30 NOCHES CON AMARILIS

30 NOCHES CON AMARILIS

Amy Lind, Amaryllis (1)

―Ahora conozco a Amor, dios terrible, de leona fue el pecho que mamó y en agreste bosque lo crió su madre. Él me quema poco a poco y me hiere hasta la médula de los huesos

(Teócrito, Idilio III,15-18)
Piet Mondrian, Amaryllis

    En la campiña de Mantua los pastores Títiro y Melibeo comparten sus inquietudes. Roma vive inquieta los tiempos complicados que siguieron a las Guerras Civiles.

   Títiro se estira indolente en el prado bajo la sombra ancha de un haya.

Melibeo tiene que partir de esta personal Arcadia hacia un destino muy duro:

el exilio.

  Ms. Virgilio Romano, con la página del inicio de la Égloga I. (Biblioteca Vaticana, Cod. Vat. lat. 3867)
Meliboeus
Tityre, tu patulae recubans sub tegmine fagi
silvestrem tenui Musam meditaris avena;
nos patriae fines et dulcia linquimus arva:
nos patriam fugimus; tu, Tityre, lentus in umbra
formosam resonare doces Amaryllida silvas.

MELIBEO
¡Títiro!, tú, recostado a la sombra de esa frondosa haya, meditas pastoriles cantos al son del blando caramillo; yo abandono los confines patrios y sus dulces campos; yo huyo de mi patria, mientras que tú, ¡oh Títiro!, tendido a la sombra, enseñas a los bosques a resonar con el nombre de la hermosa Amarilis.

Edición de las Églogas de 1469, Ms. 493 Bibliotheque Municipale, Dijon.

Las confiscaciones se habían generalizado, los veteranos de la Guerra merecían también su reposo, y Melibeo es uno de los muchos que perderán sus tierras en favor de los licenciados del ejército.

   El propio Virgilio fue víctima de estas confiscaciones, pero la intercesión de Asinio Polión y de Cornelio Galo, amigos de Octaviano, lo libró de perderlo todo.
Por ello, diez años antes del final de las Guerras Civiles, Virgilio es por vez primera PROFETA, y vaticina en esta Égloga la gloria y la deificación de Augusto emperador.
Markó Károly, Arcadia.

El OTIUM del que goza Títiro le permite dejar sueltas sus ovejas y ensayar en su flauta de Pan.

Pero no siempre fue así.

Cuando Títiro tenía el amor de la bellísima GALATEA, su voluntad estaba secuestrada. Ella era todo pasión, vitalidad y alegría.

Gozaba tanto de su cuerpo que era esclavo también por esto.

Ella quería que la disfrutase, que la agotase.

Títiro no se sentía libre, ella lo exprimía sin piedad. No podía atender a sus menesteres, y también de eso se quejaba GALATEA. Decía que no le hacía suficiente caso.

Ella fue siempre caprichosa, siempre infiel, celosa, inestable, pero arrebatadora, irresistible y adictiva.

Su amor era un yugo.

  Ahora las avellanas han podido ser por fin recogidas.

Cuando amaba a Galatea, los frutos se quedaban en los árboles.

A ella no le gustaba el campo.

Foto Maite Jiménez (septiembre 2017)

Ahora Títiro vive en el amor de AMARILIS, a la que llama en griego ‘Αμαρύλλις, porque su rostro es centelleante, su mirada tiene el brillo del sol y es dulce como la miel de sus colmenas. 

William Holman Hunt, Amaryllis

   AMARILIS es la libertad, la generosidad y la confianza. Se han acabado los celos. El amor de ella es maduro, tierno y sin sobresaltos.

Es una chica de campo

La imagen de Amarilis reside en el corazón de Títiro lo mismo que la imagen de ese dios que le permitió abandonar los peligros de quedarse sin tierras, sin nada.

Adriaen van Nieulandt, Amarilis coronando a Mirtilo
 Tityrus
Hic tamen hanc mecum poteras requiescere noctem
fronde super viridi: sunt nobis mitia poma,
castaneae molles, et pressi copia lactis;
et iam summa procul villarum culmina fumant,
maioresque cadunt altis de montibus umbrae.

TÍTIRO
Bien pudieras no obstante, descansar aquí conmigo esta noche sobre el verde follaje; tenemos dulces manzanas, castañas cocidas y queso abundante. Ya humean a lo lejos los mas altos tejados de las granjas y van cayendo las sombras, cada vez mayores, desde los altos montes.

Sir James Dromgole Linton

   Pero una leyenda espuria cuenta que el amor de Amarilis por Títiro se apagó.

Ella aún era joven y tenía sueños de pasión.

René Groebli

    El pastor Alteo amaba las flores, pero desoía los requiebros de las jóvenes que lo perseguían.

Todas sus ansias se centraban en la jardinería.

Un día, en un momento de debilidad, juró que entregaría su corazón a la mujer que le trajese

una flor desconocida.

Hugo van der Goes, detalle del Tríptico Portinari

Como todos los insensatos, AMARILIS consultó a la Pitia en Delfos. Siguiendo sus indicaciones llamó a la puerta de Alteo vestida de blanco, pero él la rechazó.

