los Uffizi:

Venus de Medici (Tribuna. Musei degli Uffizi, Firenze)

El grupo de Cupido y Psique es menos tierno e inocente que el de Florencia…

Musei degli Uffizi (Firenze)

pero hay un amor apasionado en la caricia que consigue que el mármol parezca temblar de emoción.

Musei Capitolini (Roma)
Shelley, Mary, Rambles in Germany and Italy, in 1840, 1842, and 1843. Vol. PART III 1842. LETTER XIX. Ruins of Rome.—The Holy Week.—Music and Illuminations. Trinita de’ Monti. 

Traducción:  Maite Jiménez (noviembre 2018)

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