COLUMPIO

Esta joven minoica de Hagia Tríada se columpia entre unos árboles de la isla de Creta. Se divierte y calma su inquietud. Le sirve para pensar.

También podremos alcanzar el éxtasis si nos impulsamos con fuerza, recogiendo las piernas y estirándolas, tensando las cuerdas del bambán con los brazos y sintiendo el aire en la cara. El aire purifica, igual que el fuego y el agua. Entra en nuestro cuerpo y nos eleva apretándonos el estómago. Cuando hacemos movimientos oscilantes, el ritmo nos invade. Si los repetimos muchas veces podremos parecer enajenados.

Erwin Blumenfeld for Vogue 1939
La poda de las vides debería estar terminada en este mes de las Anthesterias. Las muchachas de Atenas se balancean frenéticamente en las aiórai, los columpios que penden de las ramas de los árboles.
Foto Javier Rodríguez
Erígone se despereza jugando con la pantera de Dionisos. El dios ha sido huésped de su padre Icario. Ha pasado la noche con él y ahora son amantes.

Louis Antoine Riesener
El dios Dionisos había susurrado en el oído de Icario el secreto arte de hacer vino. Cuando se lo dio a probar a unos pastores, los muy ignorantes lo tomaron puro, como los bárbaros orientales. Empezaron a notarse tóxicos. Castigaron con la muerte al inventor del néctar de Baco.

ERÍGONE vaga por los bosques con su perra Maira, la brillante podenca entrenada para la caza. El animal descubre el árbol donde Icario había sido enterrado por los pastores. Una vid se abrazaba al árbol. Por la tristeza insoportable, Erígone se colgó de una rama.
Guido Reni
Para calmar los espíritus de los muertos, en recuerdo de Erígone, bajando al Hades y ascendiendo al cielo, las muchachas atenienses se suben a los columpios.
Las mieses y las vides crecerán hasta el cielo si ellas se columpian con fuerza. Es MAGIA.
Carol Reed, Trapecio (1956)
Dice Servio razonando sobre Virgilio, que las muchachas caían de los petauros provocando las risas de los espectadores.
Goya
Por eso, en las fiestas de BACO LIBER en Roma, las chicas no se subieron a los columpios. Se quedaron en tierra para colocar sus guirnaldas al dios de los excesos y del éxtasis.

Gotthardt von Müller
En su lugar, colgaban de los árboles los OSCILLA, pequeños besos de terracota que recordaban a Dionisos y a Ariadna, a Dionisos y a Erígone y a las estrellas de las noches de Virgo-Erígone en agosto, cuando Maira, la perra podenca de la hija de Icario, ladra desde el Canis Minor en el firmamento.
Oscillum
Cuelgan los trocitos de barro de los árboles romanos como fetiches que espantan a los males. Oscilan y tintinean con el aire de marzo, a veces cálido. Son apotropaicos, expulsan el mal y las plagas de las cosechas. Los campesinos solo confían en que este año, Baco se porte bien y nos regale su néctar a finales del verano.

Por eso, a veces es el propio EROS el que impulsa el COLUMPIO. En alas del amor se balancea Erígone.





Photo by Duby Tal, Albatross
Foto Maite Jiménez (marzo 2014)


F. Kiesler & A. Bartos 


Pieter Brueghel
Triunfo de Baco (Soussa, Túnez)
Gustav Klimt, El carro de Tespis
Rota Fortunae (Hortus Deliciarum)
Tiziano, Bacanal de los Andrios (Museo del Prado)

Hermes, Dionisos, Deméter y Ares (Friso este del Partenón)