Durante 30 NOCHES llamó a la puerta de su amado que era fuerte como Hércules, bello como Apolo.

Cada vez que él la rechazaba ella se clavaba una flecha de oro en su cuerpo.

La noche número 30, con su túnica blanca manchada de carmesí y exhausta por la sangre que había perdido, llamó de nuevo.

Alteo encontró a su puerta esta bonita flor a la que puso el nombre de

AMARYLLIS BELLADONNA

Ella es la amada perfecta, el orgullo, la belleza dulce, la pasión y la entrega.

Amy Lind, Amaryllis (2)
Amarilis, bella mía,
¿no crees, oh dulce deseo de mi corazón,
que tú eres mi amor?
¡Créelo, entonces!, y si te asalta la duda,
Coge esta daga mía,
Ábreme el pecho, y en mi corazón verás escrito:
AMARILIS ES MI AMOR

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QUERIDA CRISEIDA

QUERIDA CRISEIDA

Helen Mirren fotografiada cuando representaba Troilo y Cresida de Shakespeare con la Royal Shakespeare Company en 1969

Esta es la carta que a Criseida, hija de Calcante escribió el príncipe troyano Troilo, hijo más joven de Príamo. Dice el poeta que…

«de una triste historia, un triste amor»

Sirva esta carta de consuelo a los que han perdido las esperanzas en el amor y nunca encontrarán sosiego, a los que las malas lenguas han destrozado con sus calumnias, y de consejo a los que están felices con su amor, para que lo cuiden y protejan de toda amenaza.

Troilo, el «pequeño hombre de Troya»

QUERIDA CRISEIDA:

   De todas las caras de AMOR, ninguna atrajo más desgracias para nuestro pueblo que la de Helena, quien ahora he de soportar como cuñada.

Su rostro lanzó mil naves, cuyos guerreros hoy asedian nuestra hermosa ciudad.

Mi hermano Paris y ella han atraído la destrucción.

Crátera ática de figuras rojas (detalle de la cabeza de Helena). 450-440 a. C. Museo del Louvre, París.

   Mi hermana CASANDRA, la que enreda a los hombresy tu padre CALCANTE, servidores de Apolo, vaticinaron la aniquilación de Troya.

Ahora él se ha ido, traidor, al bando griego.

Sabrán los dioses qué tratos tendrá con el canalla de Odiseo

Calcante (detalle del Sacrificio de Ifigenia, Casa del Poeta Trágico. Pompeya. Museo Archeologico Nazionale. Nápoles)

    El otro día yo estaba en la estancia contigua a la de mi hermano Héctor cuando tú acudiste a palacio.

Entre sollozos intentabas mantener la compostura.

Le contaste que te encontrabas en una desgracia sin igual, porque todos te trataban como hija de traidor. Viúda, sin amigos, sola y sin protección.

Helen Mirren como Cressida (RSC 1969)

   Héctor fue benevolente contigo, es siempre magnánimo con todos.

Se apiadó de tu soledad, de tu situación, impactado por tu honestidad, y también -por qué no decirlo-por tu extraordinaria belleza, amada mía.

Tuviste todas las garantías de que todos los troyanos te respetarían.

John Poynter, Cressida

Hoy solo me vienen a la cabeza las imágenes del día más feliz de mi vida.

Era el tiempo de abril, cuando el campo se vistió de rebosante primavera y nosotros celebrábamos en la ciudad las fiestas de Palas.

Niké ofreciendo un huevo a la serpiente del Palladio en presencia de un guerrero.

    Tu elegante vestido negro de viúda no dejó que nadie te despreciase, es más, ningún hombre pudo apartar sus ojos de tu cuerpo.

Solo yo. ¡Qué soberbio fui!

Creía que estaría libre de las penas de amor. EROS se ofendió y enseguida tensó su arco. Eso es lo que sucede cuando se profieren soberbias a lo loco.

Mi corazón quedó subyugado.

Solo hizo falta una mirada tuya aquel día de fiesta.

John Opie, Retrato de dama como Cressida (Tate Gallery. London)

         Moría yo de calor por frío y de frío por calor.

Nunca más osé ofender al pequeño dios que porta el arco.

Me declaré su soldado.

Aquellos días si no te veía, me moría, y si te veía, me inflamaba hasta el dolor.

No había consuelo para mí.

Michael Williams como Troilo (RSC 1969)

    Recuerda, amada mía, cómo tu tío Pándaro, mi amigo del alma, actuó de alcahuete de nuestra unión.

Después, aquella tormenta, el ruído de los truenos, la lluvia benéfica, fueron el escenario de nuestra primera noche de amor.

Pándaro, Troilo y Criseida

   El ALBA nos separó.

Cúantos besos en la despedida.

Te juré AMOR ETERNO.

Lo he cumplido siempre.

Shakespeare, Troilus and Cressida, Acto 2, escena 3

   Cuando fuiste intercambiada por Antenor, no pude soportarlo, pero confiaba en que en algún momento alguno de nosotros podía rescatarte del campamento griego.

No contaba yo con tu astucia y tu sentido práctico, y mucho menos con TU TRAICIÓN.

Sé que él es el más valeroso príncipe griego, semejante a un dios….DIOMEDES.

Diomedes (Gliptoteca Munich, Foto Javier Rodríguez 2016)

     No pude soportar verte caer en sus brazos cuando el sinvergüenza de Odiseo me llevó a la tienda de Calcante.

Estaba todo amañado.

Quería que te viera en los brazos de tu nuevo amante.

Troilus and Cressida, Acto V, Escena II, grabado de Luigi Schiavonetti sobre un dibujo de Angelica Kauffmann.

Después de tu incomprensible traición, me entregué a las ARMAS.

Hoy te escribo desde una Troya asediada, a punto de perecer por la saña aquea.

Cada día me consagro al combate, penetro enloquecido en las filas enemigas, sin miedo a la muerte, sin miedo al tiempo…

No hay remedio para esta guerra, tampoco hay remedio para este amor.

«(…) Todo el fin lo corona

Y el viejo árbitro común, el tiempo,

Pondrá término un día».

(Acto V, escena I)

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ASTÉRIX EN ITALIA

ASTÉRIX EN ITALIA

   ASTÉRIX EN ITALIA, el nuevo álbum de nuestros queridos irreductibles ha salido. Como en los dos números anteriores, el 35: Astérix y los pictos y el 36: El papiro del César, este número 37 de la colección ha sido obra de la nueva pareja de creadores Jean-Yves Ferri y Didier Conrad.

En esta aventura, nuestros héroes deciden participar en una CARRERA TRANSITÁLICA organizada por Julio César para reafirmar una vez más el poderío romano.

El senador Lactus Bífidus, responsable de las VÍAS ROMANAS, está abocado a organizar el evento. El propio Julio le comnina a ello, diciendo en tono casi imperial:

«Nos jugamos el prestigio de Roma y la unidad de los pueblos de la península itálica»

El itinerario será de MODICIA:

L´autodromo di Monza (Italia)

a NEÁPOLIS

Bahía de Nápoles (Italia)

Lupus, el gran fabricante de GARUM es el patrocinador de la prueba, y por tanto la publicidad corre de su cuenta.

Los participantes venidos de todo el Imperio, confieren a la carrera variedad y colorido:

Reino de Kush (Nubia)

Guerrero galaicolusitano (Boticas-Portugal)
Gálata moribundo (Museos Capitolinos-Roma)

Boudica (London)

Pero ese auriga enmascarado llamado CORONAVIRUS, llega siempre primero a las etapas. Nuestros héroes sospechan que hay algo que está amañado.

    A pesar de las dificultades, en la travesía podrán disfrutar de todas las exquisiteces locales:

JAMÓN DE PARMA

QUESO PARMIGIANO REGGIANO

La PASTA

Oyen hablar del DESIGN italiano de la famosa MEDIOLANUM

David Beckham para EMPORIO ARMANI

 Tanta diversidad, mucha confusión en algunas etapas:

Son de visita obligada:

FLORENTIA

La bella SIENA con su Piazza del Campo en forma de abanico, para las carreras del PALIO:

Y las ondulantes colinas de TOSCANA, con sus deliciosos vinos:

No podían pasar sin degustar el mayor invento de los itálicos:

LA PIZZA

La meta será la encantadora PARTÉNOPE, Neapolis, una ciudad coronada por un peligroso enemigo: el volcán VESUVIO

Ivan Aivazovsky, La Bahía de Nápoles a la luz de la luna

ASTÉRIX EN ITALIA es un divertido recorrido, pero como sucedió en los anteriores álbumes, huérfano de carne.

Incluso hemos destacado errores impropios de estas publicaciones:

 

Astérix se ha rendido a lo fácil, quizá sus nuevos creadores se hayan olvidado de la legión de latinistas que tenemos sed de ingenio y de humor con fundamento.

No sé si nuestros encantadores galos habrán tenido la oportunidad de conocer alguna cantante itálica de voz de aguardiente y corazón atormentado como ella:

BELLA CIAO

Por la mañana, apenas levantada
O bella ciao bella ciao bella ciao, ciao, ciao
Por la mañana, apenas levantada
A los arrozales he de ir
Y entre los insectos y los mosquitos
O bella ciao bella ciao bella ciao ciao ciao
Y entre los insectos y los mosquitos
Un duro trabajo he de hacer
El jefe erguido con su bastón
O bella ciao bella ciao bella ciao ciao ciao
El jefe erguido con su bastón
Y nosotras inclinadas para faenar
Oh madre mía, oh qué tormento
O bella ciao bella ciao bella ciao ciao ciao
Oh madre mía, oh qué tormento
Yo te invoco cada día
Pero vendrá un día en que todas nosotras
O bella ciao bella ciao bella ciao ciao ciao
Pero vendrá un día en que todas nosotras
Trabajaremos en libertad.

 

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